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PERIODISMO POSTMODERNO: Serenata tapatía

PERIODISMO POSTMODERNO: Serenata tapatía

Feb 1, 2014

Por Juan Ángel Peña Enríquez —-

Los compadres charros van muy de madrugada bien trajeados, pasan junto al Teatro Degollado, se miran relucientes las estrellas y la luna a quien los grillos les dedican repetitivos conciertos, el compadre Chano está terco a llevarle serenata a la “Princesa” Elisa Ayón que esta presa en el Congreso de Jalisco y será llevada a juicio, sin duda sería un buen tema para una telenovela en la que actuaría Lucerito que en una mano tiene un poderoso rifle para matar chivas silvestres y en la otra bellos globos de corazones coloraos para los niños de Teletón, Elisa y Lucerito muestran otra cara de la mujer moderna.

LOS MACHOS CHARROS

El macho jalisciense hunde sus raíces en los paisajes campiranos, en la vida rural que tejen finalmente al charro elegantemente vestido, esto es una expresión natural, instintiva, casi salvaje del hombre, rodeado de animales y de brutos, irracionales, donde impera sólo la fuerza, los machos en el mundo animal muestran una gran violencia, lo vemos por ejemplo en los gallos y los toros que da lugar en la cultura mexicana a sangrientos espectáculos, el hombre arriba del caballo multiplica su altura, fuerza y velocidad, se siente un súper macho que en las artes de la charrería demuestra esa fuerza al lazar, tumbar, herrar y castrar a toros y caballos, trae la rienda y las espuelas y se acompaña de una reluciente pistolita, el gesto fiero y amenazante de su sus grandes bigotes, “Desgraciada la casa donde canta la gallina”, dicen sus refranes que son por lo regular la única escuela que recibe, y si el gallo canta en las madrugadas él ha de ser también un charro cantor en el Rancho Grande de Jorge Negrete, el caballero gallardo que enamora a todas las mujeres de la comarca.

El cine formó en gran parte esa imagen del macho mexicano, su Época de Oro, como luego la televisión con las telenovelas terminó y se mofó de ese machismo y difundió la nueva cultura de la mujer moderna y liberal, todo ello es cultura y enajenación de masas manipulados por los medios masivos de comunicación que tiene graves errores y distorsiones, creo que la utilización de las nuevas tecnologías podrán democratizar los medios y tener una visión más clara de la cultura mexicana.

El cine mexicano difundió ese machismo reafirmado luego con las canciones donde la mujer es un simple objeto y no es tratada como un ser humano, la cultura milenaria ha considerado siempre a la mujer como inferior, como débil, dependiente, sujeta a la voluntad del hombre que toma mayor fuerza en la cultura mexicana por lo antes expresado sobre el macho charro, aspectos acuñados en las tierras de Jalisco, en esta escuela del cine y los cantantes charros se miran con agrado y se celebra que el hombre ande con muchas mujeres, que cometa adulterio e infidelidad, en cambio si la mujer llega a perder su virginidad o comete adulterio o es infiel es duramente castigada, la ley es muy tolerable con los hombre e implacable con las mujeres, en las propias canciones como en las de José Alfredo Jiménez el hombre se vuelve rey y ley absoluta y la mujer es un objeto que se mueve al antojo del hombre.

Lo anterior lo podemos resumir según las interesantes tesis de Felipe Nuño, en primer lugar el cine difundió el falso macho charro en perjuicio de la mujer y luego las telenovelas crearon a una súper mujer, una femenicracia que se daña a sí misma y se vuelve contra el hombre, vemos en muchos casos la masculinización de la mujer, esto explica en gran parte los problemas familiares y sociales, ya que el cine y la televisión se toman como escuelas y fuente y referente de valores, modelos de conducta y estilos de vida, lamentablemente equivocados.

