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POLÍTICAMENTE CORRECTO | El regreso de «El Chapo»

POLÍTICAMENTE CORRECTO | El regreso de «El Chapo»

Ene 9, 2016

Dicen que haz fama y échate a dormir.

El pasado viernes 8 de enero nos enteramos de que Enrique Peña Nieto informó mediante su cuenta de Twitter, de la recaptura de uno de los delincuentes más buscados del mundo, lo que provocó una andanada de suposiciones.

Muchos creíamos que la información era falsa, que probablemente hubieran podido infiltrar la cuenta de la red social del presidente para jugar una broma de mal gusto; el paso accidentado del gobierno federal en lo que va del sexenio lo pudiera haber justificado, eran tantos tropiezos, que uno más pudiera haber significado una raya más al tigre.

Pero minutos después se confirmó la versión, todos los medios traían la información, sí lo habían recapturado, pero no había mayores datos, solo el tweet del presidente.

Al paso de unas horas, se dio a conocer la versión; «El Chapo» estuvo internado en el llamado «triángulo dorado» en la sierra entre Sinaloa y Durango, donde las autoridades federales lo perseguían desde hace meses y revelaron que en una ocasión cerca estuvieron de atraparlo.

Obtuvieron información que señalaba la intención del capo de salir de la zona rural para ir a la ciudad, particularmente a Los Mochis, Sinaloa, donde capturaron a un sujeto que era especialista en construcción de túneles e intervenía varias viviendas de la ciudad.

Ahí, las autoridades federales instalaron un operativo de vigilancia las 24 horas, hasta que en una casa de las mencionadas notaron un movimiento inusual la madrugada del viernes 8 de enero, cuando llegó un vehículo y alrededor de 15 personas.

Los Marinos ingresaron al domicilio, se desató la balacera y perecieron 5 sicarios y detuvieron a 6 más en el lugar; pero en un closet de la finca estaba habilitado un pasadizo que daba con el sistema pluvial de la ciudad, escapaban por el sitio, según las autoridades federales El Chapo, y su jefe de sicarios Iván Gastélum Ávila, «El Cholo», quienes fueron perseguidos entre alcantarillas por los federales.

Al ser perseguidos, al estilo película de acción, los delincuentes salieron de una alcantarilla y robaron un vehículo Ford Focus, en el que continuaron su huida; dos elementos con su patrulla y solo con sus armas de cargo, los persiguieron y detuvieron. Así fue como dicen, detuvieron al narcotraficante más buscado del mundo y a su jefe de sicarios, a quienes sometieron y llevaron a un hotel de paso para resguardarse y esperar refuerzos.

Lo demás es conocido, llegaron los refuerzos y los llevaron al Hangar de la PGR, donde fueron presentados a los medios de comunicación y después llevado al Penal del Altiplano, de donde se fugó el pasado 16 de julio.

La tercera detención de «El Chapo», no deja de ser una noticia impactante, empañada un poco con el desempeño del gobierno federal y la poca credibilidad y popularidad con la que padecen.

El terreno de la especulación hace de las suyas y comienzan las versiones.

Muchas personas, particularmente la oposición señala la irrelevancia de capturar al narcotraficante, cuando en lo básico y en la vida cotidiana, la gente sufre de carestía, de crisis económica y de inseguridad.

Otros más severos hablan de una supuesta cortina de humo, luego del anuncio de Luis Videgaray, Secretario de Hacienda, de que habrá seguramente una serie de devaluaciones inevitables entre las que está la economía mexicana.

Lo que es una realidad es que el desgaste del gobierno federal y su credibilidad está en entredicho, a tal grado de que muchos piensan que la captura de «El Chapo» fue una medida desesperada para rescatar las accidentadas, torpes e ineficientes acciones del gobierno de Peña Nieto.

En medio de la especulación, lo cierto es que detuvieron nuevamente al capo, de quien esperamos se mantenga tras las rejas y no escape por cuarta vez, lo que sería el último clavo del ataúd a la mala reputación que tiene el gobierno federal.

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