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Políticamente Correcto: Alfaro y el control de sus emociones

Políticamente Correcto: Alfaro y el control de sus emociones

Oct 21, 2017

Por César Iñiguez //

En los sistemas democráticos los gobernantes llegan respaldados por una cantidad importante y mayoritaria de votos, aunque en ocasiones esos votos son solo una mayoría simple que aunque mayoría, no representan la totalidad de los votantes, y en muchas ocasiones son más los electores que no votaron por ellos.

Eso hace que los críticos de los gobernantes sean más, que los que le son afines, lo que hace que las exigencias, reclamos y quienes les increpan, estén a la orden de día.

Los políticos que participan en sistemas democráticos deben tener la piel gruesa, deben de mantener con inteligencia, mesura, sensatez y prudencia sus reacciones y emociones.

Hace unos meses, se circulaba un video de Enrique Peña Nieto en Michoacán, quien después de entregar unas obras, al dirigirse a su camioneta, fue prácticamente correteado por un grupo importante de personas, que con gritos ofendía al primer mandatario del país; logró subir a su camioneta y la gente golpeaba a patadas y manotazos el automotor, al tiempo que lanzaba improperios al Presidente, el cual, como si lo estuvieran saludando, solo movía con cadencia su mano.

Muy diferente hubiera sido, el el Presidente encendido, hubiera encabezado, junto con su Estado Mayor, un enfrentamiento con los pobladores porque lo estaban ofendiendo.

En otro suceso, en el Palacio de Gobierno del Estado, Aristóteles Sandoval anunciaba que la presa El Zapotillo sí se realizaría, luego de desmentirse, ya que en su campaña había prometido que no la construiría porque implicaba la inundación de tres poblados, Temaca, Acasico y Palmarejo.

En el evento, habitantes de dichos poblados, al sentirse traicionados, comenzaron a gritar e increpar al gobernador, quien incómodo, respondió con un discurso intentando apaciguar los reclamos, pero evidentemente nervioso y molesto, mantuvo la cordura.

Hechos como estos han pasado en todas partes del país, como al coordinador de los diputados del PRI, en la Cámara Baja, quien siendo presidente de su partido, al llegar a un evento fue recibido por una persona a jitomatazos.

Contrario a lo narrado, en días pasados, en la unidad deportiva José María Morelos, al oriente de la ciudad, el alcalde de Guadalajara Enrique Alfaro al entregar la rehabilitación de este complejo deportivo, protagonizó un altercado con un ciudadano, de quien se expresó mal y lo retó a los golpes, en un acto realmente bochornoso.

En un video que circula por las redes sociales, se observa como un hombre evidentemente mayor de edad se enfrascaba en una discusión con unos policías de Guadalajara, quienes lo mantenían lejos del contingente donde se encontraba Enrique Alfaro; en la alegata se escucha que el hombre les reclama a los uniformados que momentos antes el alcalde lo había ofendido y agredido, luego de algunos segundos de transcurrir el video se escucha y observa, cómo el alcalde tapatío, custodiado por varias personas se acerca al hombre y le dice: ¿quieres golpearme? ¡Ven a golpearme! ¿Cuál es el problema? Al tiempo que le sentencia: ¡Vete de aquí, cabrón, no estés fregando! Momentos después, se llevaron al hombre detenido.

Luego del incidente, el alcalde tapatío, lejos de disculparse intentó justificar su actuar en las redes sociales refiriéndose al hombre como un emisario del PRI y como una persona que lo había ofendido y empujado, algo que nunca acreditó.

No es la primera ocasión en la que el alcalde tapatío se ve envuelto en escenas de este tipo; escenas que ponen en riesgo su imagen y popularidad;  de entre las virtudes de un alcalde, una de las más importantes sin duda, es la mesura, la prudencia y sensatez en el ejercicio del gobierno.

¿Que le mandaron al adulto mayor a increparlo? De acuerdo.

¿Que el señor fue el que lo provocó? Bien.

¿Que el hombre era el provocador y le gritaba? Bien…

Cuando un gobernante entrega obras en la vía pública a eso se expone, cuando hace trabajo de calle a eso se expone, pero ¿un alcalde es el que debe encarar y pedir enfrentarse a golpes? ¿Él debió haberlo hecho? ¿Ofenderlo como lo hizo?

Definitivamente no, la muestra es que en muchas partes del país y en otros lugares del mundo, los gobernantes entregan obras y son increpados en público por personas opositoras a su gobierno, y ninguno actúa de esa forma.

Por ello es que la forma en la que actuó el alcalde tapatío es reveladora.

No se puede concebir un alcalde que tenga aspiraciones políticas actuando de esa manera, no hay manera en la que un gobernante con visos de agresivo y autoritario pueda tener éxito electoral por mucho tiempo.

El ejercicio del gobierno reclama muchas virtudes, siendo la moderación, la mesura y la prudencia, fundamentales para cualquier gobernante.

Twitter: @CesarIniguezG

Facebook: César Iñiguez

E-mail: cesar_iniguez@hotmail.com

 

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