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POLÍTICAMENTE CORRECTO | El trigo, en el molino de la historia

POLÍTICAMENTE CORRECTO | El trigo, en el molino de la historia

Jun 13, 2015

El pasado 7 de junio la gente habló en las urnas, el mensaje fue muy claro; los partidos han estado muy lejos de las exigencias sociales y de sus necesidades, lejos de las calles, lejos de dar solución a los problemas de la comunidad.

Muchos de los que fuimos candidatos por primera ocasión en este proceso electoral pagamos culpas que no son nuestras y recibimos reclamos por acciones ajenas; pagamos por la distancia que hay entre la sociedad y los partidos políticos.

Insisto, como lo he comentado en otras ocasiones, que el fortalecimiento de nuestra democracia se da con la existencia de los partidos políticos; pareciera que ahora es un estorbo pertenecer a uno, sin embargo, debiéramos ponernos a pensar que los partidos políticos son espacios en donde se desarrolla doctrina, investigación, capacitación y formación de personas, donde se debe realizar un trabajo de vinculación constante con la sociedad; algo que una candidatura independiente no ofrece.

Lo que pasa particularmente en el PAN es para poner suma atención; mucho se dice: hemos fallado, debemos regresar al origen, a los principios, regresar a la esencia del PAN, debemos refundarnos y reconstruirnos. Mucho de eso se dice.

Pero casualmente algunos de quienes lo dicen son aquellos que han sido beneficiados del sistema, que últimamente no han desgastado suela, sudor y saliva, que gozaron las maduras pero no vivieron o ya se les olvidó vivir las duras; algunos que opinan esto son aquellos a los que en las pasadas campañas no se les vio.

Hace algunos días hacía unas reflexiones con compañeros del partido y les preguntaba:

¿Cuál es la diferencia de la militancia del partido de hoy, a la de hace 30 años?

La militancia de hace 30 años salía a pegar engrudos en la noche con el temor que fuera a ser reprimido por la policía y por el gobierno; sufría abusos, violencia, hacía campaña corriendo grandes riesgos y lo hacía por convicción y por voluntad, sin un solo peso de por medio.

Hoy la militancia que aparece en el padrón es diferente, se da a tal grado que muchos de los que aparecen en el padrón no sólo no participan, sino que lo hacen por otro partido y algunos son usados, cada tres años, sólo para votar en los procesos internos.

La militancia de hace 30 años tenía referentes claros y grandes ejemplos; El Maquío uno de ellos, un hombre que la lucha democrática que emprendió fue un verdadero apostolado, un hombre que entregó su vida misma por lo que creía.

Hoy necesitamos regresar a las calles, reactivar la militancia con la estructura formal del partido, regresarle el alma a los subcomités, que la gente vea la utilidad que da el partido, en formación, en trabajo y en labor social.

Hoy necesitamos más que nunca estar los que queremos estar, trabajar y entrarle duro, parejo y con mucha fuerza y disposición; necesitamos unidad, trabajo y orden.

Hoy los que quieren estar permanecen, los que no, siguieron caminos distintos y aventuras electoreras.

Es tiempo incluso de actualizar el padrón, que la militancia sea un ejército multiplicador, de convicción, fuerza y acción, no un rebaño que sea usado solo en elecciones internas; que sea como siempre debió ser, un honor y un privilegio formar parte de Acción Nacional.

Los que se fueron y militan ya en otros partidos, solitos salieron por la puerta de atrás; hay otros que dicen que están, pero sólo de palabra porque en los hechos se fueron desde hace tiempo, a ellos hay que ayudarles a que se vayan, porque cargamos con sus malas, que son muchas, sin recibir su ayuda.

Los ciclos se cumplen, ahora inicia uno nuevo, en el que es tiempo de recuperar el camino; será regresando al trabajo imitando lo que hicieron, quienes fueron el trigo, en el molino de la historia, solamente así, en la calle y con trabajo, podremos recuperar el rumbo.

 

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