EL JUICIO A LA PRINCESA ELISA

Decimos “Princesa” Elisa porque buscaba despachar desde el Palacio de Gobierno, ser la “Doña Gobernadora”, la primera del estado de Jalisco, con ello se haya dado fin al machismo de estas tierras y será el inicio de otra historia y sin embrago vemos la forma tan vergonzosa en que terminan estas aspiraciones, decimos “Princesa” porque en la política mexicana todo es simulación y teatro, sobre todo cuando se trata de hacer juicio político a uno de sus colegas.

De ninguna manera justificamos los delitos de Elisa Ayón, consideramos que debe de enfrentar un juicio justo, con la Sabiduría del Rey Salomón, donde por cierto el Rey Salomón perdió el “juicio” a causa de tantas mujeres, ahora los diputados machos jaliscienses aplicarán en una mujer todo el peso de la ley cuando antes deberían investigar y dar esa misma sentencia al “Patrón”, con esto se busca reafirmar que cuando la mujer se equivoca o tropieza rigurosamente debe de castigársele para que le sirva de escarmiento, otro capítulo de la telenovela.

LA “FRIDA” JALISCIENSE

En lo anterior hemos visto algunos aspectos forjados por el cine y las telenovelas sobre la cultura mexicana que han plasmado los modelos del hombre y la mujer según sus intereses, esto es para de la cultura popular o de las masas que se vuelven aspectos folklóricos y turísticos pero que proyectan visiones falsas sobre el mexicano, ante esto toca al arte clarificar estos aspectos, específicamente la pintura a quien la vemos como una expresión de luz, de liberación y revolución, el arte permite crear y recrear al hombre y tener por lo mismo una percepción más clara y verdadera del mismo, por ello si vemos que el cine ha forjado el machismo jalisciense decimos entonces que el arte como es la pintura ha de crear la auténtica mujer jalisciense, en esto vemos que la mujer ya no es un objeto o modelo del pintor sino que ella misma es productora de arte, esa imagen del charro anclada al pasado ha perjudicado gravemente nuestro desarrollo y por otra son modelos obsoletos e inoperantes para las culturas urbano industriales en las que estamos envueltos, esto es lo que hemos aprendido de la pintora tapatía Lala Trewick.

LA ANTROPOLOGÍA MEXICANA

La antropología mexicana tiene ante sí un extraordinario reto: Replantear la naturaleza y misión del hombre y la mujer mexicana en el mundo de ahora, en la sociedad urbano industrial, ante la nueva cultura de la mujer, aquel concepto del macho charro es cosa del pasado, la “Frida” jalisciense busca la presencia de la mujer en la pintura, arquitectura, danza, teatro, música, su realización profesional.

Se han modificado los conceptos del hogar, de los hijos, de la educación y plantea una gama de complejos problemas para la mujer entre su realización como madre, los hijos y el hogar y como trabajadora o profesionista, y al mismo tiempo el hombre cada vez ve menos clara su tarea, misión y responsabilidad ante una mujer cada vez más libre y autosuficiente que necesita cada vez menos del hombre y esto causa gravísimos problemas en los matrimonios.

Ante la libertad de la mujer difundidos inicialmente por las telenovelas consideran ahora a la maternidad, el hogar y el matrimonio como cosas anticuadas y formas pasadas de esclavitud que han tenido atadas a la mujer por siglos, por ello ante la revolución sexual considera las relaciones sexuales con mucha facilidad sin ningún compromiso y responsabilidad y esto le ocasiona graves perjuicios, si consideramos por ejemplo el problema de las madres solteras en Guadalajara, por lo tanto el hombre como la mujer mexicana hemos de replantear con profundidad nuestra y naturaleza y misión pues hay graves equivocaciones y distorsiones, no podemos clarificarlas en base a los criterios de las películas de charros brabucones y enamorados o las serie de telenovelas sino conforme a la verdad y la justicia.

Necesitamos ante este nuevo milenio y siglo revalorar y purificar la cultura mexicana, esa es la tarea urgente de la antropología mexicana, del periodismo postmoderno.