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Políticamente Correcto: El peor enemigo de AMLO

Políticamente Correcto: El peor enemigo de AMLO

Jun 17, 2017

Por César Iñiguez //

Andrés Manuel López Obrador, tabasqueño, originario del poblado de Tepetitán, en el municipio de Macuspana, ha tenido una carrera basada en la resistencia.

Fue presidente del PRI en Tabasco en los años ochentas, y luego formó parte de la corriente disidente del PRI que formó el PRD, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y otros priístas.

Recién fundado el PRD, López Obrador fue candidato por ese partido al gobierno de Tabasco y fue derrotado por Salvador Neme Castillo; luego de varias protestas asumió la presidencia del PRD y desde ahí comenzó a estructurar su plataforma para ser candidato por segunda vez al gobierno de Tabasco, siendo derrotado nuevamente, por Roberto Madrazo Pintado.

Como la ocasión anterior, encabezó duras protestas, entre las que se encontró una marcha al Zócalo Capitalino.

En 1996 compitió en contra de Heberto Castillo y Amalia García por la presidencia del PRD, ganó y un tiempo después, compitió por la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, con impugnaciones internas porque no acreditaba sus 5 años de residencia que obligaba la ley.

Comenzarían las elecciones cerradas para Andrés Manuel, ya que obtuvo 34.5 % de la votación, solo un punto porcentual por encima del 33.5 % de Santiago Creel.

Su partido, el PRD lo acompañó, cobijó y protegió durante su etapa de ascenso al poder.

Luego de salir de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, en el 2006 es promovido como candidato presidencial del PRD y diversos partidos de izquierda en la Coalición por el Bien de Todos, en una cerrada elección, pierde y comienzan las protestas, constituye su gobierno “legítimo” toma el peso de la reforma con un campamento permanente que duró varios meses.

A partir de ahí comenzó una gira por todo el país para preparar la candidatura del 2012, donde perdería nuevamente, ahora en manos del PRI, luego de ser postulado por el Frente Amplio Progresista, integrado por PRD, PT, Movimiento Ciudadano y demás partidos y agrupaciones locales.

Meses después anuncia su separación del Movimiento Progresista por sus diferencias, principalmente con los dirigentes de su partido, el PRD.

Pareciera, que en apariencia su discurso es de integridad, pero sólo demuestra necedad, autoritarismo e intransigencia. 

Fundó, al pelearse con los partidos que le ayudaron, su propio partido Morena, donde él es el dirigente y dueño, y define además, toda la estructura central del partido, así como en los estados, donde tiene a tres de sus hijos dirigiendo a su partido en diversas entidades.

López Obrador ha tenido sus personajes corruptos e impresentables que han sido descubiertos en casos escandalosos de corrupción, desde la inclusión en su proyecto de Manuel Bartlett, aquel connotado priísta responsable de la caída del sistema en las elecciones de 1988, fue absuelto de sus pecados por el tabasqueño, quien lo arropó e integró a su proyecto, como el finado Manuel Camacho Solís, ex precandidato presidencial del PRI a la presidencia de la República.

Qué decir de muchos priístas y personajes de muy dudosa reputación que ha invitado a colaborar en su proyecto de Morena.

Qué decir también que los casos de corrupción de los que López Obrador no ha estado alejado, como las “ligas de dinero” que le entregaron a Gustavo Ponce, su Secretario de Finanzas y René Bejarano, su secretario particular en el DF; eso cuando militaba en el PRD.

Hoy, en casos recientes, los videos de Eva Cadena, quien fue sorprendida recibiendo cientos de miles de pesos supuestamente en favor de López Obrador, así como una presunta red de recaudadoras de dinero.

López Obrador dinamitó el puente que había con los partidos que le ayudaron durante mucho tiempo; señalando que son integrantes de la mafia del poder.

Un político sensato procura construir en base a coincidencias, acepta la crítica de manera responsable y toma decisiones en función a generar consensos.

En un país tan diverso y complejo, no se puede andar por la vida pensando que mi visión es la única y es la verdad absoluta.

Andrés Manuel piensa que no necesita de nadie; cree que su voz, su visión y su proyecto son ley y quien ose contradecirlo es un enemigo.

La gravedad radica ahí, que no es capaz de construir consensos con pares, los únicos acuerdos que hace son con sus subordinados, empleados e incondicionales.

El pensar, que la presidencia de la República la ganaría solo, sin nadie, sin aliados, a quienes humilló y que durante mucho tiempo le ayudaron, es un grave síntoma de lo que pueda pasar si llega al poder.

Pudiera haber quien le compre su supuesta pantalla de integridad, pero muchas veces ha sido exhibido y desenmascarado, y está demostrado que es uno más de la fauna política, salpicado igual por casos de corrupción, privilegios y nepotismo.

Por eso, el peor enemigo de Andrés Manuel, es él mismo.

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