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PARA ACABARNOS DE MATAR

PARA ACABARNOS DE MATAR

Sep 10, 2011

Calderón, en Guadalajara vino a protagonizar su mundo ideal: seguridad extrema, ciudad paralizada, monólogo interminable tipo Adal Ramones –sin su gracia–, pasarela como si estuviera en campaña, y ni quién le replicara.

Repitió su misma cantaleta y no cayó en cuenta que un día antes, a plena luz, en Tonalá y Guadalajara, asesinaron a un operativo policiaco y a un político. Obviamente sin detenidos, el todavía Presidente insiste en su discurso motivacional, cuando lo que urge es una agenda de acciones.

Del Calderón que entrevisté en precampaña, en el salón de un hotel de Guadalajara, con unos cuantos reporteros, no más de cinco, nos quedan 40-50 mil muertos, 10 mil desaparecidos y la incertidumbre de si este barco ya se hundió o todavía queda algo para flotar.

Pero Calderón no entiende o no quiere comprender, por eso trataré de explicarlo de una manera simple: Pensemos en una familia X mexicana cuyo jefe tiene un negocio, por ejemplo, una zapatería. El señor saca adelante su primera tienda, luego otra, otra más, al mismo tiempo que tiene hijos. Todo va bien. La zapatería ya es una cadena. Pero un día ese hombre próspero, se muere. La zapatería entonces pasa a manos de los hijos o la esposa, y todo continúa normal. Moraleja: si quieres terminar con esa cadena de zapaterías, no te vayas con los herederos, sino contra el negocio.

Lo mismo pasa en otra clase de negocios. Este hombre ahora no es zapatero, sino narco. El proceso es el mismo: crece y prospera. Pero un día lo matan algunas de nuestras corporaciones. Entonces el flujo continúa con hijos, parientes, amigos, compadres, y así seguirá hasta que termine. Misma moraleja: si quieres terminar con eso, no mates a la familia, corta el negocio.

Si seguimos igual, los resultados serán peores. Los 50 mil (o los que sean) de muertos por la guerra de Calderón, se multiplicarán y no se acabará con la lacra de la criminalidad en todas sus vertientes. Como la zapatería, tienes que terminar con el negocio. A un narco no le dolerá que mates al de junto, aunque sea su pariente; al contrario, le das más poder. Lo que sí no perdonará es que le quites su negocio.

El error de Calderón, como lo dije a principios de 2007 (porque decirlo ahora ya no tiene chiste) unos cuantos meses de haber empezado la “Guerra”, es que empezó al revés: atacando a los de fuera sin ver lo que tenía dentro.

Si esa tal zapatería va a “tronar”, no será por la competencia de otras empresas, sino por las pugnas entre hermanos y cuñados. Primero debió ver cómo eras sus fuerzas y cómo iba a una guerra. Hoy no hay un camino viable. Discutir la legalización sería prolongar la agonía.

La guerra no se está ganando porque cinco años después tenemos: más muertos, más consumo; en contraste, menos empleos, más pobres. Ni se vio por dentro ni se apoyaron políticas públicas. En estos cinco años se construyeron más casinos que escuelas. En estos cinco años, hay más ninis. En estos cinco años, hay más armas y menos alimentos.

En los Panamericanos habrá cinco mil atletas y 10 mil policías federales. Cuando das un mensaje de ese tipo al mundo, estás diciendo lo contrario a lo que pregonas. No es cuestión de rendirse o de amnistías foxistas, sino de ver por el negocio. Para eso hay expertos que pueden saber mejor que cualquiera. Corten el negocio y habrá otros resultados.

Claro que para eso necesitas un Gobierno que se preocupe más por las políticas públicas que por el autoritarismo, cosa que no es la esencia de Calderón. El problema es que a este Presidente le quedan 15 meses y eso es mucho tiempo más para acabarnos de matar.

 

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com