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Políticamente Correcto: Argentina despierta

Políticamente Correcto: Argentina despierta

Ago 12, 2018

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Por César Iñiguez //

La semana pasada, los ojos del mundo estaban puestos en Argentina, donde en su Senado se discutía la aprobación o el rechazo del aborto. El resultado final fue de 38 legisladores que votaron en contra del aborto, contra 31 que estaban a favor; por lo tanto, la medida fue desechada en el país sudamericano.

Durante la votación hubo manifestaciones multitudinarias a favor y en contra del aborto en Argentina, pero vayamos a los argumentos centrales.

Los grupos feministas han manifestado su rabia por haberse rechazado la medida en Argentina, aduciendo creencias religiosas como método de presión a quienes dieron para atrás al aborto. Pero veamos, ¿qué vida tiene más derecho, la de la madre o la vida que lleva dentro de su cuerpo?

Quienes están a favor del aborto hablan de una “libertad de la mujer para decidir” para interrumpir un embarazo que crece en “su cuerpo”.

Estuve analizando varios debates sobre el tema en Argentina y me llamó la atención uno donde participaba un doctor pro-abortista, porque generalmente los doctores no están a favor de esta medida; y después de dar sus argumentos cayó en contradicciones y evasivas para responder la pregunta ¿desde qué momento hay una nueva vida en el cuerpo de una mujer embarazada?

Ahí está la clave del tema, ¿alguien deja de ser humano o persona por un año, un mes, una semana o un día de diferencia?

Obviamente no, por lo que resulta absurdo darle un trato distinto a una vida que tenga una semana de diferencia de gestación; porque la propuesta del aborto se traduce en hacerlo legal hasta las 12 semanas, como si hubiera una diferencia con una vida de 11, 12 o de 13 semanas.

¿Hay diferencia entre un niño de dos y tres meses? Quizá sí, en tamaño, estatura y habilidades; ¿una persona deja de serlo por dos o tres semanas? ¿Vale más un niño de dos meses a uno de tres? Así de absurda es su discusión, porque obviamente una vida formada en un embrión, independientemente de su etapa de gestación, siguiendo su curso biológico y natural, se convertirá seguramente en un niño nacido.

Debemos estar conscientes del problema que conlleva los embarazos no deseados a temprana edad, pero debemos reflexionar sobre si aún se debe a poner a consideración la muerte como solución.

Debemos estar conscientes de qué hay un problema de salud pública; y en México, por ejemplo, luego de 11 años de aprobada la medida en la CDMX, se han practicado cerca de 200 mil abortos; de éstos el 44 por ciento han sido mujeres de 18 a 24 años, y el 6.5 por ciento de menores de 15 años; es decir, la mitad de los abortos en la CDMX han sido de mujeres jóvenes.

Debemos estar claros que el estado debe actuar con mayor fuerza en temas preventivos, de educación y de concientización, pero inevitablemente hablamos en la CDMX de casi 200 mil vidas privadas, interrumpidas, y más, porque desde afuera, en tribunas legislativas, se discute el futuro de la vida de un ser indefenso que se encuentra momentáneamente “en otro cuerpo”.

Se habla también, de que en los países donde está prohibido el aborto, hay una tasa promedio de 20 mil muertes de mujeres quienes practican el aborto en la clandestinidad.

¿No habrá una solución integral para aquellas mujeres que se encuentran en esa situación, antes de que el estado le provea “las facilidades” para acabar con una vida de un ser que lleva dentro?

Pero veamos, lejos de creencias, ideologías y prejuicios, Argentina consideró lo que no se hizo en la Ciudad de México cuando se aprobó el aborto; existe el derecho humano a la vida, algo que es irrenunciable de la persona y existen diversos tratados internacionales que lo manifiestan y protegen; la nación sudamericana, como México y otros 25 países forman parte de la Convención Americana de los Derechos Humanos, y en el artículo cuarto, de este tratado internacional se protege la vida desde su concepción hasta su muerte natural.

Todo esto, argumentos legales, médicos y sociales, fueron sustituidos por un discurso ideologizante que finalmente ganó en la CDMX hace 11 años, y que en Argentina, como muestra de un gran país, dijo que no al aborto.

Hoy, en pleno siglo XXI y ante un ataque feroz de grupos internacionales, Argentina supo estar de pie y dio una muestra muy digna de cómo defender la vida.

Twitter: @CesarIniguezG

Facebook: César Iñiguez

E-mail: cesar_iniguez@hotmail.com


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