Portal informativo de análisis político y social

POLÍTICAMENTE CORRECTO: Abuso y delincuencia en Guadalajara

POLÍTICAMENTE CORRECTO: Abuso y delincuencia en Guadalajara

Feb 18, 2017

Por César Iñiguez González

 

Narrábamos en la columna de la semana anterior que la delincuencia en Jalisco está imparable; que los llamados robos comunes, por parte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, habían incrementado sustancialmente, en algunos casos, más del doble como el hurto a vehículos y los homicidios violentos.

Los grandes problemas con la seguridad de Guadalajara y su zona metropolitana son el robo a vehículos, a negocios y las muertes por arma de fuego; que se han incrementado sustancialmente. El pasado viernes 17 de febrero, en una plaza comercial del nororiente de la ciudad, se dio un hecho que se compara a la ficción.

Un comando armado de alrededor de seis delincuentes, atacaron a los custodios de un camión de valores para robarlos en plena plaza comercial; el hecho derivó en un enfrentamiento a balazos donde la población civil quedó atrapada entre el tiroteo en un pasillo de esta plaza que se encuentra en el cruce del Periférico y la Calzada Independencia.

El saldo, un custodio y un presunto delincuente muertos, además de tres civiles lesionados, por el fuego cruzado. Ni la Policía Municipal de Guadalajara ni la estatal estuvieron presentes y llegaron después de unos minutos, solamente a montar un operativo de búsqueda de los delincuentes.

Otro caso representativo ocurrió el miércoles 15 de febrero, cuando un activista, líder del movimiento llamado “antigandalla”, de nombre Arne Aus den Ruthen Haag, estaba en la ciudad y fue a un conocido restaurante de la colonia Santa Teresita a retirar conos y objetos que tenían para obstruir los cajones de estacionamiento.

En eso tiene razón el activista, quién logró que inicialmente el personal del Ayuntamiento de Guadalajara colaborara con él para retirar los conos que estaban sobre los espacios de aparcamiento. Los meseros y algunas personas del negocio llamaron supuestamente a personal de la Fiscalía, quienes en tono amenazante le pedían al activista que se retirara.

¿Por qué puso en aprietos a los del negocio?

Porque si reconocían como suyos los conos y los objetos que obstruían la vía pública, debían de hacerse acreedores a una multa municipal; pero si no reconocían como suyos los conos y los objetos, la autoridad (o cualquier ciudadano) puede llevárselos y entregárselos a la autoridad municipal como un objeto mostrenco (capítulo IV, artículos 822 al 832 del Código Civil del Estado), y los debieron de haber perdido, como fue el caso que estaba logrando Arne Ruthen.

El activista logró que los conos fueran levantados por el propio Ayuntamiento, quienes llevaron las cosas a los Juzgados Municipales de la Calzada Independencia para que se los recibieran.

Eso debió ocurrir, pero en un video que circula por las redes sociales los uniformados luego de comunicarse con sus jefes cambiaron de actitud y quisieron detener al activista. Después de unos minutos sabe qué disparate se aventó la policía y arrestaron al activista, acusándolo de daño a las cosas y cometiendo a todas luces una detención ilegal.

En una evidente actitud prepotente, el Ayuntamiento y los policías en vez de informarse usaron la más fácil del abuso de poder; mételo a la cárcel y después averiguamos. Señalo estos dos casos emblemáticos que se suman a la larga lista de robos y homicidios ocurridos de las últimas semanas, porque por un lado revela la ausencia y por otro la prepotencia y el abuso policial.

El Gobierno del Estado al tener el monopolio del ejercicio de la acción penal, puede a través de la Fiscalía y los ministerios públicos aplicar inteligencia e investigación para evitar la propagación de los delitos; mientras que las policías municipales pueden también aplicar inteligencia preventiva para evitar que la delincuencia avance; pero no, no ocurre así.

Desafortunadamente por buenas que sean las intenciones el desempeño de de un gobernante en materia de seguridad no se mide por los discursos, ni por los planes, ni por las armas y equipamiento que les den a las corporaciones policiacas; se mide simple y sencillamente con resultados.

La delincuencia y los delitos deben estar controlados, nuca terminarán, pero deben estar al mínimo; pero lo que ocurre es que en muchos rubros los ilícitos se disparan y poco se ve que hagan la policía estatal y municipal para controlarlos.

Twitter: @CesarIniguezG

Facebook: César Iñiguez

E-mail: cesar_iniguez@hotmail.com