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POLÍTICAMENTE CORRECTO | Campañas y realidades

POLÍTICAMENTE CORRECTO | Campañas y realidades

Oct 3, 2015

Max Weber señalaba en sus estudios de Ciencia Política que en el equilibrio del poder y las campañas electorales había distintos comportamientos; las promesas y lo descabellado de éstas eran directamente proporcionales a la posibilidad de acceso al poder, es decir, si había un partido con posibilidades reales, se medía en sus comentarios y promesas, porque de llegar a ocupar el espacio, debía cumplir; del lado opuesto están, los que sin alguna posibilidad prometen y prometen, incluso al grado de ofrecer disparates, con el propósito de atraer electores.

Muestras tuvimos muchas, candidatos a alcaldes que ofrecían renunciar a un sueldo que nunca iban a tener, otros que ofrecían acabar con la inseguridad y los problemas sociales como por arte de magia, bajar dramáticamente los impuestos y muchas otras promesas inverosímiles.

Cuando se polariza una elección y se tiene la percepción de que la elección será cerrada, comienzan a intensificarse las propuestas, incluyendo a quienes tienen posibilidades reales, con la intención de diferenciarse de su opositor y en la última etapa hacerse de mejores simpatías y por lo tanto, votos.

Esto mismo ocurrió con Enrique Alfaro, alcalde de Guadalajara, quien durante la campaña se reunió, por ejemplo, con una asociación de trabajadores de confianza del Ayuntamiento de Guadalajara, con quienes se comprometió que no actuaría con revanchismos, ni intereses partidistas, mencionó que revisaría el perfil y evaluaría el trabajo de cada uno de ellos para que mantuvieran su trabajo.

El primer día en el ejercicio de sus funciones; Enrique Alfaro impidió la entrada a sus labores de alrededor de cinco mil trabajadores de confianza, a quienes envió a la dirección de Recursos Humanos de sus dependencias y a muchos de ellos les solicitaron sus renuncias, así como nuevos contratos temporales para que los trabajadores perdieran su antigüedad y en su caso, la definitividad de sus nombramientos.

Ya anunciábamos los riesgos de una medida como ésta, en la que sin duda, el Ayuntamiento perdería junto con los ciudadanos, quienes tendríamos qué pagar los laudos millonarios al verificarse los despidos injustificados, recordemos que el gobierno tapatío arrastra con laudos que le han provocado un severo daño patrimonial y que supera los mil millones de pesos, esto sin contar los que aún están por pagarse, que suman una cantidad similar.

Un hecho similar se dio con el nombramiento del contralor municipal, Ignacio Lapuente Rodarte, de quien se cuestionó su formación académica para ocupar el cargo, además de que el presidente municipal señaló que consultaría a organizaciones de la sociedad civil y a la ciudadanía la designación al perfil adecuado para ocupar este cargo, cosa que no ocurrió.

La Contraloría Municipal es un espacio importante porque es la que se encarga de revisar las conductas internas del ayuntamiento, fiscalizar recursos y señalar actos de corrupción; por ello la importancia de que fuera un personaje con independencia y respaldo social.

Durante los periodos de campaña se ofrecen propuestas, promesas y soluciones, que muchas de las veces durante el ejercicio del gobierno no se ven reflejadas.

Habrá que estar atentos con el ejercicio del gobierno y que se cumplan las promesas, que durante el periodo electoral se lanzaron para atraer electores.

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