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POBREZA DE TRABAJO LEGISLATIVO

POBREZA DE TRABAJO LEGISLATIVO

Oct 1, 2011

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Sabemos de sobra que en un equipo de trabajo es difícil poner de acuerdo a 10 personas, a 15 o 20; imagínense a 39. Ese es el número de diputados que conforman la quincuagésima novena legislatura, la actual pues, en el Congreso de Jalisco. Y como ésta han pasado varias en las que el trabajo legislativo de los diputados deja mucho qué desear a los ciudadanos que los eligieron, y peor aún, que han estado envueltos en casos de corrupción.

La situación cada vez es más grave, pues los diputados que llegan al Congreso en muchos casos son por “amarres” políticos, por cuotas, otros por tener fuero, muy pocos los que llegan para poner en práctica lo que debe realmente hacer un parlamentario. Recordemos que el Gobernador en turno tiene incrustadas a piezas clave en este tablero, para que le hagan menos difícil la relación entre Ejecutivo y Legislativo. Y los diputados a su vez, tienen sus cuotas en otros órganos no gubernamentales como lo son el Instituto Electoral, el de Transparencia, en fin, que un diputado normalmente es visto como un agente de vialidad, nomás “chupando sangre a los ciudadanos” (con el respeto para los oficiales que cumplen cabalmente su trabajo).

Y es que sólo hay que recordar la de escándalos que trascienden más que su quehacer parlamentario, como lo son sueldos onerosos. Pero lo peor del caso es que no transparentan los gastos que ascienden a millones de pesos en cualquier año. Otras variedades de diputados; los que autorizan bonos al Auditor Superior –¿verdad LVIII legislatura?-, los actuales que no quieren saber de éste caso; los que se pelean en los partidos de futbol –¿remember Enrique Aubry y Pepe Toño?–; los que tienen problemas psicológicos, por abusar del poder en los table dances, amenazar de muerte contrincantes políticos y ausentarse al trabajo para ir a Las Vegas –¿cierto Argüelles?–, los que manejan cotos de poder en el poder judicial –como Chema Martínez–; las que dicen que no tienen por qué representar la voz de los ciudadanos –así fue con la udegeísta Patricia Retamoza–, o del que sólo se supo de su existencia porque un día se le ocurrió mandar a la fregada al coordinador de su bancada de dos diputados del Verde, Felipe Hernández –¿y ése quién es?–. En fin, que a groso modo puedo decir que el 80 por ciento de los diputados de la actual legislatura, pasaron sin pena ni gloria durante su estadía en el Congreso del Estado.

Ah pero eso sí, a pesar de los pocos resultados legislativos, hay 32 de 39 diputados que ya están preparando maletas para buscar otro cargo de elección popular. Cuánta falta hace que se hubiese aprobado en la Reforma Política que se discute en San Lázaro, con el control férreo del bloque de diputados peñanietistas, la reelección de alcaldes y diputados, pues en este caso, dígame usted si reelegiría a los diputados que a continuación voy a mencionar: Abraham González Uyeda, Margarita Licea, Claudia rodríguez, Nicolás Morales, Francisco Torres, Gustavo Macías, Ricardo García, Martín Covarrubias, Marco barba, Marian Fernández, Patricia Retamoza, Salvador Arellano, José Noel Pérez, Carlos Briseño, Jesús Casillas, José Ma. Martínez, Alfredo Argüelles, Isaías Cortés, Ramón Guerrero, Juan Pablo Cerrillo, Roberto Marrufo, Sergio Chávez, Omar Hernández, Enrique Aubry y Felipe Hernández.

Salvo honrosas excepciones, que puedo contar seis en este listado –ya en otra entrega lo haré con nombres y apellidos–, todos los demás que quieren acceder a otro puesto, ¿cuál sería la exposición de motivos que tuviesen que presentar a los ciudadanos para que vuelvan a votar por ellos? Como cuando ellos mismos o un Cabildo, tienen que elegir a Consejeros ciudadanos. La lista de requisitos tan amplios que debe cumplir el postulante –incluidos exámenes y el por qué de su interés– para poder ser elegido, es ridículo frente a lo que un candidato a diputado debe hacer para llegar a su curul; sonreír para la foto y saludar a unos cuántos mortales cada que hay elecciones. No hay punto de comparación. Guarde estos nombres y medite si deben llegar a otro cargo de elección.

 

Facebook: Carlos Casillas Gómez

Twitter: carloscasillasg

“Una persona que no arriesga nada por sus ideas… o no valen nada sus ideas, o no vale nada la persona.” Carlitos


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