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POLÍTICAMENTE CORRECTO | La corrupción, el gran tema del 2018

POLÍTICAMENTE CORRECTO | La corrupción, el gran tema del 2018

Oct 1, 2016

Los astros se están alineando para que los políticos que aspiran a algún cargo para el 2018 afilen su discurso en torno a un gran tema que será el que domine las campañas electorales.

La corrupción, la manera en la que los gobernantes hacen suyo el patrimonio de sus gobernados, en sus distintas formas y modalidades, se ha convertido en el gran repudio social y será seguramente el gran castigo en las urnas.

Y es que no sólo es la corrupción en sí misma, sino las consecuencias que trae a la población y lo que se deja de hacer por desviar recursos públicos.

La profesionalización de la corrupción se ha normalizado, las reglas no escritas de quienes administran los recursos públicos y los «favores» que deben de recibir por parte de quienes contratan o dan un servicio al estado, que ellos mismos administran.

Lo que debería de ocurrir en un gobierno cualquiera que fuera su nivel es, que los proveedores compitan entre sí para dar mejor precio y mayor calidad en beneficio de la población, pero no, ocurre lo contrario; elevan los precios y bajan su calidad para obtener mejores ganancias para que la empresa gane y el gobernante se lleve su parte.

Así, por ejemplo, tenemos a Javier Duarte de Ochoa, actual gobernador de Veracruz, a quien el propio PRI en un hecho inusitado, suspendió de sus derechos políticos y partidistas, y de quien se sabe cometió «olímpicos» actos de corrupción en su gobierno.

El señor Duarte tuvo la paciencia de que cuando inició su gobierno constituyó, en conjunto con sus incondicionales, decenas de empresas, las cuales fueron casualmente únicas contratadas por su gobierno para todo tipo de obras y servicios.

Desde constructoras, agencias de seguridad, empresas proveedoras de servicios públicos y de gobierno, de todo tipo de giro y rubro, Duarte no dejó un solo contrato libre; incluso dio contratos y millones de pesos a sus empresas por servicios que nunca se hicieron.

Así como Duarte está el presidente Peña Nieto y su Casa Blanca, que fue un regalo por parte de la constructora HIGA, por recibir contratos multimillonarios desde que el mandatario era gobernador del Estado de México; regalos en que la lista de beneficiarios se extiende a varios integrantes y exintegrantes de su gabinete.

Decía mi abuelo, los hay puercos, pero los peores son los más trompudos; en los niveles de corrupción algunos quieren hacer ver que roban, pero no tanto.

Hay un acto de corrupción muy común entre los gobernantes y se da en las licitaciones y concursos.

Se supone que en una licitación las empresas ofertan el producto o servicio en sobre cerrado con sus lineamientos de calidad y su precio.

Los gobernantes, de manera desleal, abren esos sobres y filtran los datos a su empresa favorecida, quienes bajan el precio con el objetivo de ser favorecidas a cambio de un porcentaje de ganancia para el gobierno. La calidad no importa, el servicio a la población no importa, lo que importa es el negocio.

Un caso que tendrá que revisarse es de quienes dicen ser inmaculados en la política; los de Movimiento Ciudadano, quienes tienen un evidente y gran negocio.

No es la adjudicación directa que Alfaro le dio a las empresas de comunicación de sus amigos de Euzen, La Covacha e Indatcom por más de 10 millones de pesos sin licitar; sino el negocio de los uniformes y útiles escolares.

Los municipios metropolitanos, gobernados por Movimiento Ciudadano, han contratado a más de cinco empresas para que les fabriquen los uniformes y les vendan los útiles escolares que regalan en las escuelas, las cuales tienen un común denominador: la constitución de dichas empresas se dio recientemente desde que Movimiento Ciudadano entró al gobierno en Tlajomulco y que el apoderado legal y socio mayoritario de esas empresas es el mismo personaje.

El 2018 será un año en el que el discurso se centre sobre la corrupción, donde vulnerables son todos y la apuesta será por quien presente una propuesta integral para erradicarla.

La corrupción es un cáncer que indigna, que lastima a la sociedad, pero que deja más daño de lo que parece, porque se dejan de dar apoyos a la comunidad, porque se dejan de atender hospitales, se dejan de atender escuelas y se deja de dar un servicio que es necesario para la población.

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