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PANAMERICANOS, MÁS ALLÁ DE LA ESPERANZA

PANAMERICANOS, MÁS ALLÁ DE LA ESPERANZA

Oct 15, 2011

Con gran colorido, con el mejor de los deseos. Con gran emoción, con el mejor de los pronósticos. Con todo lo bueno que se había contenido hasta el día de la inauguración, por parte especialmente de los jaliscienses, arrancaron los Juegos Panamericanos (edición XVI), el gran negocio de unos cuantos, la satisfacción y el placer de unos pocos, y el disfrute de millones. Aunque aún quedan golpes que lastiman, heridas que sangran, México vive hoy la llamada “Fiesta de América”. Y este país no está lejos de aquel 12 de Octubre de 1968 cuando fueron inaugurados los Juegos Olímpicos, cuando todavía la Plaza de Tlatelolco olía a sangre, a muerte, y el corazón de los mexicanos estaba marchito por el luto que cubrió miles de hogares, tras aquella cruel matanza recién el 2 de Octubre de 1968, y que fue sepultada rápido por los medios de comunicación, pero que quedó viva en la memoria y grabada en la conciencia de millones.

Hoy de nuevo, el país huele a muerte, a sangre. De a poquito en poquito pierde mucho de sí mismo sin que sus gobernantes quieran darse cuenta. Vive en medio de una narcoguerra que las autoridades niegan pero de la que el pueblo es testigo a diario. Inmerso en una inseguridad escandalosa, víctima de un desempleo que provoca temor y desconfianza desde el más pobre hasta el más rico. Pero hoy la Fiesta de América está en marcha. Vivámosla, es nuestra, para el pueblo, porque además se hace con nuestro dinero. Hoy esperemos que nuestros atletas rindan buenas cuentas y nos den alegrías, satisfacciones, esas que nuestros gobernantes nos niegan, finalmente seguimos bajo la máxima “Al pueblo pan y circo”.

 

PLUMAJE QUE NO SE MANCHA

Existen aves que cruzan el pantano y no se manchan, y efectivamente el de los atletas, el de los protagonistas de estos Juegos Panamericanos, son de esos. Muy ajenos a los intereses y negocios de algunos, incluso de aquellos que alguna vez fueron atletas y hoy son dirigentes, ellos buscan el premio a su sacrificio, esfuerzo, trabajo, dedicación a lo largo de años.

Luchan por la victoria para la que han trabajado su mente, por la que han dejado comodidades y satisfacciones, y que aglutinarán históricamente en una medalla.

Mientras, políticos y dirigentes deportivos sólo conocen la honestidad y decencia por definición, no por práctica, eso no es lo suyo. Ya lo verán cuando las cicatrices de estos Panamericanos salgan a la luz pública debajo de toda esta vestimenta circense. Ya lo sentiremos cuando en las cuentas los números sean más rojos de lo que ya son, y nos pasen facturas que lastimarán.

Hoy los Panamericanos están más allá de la esperanza, hoy sin pedirlo hacen lo que a lo largo de la historia: unen pueblos, solidarizan sufrimientos y calman necesidades, disfrazan, ahuyentan por un rato la realidad social.

Más allá de dudas, de recelos, de corajes, de amenazas, de temores, de reclamos, está el corazón de los verdaderos protagonistas: los atletas, y en este momento la solidaridad de los pueblos es con ellos, con su lucha noble, honesta, decente.

Una guerra que se vive a otro nivel, dentro del coliseo, en las pistas de atletismo, lejos de la que viven los pueblos por la supervivencia, aunque muy parecida, y todo un ejemplo a seguir, porque los atletas luchan sin desmayo, se entregan sin condiciones, y aunque ganan nunca dejan de luchar. Esa es su esencia, su gran valor, el valor del espíritu.

 

EL OTRO LADO DE LA LUNA

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Aunque es normal, claro, que el maquillaje sólo es para la fiesta, una vez terminada todo volverá a la realidad. Una realidad que grita sin ser escuchada, sólo hay que hacer un viaje por las calles del otrora Sector Libertad, o el Reforma. Todas llenas de baches, y más a la orilla la pobreza que duele, que muerde la conciencia de quienes la tienen, ante la ceguera de nuestros gobernantes y sus bolsillos y carteras repletas.

Basta con ir a unas cuadras de las sedes panamericanas y encontrarán el rostro oculto de nuestra realidad. Ya sé, la respuesta es la clásica mediocre y conformista. “A poco crees que en otras partes es diferente, sólo nos muestran lo que les conviene, lo que está bonito, asé es esto”. Dirán que al menos gracias a los Panamericanos, ¡benditos Panamericanos! Arreglaron calles, adornaron jardines. Esa es su obligación, una de tantas que no cumplen, de tantas promesas de campaña que dejan víctimas del olvido.

 

Nuestros impuestos deberían de trabajar, pero no en las cuentas bancarias de unos cuantos. Cifras sobre inseguridad, pobreza, desempleo, que en campaña son riqueza pura para nuestros políticos, pero que cuando alcanzan el poder las vomitan, les apesta tanto que les enferma la bilis tan sólo escuchar se las mencionen.

Y sin embargo, ahora sucede que hay que agradecer a los Panamericanos. Bueno, entonces comencemos a hacer fila para ir a besarles hasta los… pies a nuestros gobernantes porque gracias a que nos dieron (¿a qué precio?) la sede de estos Juegos, ahora hay algunas calles y vialidades bonitas y funcionales, cuando todas deberían serlo.

Gobernar no es hacer calles bonitas. El ejemplo está en la familia: significa cuando menos tener lo suficiente para que todos coman, tengan un buen techo para vivir, educación, salud y seguridad. ¿Podemos presumir la mayoría de mexicanos que tenemos salud, educación, empleo, vivienda digna, seguridad? No.

Pero sí podemos presumir que tenemos Juegos Panamericanos. Así que vivámoslos a plenitud, celebremos esta borrachera deportiva de 15 días, aunque después tengamos que sufrir la cruda por años.

Total, es la Fiesta de América, aunque después de ella, México siga triste, con su narcoguerra, su grave inseguridad, su escandaloso desempleo, su salud deteriorada, una pobre educación y Jalisco con su deuda que crece como tumor insaciable.

Heridas que no dejarán de sangrar, pero que vivan los Panamericanos en su esencia, que ellos están más allá de la esperanza, del dolor, de venganzas y de luchas políticas que siguen significando un alto costo social, económico y moral para el pueblo.

 

E-mail: patabola@hotmail.com