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PERSONALIDADES: Juan Jacobo Rousseau, “El Contrato Social”

PERSONALIDADES: Juan Jacobo Rousseau, “El Contrato Social”

Oct 25, 2014

En la actualidad, los elementos más comunes en estados donde impera la inseguridad y la violencia, son pobreza, alta expulsión de mano de obra y bajos índices educativos, algunos en mayor o menor medida.

La explicación puede encontrarse en que en los estados donde se han combinado esos elementos, la seguridad, que debe estar a cargo del Estado, en no pocas ocasiones aparecieron grupos fácticos que comenzaron a realizar esas labores de Estado, pero eran grupos a quienes los ciudadanos no les otorgaron el poder, sino que lo tomaron por la fuerza aprovechando el vacío.

A la luz de esos acontecimientos, nuestra madurez moral y política está en duda. Y nos remite inevitablemente a la firma del Contrato Social que escribió el pensador francés Juan Jacobo Rousseau, cuya frase «el hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado» sigue vigente a más de 300 años de escrita.

Y es que las ideas de Rousseau, considerado más bien un filósofo político nacido en 1712, influyeron en gran medida en la Revolución Francesa, el desarrollo de las teorías republicanas y el crecimiento del nacionalismo.

En «El contrato Social», Rousseau considera que en busca del bien común, cada parte de los firmantes cede algo, aunque no haya documento de por medio porque se trata de voluntades, el individuo paga sus impuestos a cambio de servicios, pero la función fundamental del Estado es la seguridad.

Debido a esto, la ley siempre es general, porque considera a las acciones y a las masas, nunca a un individuo, y las dividió entre las Fundamentales, Civiles y Criminales:

Las leyes fundamentales o leyes políticas establecen las relaciones entre el gobierno y el soberano; las leyes civiles establecen la relación de miembro a miembro, o del miembro a las masas, y las leyes criminales: establecen la relación entre cada individuo con las leyes y las penalidades por desobedecerlas.

A través de ese contrato social, Rousseau hizo surgir una nueva política, basada en la voluntad general y en el pueblo como soberano, de tal forma que la única forma de gobierno legal será aquella de un Estado republicano, donde todo el pueblo legisle, independientemente de la forma de gobierno, ya sea una monarquía o una aristocracia, pero que en nuestros días bien cabe la democracia.

Su idea destaca el tamaño del Estado, debido que mientras mayor sea el Estado, su gobierno debe ser más eficaz para evitar la desobediencia a esa voluntad general.

En ese Contrato Social escrito en 1762, Rousseau desarrolló un esquema en el cual la asociación asumida por los ciudadanos debe ser «capaz de defender y proteger, con toda la fuerza común, la persona y los bienes de cada uno de los asociados, pero de modo tal que cada uno de éstos, en unión con todos, sólo obedezca a sí mismo, y quede tan libre como antes».

De acuerdo a J. Moreau («Rousseau y la fundamentación de la democracia»), Rousseau establece que las reglas de la asociación deben ser el resultado de la deliberación pública pero no serán justas y la soberanía no será legítima si la deliberación no respeta el interés común y si los ciudadanos no aceptan las condiciones por las que las reglas son iguales para todos.

Estas leyes no instituyen ninguna forma específica de gobierno, sino que fijan las reglas generales de la administración y definen la constitución, por la cual el pueblo ha de regirse, ya que son la máxima expresión de la voluntad general.

EL CONTRATO DE GUERRERO

Si bien el Contrato Social dio génesis al Estado moderno, las reglas en Guerrero se rompieron, como previamente había ocurrido en Michoacán, Tamaulipas, Nuevo León y Chihuahua, entidades donde el Gobierno federal ha tratado de recuperar, con diferentes estrategias, con mayor o menor éxito en unos y en otros.

¿Cuándo pierde vigencia el Contrato Social en un Estado?

La sociedad sacrifica parte de su libertad y le cede al Estado la potestad para que ejerza el monopolio del uso de la fuerza, en aras de buscar su tranquilidad y seguridad colectiva.

En el caso de México, el problema del Contrato Social es que hay poderes fácticos, la criminalidad, que le disputan al Estado el uso de la fuerza y allí viene el rompimiento.

Otro elemento fundamental para la vigencia del Contrato Social es que el individuo tenga oportunidades, con esa organización del Estado. Tener oportunidades de desarrollo para lograr un mejor nivel de vida.

¿Pero qué sucede cuando esto no se da, como en Guerrero donde dos de cada tres personas viven en la pobreza y una de estas tres personas en condiciones de pobreza extrema?, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática relacionados con la pobreza.

Allí hay una falla de fondo y se advierte el fracaso del Estado de que funcione ese Pacto Social, por la nula utilidad que le da al ciudadano.

Y el otro elemento importante es la salud del tejido de las instituciones del Estado que le deben servir al individuo para que el Contrato Social tenga vigencia.

En Guerrero los grupos criminales controlan las instituciones del Estado: el ayuntamiento y la policía municipal (el instrumento para ejercer el uso de la fuerza, como en los casos de los municipios de Iguala y Cocula, como los más claros).

Aparece entonces lo más parecido a un Estado enfermo, carcomido por el virus de la corrupción y que evita que el Contrato Social pueda funcionar.

Las dudas que dejan los datos comparativos entre el Contrato Social escrito por Rousseau y la realidad de esas entidades se incrementan: ¿Qué hacer entonces para restituir el Pacto Social y pueda darle certidumbre a una sociedad y un Estado como Guerrero? ¿Qué cambios se deben realizar en las instituciones, como las de seguridad, en el que advertimos, por otro lado, que hay un modelo desdoblándose con la creación de nuevas instituciones como la Gendarmería, la Policía Federal, la intervención de la Marina-el Ejército, los exámenes de control de confianza y la depuración policiaca?

La acción del Estado se vuelve reactiva, porque no se va al fondo del conflicto con la visión del bosque, esto es, no sólo el tema de seguridad, sino también la instrumentación de políticas de gobierno que combatan la pobreza y se conviertan en una tierra de oportunidades para los individuos.

El contrato social propuesto por Rousseau es un contrato invisible que el hombre debe firmar para poder vivir en sociedad, sacrificando sus libertades y respetando la de las demás personas, pero la realidad de estados como Guerrero dice que ese contrato está roto y nuestra madurez moral y política está en duda.