Portal informativo de análisis político y social

PERIODISMO POSTMODERNO: “Santa Elisa” y la Catedral

PERIODISMO POSTMODERNO: “Santa Elisa” y la Catedral

Nov 16, 2013

Por Juan Ángel Peña Enríquez —-

El periodismo postmoderno según la tesis de Felipe Nuño no es cambiar de blanco y negro al de color, no porque se use el Facebook o Twitter estamos ante el nuevo periodismo, el nuevo periodismo se define ante todo por su contenido, por su capacidad para analizar y resolver problemas por la utilidad e interés para una sociedad, ello cambia la historia y en consecuencia la política y en esto vemos una relación estrecha entre el periodismo e historia. Un buen periodista y un buen político han de ser ante todo grandes historiadores, esto permite entender el proceso histórico, sus fuerzas y tendencias, visualizar rumbo y dirección de los acontecimientos.

Con base a lo anterior nada explica tanto la historia de Guadalajara como su Centro Histórico y nada define con tanta fuerza la identidad del tapatío como la Catedral, sus torres únicas como alcatraces al revés como proclaman sus canciones, iniciada su construcción en 1561, es el símbolo visual que marca el origen, el centro, eje y motor de la ciudad, ahí se entrecruzan las coordenadas del tiempo y el espacio, ningún otro edificio le supera en importancia.

Antes de que el depredador Ignacio Díaz Morales destruyera el Centro Histórico estaba frente a la Catedral el Palacio Episcopal que es ahora el Palacio municipal, a un lado estaba el Templo de la Soledad que fue destruido para hacer un cementerio: La Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, lo que es el Museo Regional era el Seminario, tanto la Revolución Mexicana como la Guerra Cristera hacen que la Iglesia entre a ese proceso destructor de su riqueza arquitectónica y que pocas veces se ha reflexionado con profundidad tratando de clarificar la responsabilidad de la Iglesia en la defensa, protección y conservación del patrimonio cultural edificado, de hecho, con el cambio del Arzobispado hacia colonias ricas y residenciales la Catedral ha quedado tan solo como una pieza de museo, como un atractivo turístico, pero sobre todo como un cementerio: Ahí están sepultados todos los obispos y cardenales que han pastoreado con distintos estilos estas tierras, entre ellos pastores admirables.

A un lado como hemos dicho está el cementerio de los hombres Ilustres de Jalisco: Arquitectos, pintores, humanistas, científicos, arquitectos, etcétera, y seguramente los fieles discípulos de Ignacio Díaz Morales querrán tenerlo ahí en un nicho para coronar la arquitectura tapatía.

EL CHAHUISTLE

El Palacio Episcopal es ahora el Palacio Municipal que se ha transformado también en un cementerio, en la tumba política de Ramiro Hernández, el Partido Revolucionario Institucional se consideraba como muerto y como cuento de espanto ha salido de ultratumba, se les apareció el Chahuistle según sus propias palabras o el Frankestein como expresa en su columna el director de Conciencia Pública.

En esta visión sorprendente vemos por un lado a los hombres ilustres y frente a ellos la decadencia total del político, la coronación del cinismo y el descaro, la imagen de vergüenza del político mexicano que no respeta ni a vivos ni a muertos, ni a santos ni a vírgenes, ni a nichos de templos ni catedrales, el Palacio municipal lo han transformado en un cementerio y superan en el lenguaje a cantinas y burdeles.

Elisa Ayón se siente santa y virgen, madre y maestra y ahora seguramente mártir perseguida y juzgada injustamente, como maestra ha alcanzado grados sublimes en el florecimiento del lenguaje y grados admirables prácticos en la aplicación de la política jamás visitos en Guadalajara, según fundamenta Felipe Nuño, esto muestra el modelo educativo que tenemos, los maestros que se niegan a la evaluación, es la imagen viva del sindicalismo magisterial que es tan solo una escalera política de cotos de poder y corrupción.

 “SANTA ELISA” Y LA CATEDRAL

 Indudablemente que Elisa Ayón ha superado el lenguaje de Emilio, Emilio queda como un niño borracho ante la madre y maestra Elisa que despoja sin distinción a vivos y muertos, Emilio borracho quiso construir otro santuario frente a la Cardenal, si hay otro santuario monumental la Catedral tendrá en consecuencia menos importancia, el constructor del Santuario de los Mártires no lo considera así y ha levantado la voz, precisamente el silencio injustificable de la Iglesia en la era de la información y comunicación ha permitido que los políticos tomen con tanta facilidad a las vírgenes y a los santos como fábula y burla, ese silencio que amenaza el patrimonio tangible e intangible de la ciudad, visto ese proceso destructor del Centro Histórico se necesita mayor compromiso y responsabilidad de la Iglesia y no tomar estas cuestiones tan a la ligera, se necesitan profundos estudios y dictámenes realizados precisamente por los dueños de la Catedral.

La Catedral, cementerio, o museo de arte sacro nos habla de una religiosidad turística, de un compromiso de los pastores y fieles light, de nuestra poca responsabilidad en la destrucción del patrimonio cultural del Centro Histórico que no podemos seguir tolerando.

La torre norte de la Catedral debido a la construcción del túnel vehicular de la calle Hidalgo presenta una leve inclinación y un hundimiento debido al túnel, el suelo en que está cimentada la Catedral es xal o arena no piedra, por lo mismo es más sensible a los temblores que ciertamente la han afectado tanto sus torres, cúpula y estructura, por tal razón el Tren Ligero frente a ella pone en grave riesgo su integridad estructural y consideramos que no es necesario que el tren pase por ahí ya que está relativamente cerca el túnel de la avenida Federalismo y el túnel de la avenida Juárez, no es necesario crear ese paralelismo del tren que aparte de los riegos para la Catedral son sumamente costosos, seguimos con el mismo proceso destructivo del Centro Histórico buscando un falso modernismo.

LA TUMBA POLÍTICA DE RAMIRO

Estamos en el mes de los difuntos, en las postrimerías y tiempos escatológicos del fin del calendario litúrgico, el tiempo y el espacio, el Centro Histórico, los comerciantes ambulantes, la Ciudad Creativa Digital, el Tren Ligero frente a la Catedral, el proyecto político sin rumbo, el rostro sin vida, la palabra sin fuerza y sin gracia, empecemos el velorio, novenario, el cafeteo, los rezos con “Santa Elisa”.

Cuatro hombres van cargando un ataúd, van a sepultar al periodismo tradicional, mueven sus labios, se escucha un murmullo, se diría que rezan, almas inocentes que no saben las sorpresas que les esperan al llegar al panteón y toparse con la catrina del pintor Posadas, muy sobrada, diestra y florida en el lenguaje, cráneos y calaveras, la vida y la muerte, pérdida en cabildo, ganancia y júbilo para las cantinas, otra compañía para la maestra Gordillo, orgullos del magisterio, que nuestros niños y periodistas aprendan la riqueza y tesoros de nuestro lenguaje, el arte de la palabra, el arte del periodismo. Con el susto y la impresión avientan al muerto, los perros los siguen ladrando, es la Casa de los Perros, el cementerio del viejo periodismo que a sus pies pasará la modernidad del Tren Ligero, Guadalajara correteando el tiempo y la modernidad, tropezando con su propia catedral.