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POLÍTICAMENTE CORRECTO | Alfaro y los comerciantes

POLÍTICAMENTE CORRECTO | Alfaro y los comerciantes

Dec 3, 2016

En Guadalajara, una de las vocaciones naturales de los tapatíos es el comercio, en todos niveles, desde pequeños, medianos y grandes empresas nacionales e internacionales instaladas en nuestra ciudad.

Enrique Alfaro ha utilizado dos herramientas sistemáticas para ahorcar el comercio en la ciudad, la primera de ellas es la modificación en el costo de las licencias y permisos, que modificó a los pocos meses que entró al gobierno, aumentando en el 10, 20 y hasta 100 por ciento el costo de algunas licencias.

Mediante la Dirección de Inspección y Vigilancia ha empleado auténticas «redadas» en las que se lanza a zonas determinadas de la ciudad a imponer multas y clausurar distintos negocios por el más mínimo requisito.

La segunda herramienta utilizada por el alcalde tapatío para asfixiar al comercio es el programa «Banquetas Libres», también una modificación hecha por su gobierno a la reglamentación municipal, en la que con el pretexto de dejar libres las aceras, ciclovías, acceso de cocheras de vehículos y gente que estorba con objetos; se lanzó a clausurar negocios, mayormente pequeños y medianos.

El caso de la feria permanente del calzado, ubicada en las calles 74 y Pensador Mexicano es emblemático y representativo de cómo el gobierno de Alfaro ha actuado en contra de muchos comerciantes.

De mala fe, el gobierno municipal, a pesar de que desde el inicio de la administración concedió permisos (aumentando casi al doble en espacios abiertos, la mayoría de ellos) aplicó la medida de dejar de cobrarles la licencia, para que perdieran sus derechos y poder actuar en contra de ellos.

Esa es la historia de vendedores de zapatos, taqueros, birrieros, cerrajeros, de dulces, frituras y demás comerciantes en toda la ciudad.

En el caso de los comerciantes de la feria del calzado, los reubicaron jurídicamente en espacios abiertos sin serlo, para poder cobrarles más de licencia y poder retirarlos mediante las modificaciones que el propio Alfaro hizo a la ley municipal.

Los vendedores instalados en la feria de calzado tenían locales establecidos, tenían contratos con la Comisión Federal de Electricidad, estaban dados de alta en Hacienda, porque tenían terminales para tarjetas de crédito y débito, pagaban puntualmente sus impuestos y tenían una antigüedad de 30 años.

Alfaro y su gobierno, aprovechándose de la nocturnidad, los despojó de sus bienes y posesiones un día en la madrugada y les demolió el sustento de su trabajo.

El programa «Banquetas libres» no es malo, si pensamos en la legítima y pura intención de que los espacios de banquetas por donde deben caminar los peatones deben estar libres; pero esa no ha sido, evidentemente, la razón esencial de su actuar por la manera violenta en la que comienzan a operar el programa, las multas estratosféricas que imponen y a quienes ha afectado con esto.

Si la idea es quitar carros mal estacionados, respetar cocheras, rampas y ciclovías, es una excelente idea; pero la insensibilidad de Alfaro va más allá y lo lleva a cometer actos de represión, de injusticia y violación de derechos humanos.

El gobierno de Guadalajara demuestra que no conoce la ciudad, impone su visión miope y se olvida de lo más importante, de su gente.

El ataque lo hace al aplicar el uso excesivo de la fuerza pública en contra de personas que se ganan su vida de manera honesta y decente; que tienen décadas dedicándose a su oficio y que han estado puntuales pagando sus contribuciones municipales y fiscales.

El comercio en Guadalajara y en su zona metropolitana es una actividad primaria; y hay banquetones, banquetas, banquetitas y muchos espacios abiertos en la vía pública que han sido utilizados por personas para vender sus productos.

Afuera de templos, escuelas, placitas, colonias, casas, cocheras y en diferentes espacios, muchas personas instalan puestos provisionales para vender sus productos; y no lo hacen de manera irregular, porque siempre les han expedido licencias y han pagado responsablemente sus impuestos.

Gobernar es dar soluciones y generar equilibrios, así como tomar decisiones responsables.

Alfaro ha atacado el comercio de manera dolosa y ventajosa; con la ley que él mismo modificó quita a un comerciante que vende frituras afuera de un templo y a cualquier comerciante instalado hasta en la colonia más alejada con el pretexto de su programa.

Ahora bien, si lo que quiere es recuperar una banqueta para hacer cumplir una ley que él mismo modificó, ¿no sería mejor antes de desalojar a los comerciantes con el uso de la fuerza, verificar alternativas y resolverles su situación?

Así las cosas en Guadalajara, donde Alfaro y su gobierno reprimen una actividad básica, primaria y tradicional de la ciudad.

Twitter: @CesarIniguezG
Facebook: César Iñiguez
cesar_iniguez@hotmail.com