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POLÍTICAMENTE CORRECTO | Justicia por propia mano

POLÍTICAMENTE CORRECTO | Justicia por propia mano

Oct 31, 2015

En el mes de enero circulaba por la avenida Ávila Camacho, de Guadalajara, al llegar a la altura del parque del mismo nombre y producto de las obras del tren ligero se hacía un gran congestionamiento vial y un cuello de botella para los vehículos.

Todos los carros estaban prácticamente parados porque de tener cuatro carriles, en el cruce con Mar Egeo al llegar al cruce con la avenida Patria en el sentido de oriente a poniente, quedaba un solo carril.

Había postes de plástico pequeños y conos para ir cerrando los carriles, lo que provocaba que la avenida fuera un estacionamiento; recuerdo que estaba parado esperando el avance de los vehículos con una fila de autos a mi derecha y otra a mi izquierda, yo viajaba con los vidrios abajo de mi carro y como no avanzábamos cometí el error de sacar mi celular para revisar una notificación que me llegó.

Mientras que revisaba el teléfono sentí un manotazo que me arrebataba el celular, vi a un sujeto joven que, con el celular que me había despojado, corría entre los carros detenidos en sentido contrario; yo apagué el motor de mi carro en el lugar que se encontraba y comencé a correr para darle alcance; al momento pensé en enfrentarlo para recuperar mi celular y corrí intentando detenerlo; logró llegar después de unos metros que corrió al carril contrario, que circula de poniente a oriente, donde lo esperaba otro sujeto en una motocicleta a la que se subió, aceleraron y ya no pude alcanzarlos. Regresé a mi vehículo buscando un agente de tránsito o una patrulla de policía sin éxito y di la vuelta a bordo de mi coche para comenzar a seguirlos, pero ya no los localicé.

El pasado martes 27 de octubre, una persona retiraba 200 mil pesos de un banco en la colonia Jardines Universidad de Zapopan, y fue interceptado por dos motoladrones y lo despojaron de su dinero. El afectado los siguió a bordo de su carro y cerca del lugar del atraco, los arrolló con su vehículo dejándolos gravemente lesionados.

Se supo que los causantes del robo eran Fabián Giraldo y Joan Delgado Ibarra, ambos de nacionalidad sudamericana.

A los tres días, el jueves 29 de octubre, sobre la avenida Vallarta, dos motoladrones despojaron de su celular a un conductor, quien a bordo de su vehículo comenzó a seguirlos, se supo que al tenerlos a la vista les dio alcance con su auto y los arrolló, provocando que se estrellaran contra un árbol y que uno de los ladrones perdiera la vida al instante, mientras que el otro pereció momentos después en el puesto de socorros donde era atendido; la víctima del robo escapó del lugar a bordo de su auto.

Aquí existe un problema que no ha podido resolverse y la gente comienza a tratar de solucionar por sí misma la falta de seguridad; y hay que señalar que la ley establece que nadie debe hacerse justicia por su propia mano, pero también es una realidad que las autoridades están siendo rebasadas ante una inseguridad y una delincuencia imparables.

La defensa propia, señala la ley, debe darse en proporción a la misma agresión que se supone pudiera generarse; es decir, no debe regresarse la agresión de una piedra con una pistola, la defensa debe ser proporcionada. En el caso de quien usó sus vehículos para arrollar a los motoladrones hizo uso de una superioridad, porque es evidentemente mayor un carro que una motocicleta.

Pero aquí nos encontramos ante una paradoja, ¿justicia o legalidad?

En el primer caso, las lesiones son delitos no graves, que alcanzan fianza y que se siguen solo por querella de parte, afortunadamente los ladrones no ejercieron acción penal en contra de su víctima, por lo que la víctima del robo quedó el libertad.

En el segundo caso, el conductor del carro no fue localizado, ya incluso salió el Comisario de Guadalajara, Salvador Caro, a decir que la víctima del robo no los arrolló, sino que los delincuentes perdieron el control y se estrellaron en un árbol; pero si lo hubieran detenido bajo el primer supuesto, estaría preso por el homicidio que provocó a los asaltantes.

Lo que es una realidad, es que hay que evitar exponerse al seguir a un delincuente, pero a la vez hay que exigir a las autoridades cumplir con su obligación de garantizar la seguridad de los ciudadanos.

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