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POLÍTICAMENTE CORRECTO: Debiera ser un servicio, no un negocio

POLÍTICAMENTE CORRECTO: Debiera ser un servicio, no un negocio

Dic 14, 2013

Por César Íñiguez —-

Los dueños de los camiones y los transportistas que tienen sus concesiones en el transporte público se frotan las manos ante un inminente incremento a las tarifas para los usuarios en todo el Estado. Ha circulado públicamente la demanda de los transportistas, quienes señalan que por cuestiones inflacionarias, así como los precios de los insumos entre ellos el diesel, es insostenible la tarifa de seis pesos en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Se sabe que han hecho reuniones con integrantes del gabinete estatal, con el Secretario General de Gobierno y el Secretario de Movilidad, principalmente y se espera, que en breve antes de que llegue la Navidad, incrementen los costos al pasaje.

Es importante recapitular en las últimas alzas al camión lo que ha ocurrido; desde el año 2006, fecha en que el camión comenzó a subir de manera paulatina, los integrantes del llamado “pulpo camionero” exigieron incrementos a las tarifa, mismos que se autorizaron con el compromiso de que cumplieran con los reclamos en las mejoras del servicio que hacían los ciudadanos, entre las que se encontraban la amabilidad en el trato, el cuidado y aseo de choferes y unidades, la capacitación, la mejora de unidades, así como un sistema de prepago para evitar distracciones en los conductores, para disminuir sustancialmente los accidentes; entre otras peticiones más.

Desde esos días hasta la fecha, solamente han quedado en compromisos incumplidos; nuestro servicio de transporte público en la ciudad es deficiente, de mala calidad, sucio, contaminante y peligroso; muestra de ello son los accidentes en los que día con día participan las unidades urbanas, así como las víctimas mortales que arrojan cada año, las cuales promedian 45 personas.

Hoy de acuerdo a la ley, para incrementar el costo del pasaje del transporte se determina en una comisión tarifaria; que imparcialmente se encuentra conformada mayoritariamente por transportistas y representantes del gobierno, en donde también la integran un reducido número de ciudadanos, quienes a su vez, se ven diezmados por la presencia de los sindicatos con filiación priísta como la CROC y CTM.

Esta composición imparcial de la comisión tarifaria ha descargado un poco el costo político al Ejecutivo del Estado, a pesar de que sus funcionarios son los que presiden y conforman la Comisión de Tarifas que determinan el incremento al costo del camión y que ha servido últimamente para autorizar alzas de manera sistemática.

El tema del transporte público es muy simple; debe ser visto como un servicio, no como un negocio; constitucionalmente el Ejecutivo del Estado está obligado a prestar el servicio de movilidad a la población; es un mandato legal, es su obligación.

Por las condiciones y por el costo que implica que el Estado absorba el compromiso, por eso es que el transporte público se concesiona a particulares; quienes deben llevarse ganancias justas, no excesivas, por tratarse de un servicio que el estado debe ofrecer a la población.

Es lamentable, que el Ejecutivo del Estado haga oídos sordos a los reclamos sociales; el transporte público no debe subir en el costo de su pasaje, hasta que no mejore sustancialmente y cumplan los compromisos que adquirieron y han quedado sólo en la letra desde hace años.

La tarifa de seis pesos es más que justa; estudios revelan que las utilidades de los camioneros oscilan entre los 15 y 20 mil pesos mensuales con este costo de pasaje; aún así pretenden subir el costo del camión, perjudicando a miles de familias jaliscienses.

Esperemos que el Ejecutivo estatal abra los ojos y no autorice un incremento a la tarifa hasta que el transporte público no mejore.

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