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Políticamente correcto: El sistema político en crisis

Políticamente correcto: El sistema político en crisis

Nov 5, 2017

Por César Iñiguez //

La gente está cansada de lo mismo, desigualdad, empleos malos, mal pagados, provocados por una deficiente reforma laboral; servicios de salud colapsados e ineficientes, servicios públicos inexistentes o deficientes, los precios de lo básico por las nubes y una clase política encapsulada en su realidad; viviendo en la opulencia a costa del pueblo y de la corrupción.

Cada vez más, la clase política se aleja de la cotidianidad, de la familia que le batalla a diario para conseguir el sustento de los suyos, de la violencia e inseguridad imparables, en la calle, camino al trabajo y a la escuela; del bache permanente, de la lámpara que no funciona, de la basura que no pasa, del servicio del transporte deficiente y caro, en fin, el mexicano promedio en la batalla diaria de salir adelante.

Hoy, el ser político es la actividad más desprestigiada que cualquiera a la que alguna persona se pueda dedicar; formas parte del gobierno y en automático eres estigmatizado como parte del sistema, que abusa y roba al pueblo. Y muchos se lo han ganado a pulso.

La corrupción rampante de muchos, la manera burda en la que se roban el dinero de la gente que les toca administrar, los integrantes de una casta privilegiada que brincan de un espacio a otro sin miramientos y al costo que sea para poder seguir siendo parte del sistema.

Este sistema caduco, anacrónico, cada vez más repudiado e inoperante es el que hemos heredado del PRI, de transar o no avanzar, de robar y dejar robar; de los pactos con los criminales y de usar el poder público para beneficios propio y los recursos públicos como si se trataran de un patrimonio personal.

Esa cultura heredada del PRI ha sido adoptada por muchos, indistintamente de colores y partidos, lo que ha agravado las cosas; la gente hoy, está despierta, está cansada y aborrece esas formas.

Las maneras en las que se conduce el PRI-Gobierno actualmente es el reflejo fiel de la descomposición; llegaron ofreciendo terminar con la violencia y combatirla con inteligencia, luego de un gobierno volcado para combatir el narcotráfico con un saldo rojo.

Hoy, a cinco años de su gobierno dieron como resultado una violencia desatada, delitos menores disparados, que son los que impactan a la población, particularmente los delitos patrimoniales en todos sus tipos, y una corrupción descarada, cínica, que salpica desde al titular del ejecutivo federal hasta funcionarios menores.

No solo la corrupción, la violencia e inseguridad son el problema, sino el estancamiento económico, por responsabilidad propia y por factores externos, un dólar por las nubes, altos precios de las gasolinas y combustibles; en fin, la percepción generalizada es que al país no le está yendo bien y a las familias, menos.

Por otro lado están los que representan las escisiones del PRI, los partidos fundados por ex priístas, siendo el más representativo, Andrés Manuel López Obrador, un político impulsivo, beligerante, intolerante a la crítica, que ha basado su discurso antisistema, pero se beneficia de él, y que su gran error ha sido inmacular a los políticos que alguna vez criticó, insultó y descalificó, pero que al volverse a su causa, los ha vuelto limpios y sin mancha.

 

En el PAN ha habido buenos y malos, ha habido gente ejemplar y gente vergonzante que ha abusado del poder y que lo único que los ha distinguido de los peores gobernantes son las siglas que los impulsaron al llegar al poder; pero que en la práctica han sido peor que voraces carroñeros y viles delincuentes sobre el dinero público.

De los independientes, que ninguno lo ha sido hasta hoy, solo personifican el lado vicioso que representaba la última reforma electoral que les dio vida, ex priístas, ex panistas, ex perredistas o integrantes de poderes fácticos y poderosos en busca del poder sin escrúpulo alguno. Desde el incumplido Bronco de Nuevo León, hasta el iluso profesor Portilla que cree que subiendo videos a las redes obtendrá el millón necesario para ser registrado como candidato.

Mención especial merece Margarita, su esposo Calderón y su grupo que trasciende partidos y se convierte en un eslabón más de este sistema caduco; brincando del PAN a la candidatura independiente por un lado, mientras que por el otro, de manera increíble, apuestan por uno de los suyos para insertarlo como candidato del PRI.

Sin una solución aparente, lo ideal en estos momentos, es observar a las personas que aspiren a representarnos, revisar sus pretensiones, su pasado, su origen, su vida pública y privada. Hoy hay que voltear a ver a las personas, más que a la carcaza que los envuelve.

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