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Políticamente Correcto: Escenario socio-político en México (parte uno)

Políticamente Correcto: Escenario socio-político en México (parte uno)

Abr 15, 2018

Por César Iñiguez //

Nuestro sistema político en México atraviesa por un momento crítico de credibilidad y estabilidad, en el que muchos creemos que debe construirse una nueva ruta para poder dar una alternativa eficiente y tener un gobierno, así como un estado mexicano a la altura de las exigencias de la gente.

Es importante puntualizar los antecedentes que nos han llevado a nuestra realidad; el politólogo italiano Giovanni Sartori establecía que los partidos políticos y su relación entre sí con el sistema político se definía en los siguientes:

Unipartidismo. Un Partido Político único, sin oposición y como único medio de acceso al poder. Recordemos la fundación del PNR, abuelo del PRI, y el propio PRI, hasta los años cuarentas.

Unipartidismo hegemónico. Un partido político dominante, con una oposición aparente, pero hegemónico en todos los cargos y con mayoría absoluta. Recordemos al PRI, y con solo los diputados de partido, antecedente de los plurinominales, de otros partidos durante los sesentas.

Partido predominante. Un partido político mayoritario con alguna oposición, pero sin representar riesgos en las mayorías y en el control político. El PRI, hasta el año 2000.

Pluripartidismo partidista. Aquél que dos grandes partidos se distribuyen la mayoría de la representación, con aliados minoritarios.

Pluripartidismo multiparridista. Es aquél en el que varios partidos, deben sumarse para obtener una mayoría simple frente a otras coaliciones similares para poder acceder al gobierno. Definitivamente, nuestra realidad mexicana actual.

Nuestra realidad dibuja esta última opción, con varios factores de desgaste que desembocan en un desencanto y encono social, a razón de varios factores.

Percepción de incapacidad al resolver los problemas de inseguridad, una escalada violenta sin poder de intervención o control de parte del gobierno y la autoridad.

Degradación en la percepción de bienestar, existen mediciones y encuestas que señalan que la mayoría de los mexicanos sienten que hoy están peor que antes.

La percepción y en todo caso la realidad en la pérdida del poder adquisitivo, si bien muchos tienen o han conseguido trabajo, los sueldos son precarios e insuficientes, por lo que muchos mexicanos se deciden salir de estos trabajos y optar por la informalidad, renunciando tácitamente a las prestaciones que ofrece la ley, como las de seguridad social y del retiro.

Esta situación se agrava con el aumento de los productos en general, los de la canasta básica, de los impuestos y de los energéticos, como la gasolina, la luz y el gas.

Pero la cereza en el pastel, es la desigualdad, la corrupción y la impunidad.

El escenario complejo de los problemas sociales, de seguridad, de desigualdad y las deficiencias en el ingreso de la mayoría de los mexicanos, causan enorme indignación al ver los grotescos casos de corrupción de algunos políticos que quedan sin castigo y que se quedan gozando en la impunidad, mientras que los órganos y dependencias encargadas de hacer justicia evidentemente actúan en complicidad para proteger a los corruptos.

Y esto se agrava aún más cuando se ve que las instituciones del estado mexicano son utilizadas para perseguir y atacar a opositores del régimen, como lo que ocurre en la PGR.

Norberto Bobbio hizo un análisis del colapso del sistema político basado en el libre mercado de orientación capitalista, donde señaló dos razones por las cuales han comenzado a fracasar, obviamente, sin la presencia del factor de corrupción:

1. Por la incapacidad orgánica de evitar crisis económicas, y;

2. Por la insensibilidad sobre las clases sometidas, quienes no tienen protección alguna bajo estas medidas y mecanismos en el libre mercado.

Por ello señala, la intervención irremediable del Estado para dar mantenimiento en el equilibrio económico, la persecución de la justicia social que representa la lucha contra la pobreza, la redistribución de la riqueza y la asistencia a grupos vulnerables.

Estas condiciones traen consigo el fin del Estado abstencionista y del mercado autorregulado, para dar pasa a un capitalismo organizado, limitado y un Estado asistencial.

El gran problema es hacer un sano equilibrio; efectivamente, las condiciones económicas han traído grandes complicaciones en México, pero ¿cambiaremos nuestra realidad por la de un país asistido totalmente por un estado intervencionista, paternalista y en extremo populista, que da y quita a la vez, y que la única opción para acceder a los apoyos es siendo vulnerable y desprotegido, mientras que el ciudadano que no se encuentra en esta categoría tiene que pagar y enfrentarse a un estado rapaz que le quite todo?

La segunda parte, en la siguiente entrega.

Twitter: @CesarIniguezG

Facebook: César Iñiguez

cesar_iniguez@hotmail.com

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