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POLÍTICAMENTE CORRECTO | La crisis de Peña Nieto

POLÍTICAMENTE CORRECTO | La crisis de Peña Nieto

Sep 3, 2016

Enrique Peña Nieto atraviesa por el momento más sombrío desde que asumió el poder; sus niveles de impopularidad son los más altos de su sexenio y el mayor en muchas décadas en la historia del país, mucho se debe a su impericia, a su falta de inteligencia, a sus actos deshonestos y a la corrupción que circunda en su primer círculo y que se refleja en toda su administración.

La catastrófica visita de Donald Trump que dejó en ridículo internacional a Peña Nieto y con un gran agravio a la población mexicana, vino a agravar esta crisis que se trasladó al gabinete.

Aunque estructural y jurídicamente las secretarías del gobierno federal tienen una jerarquía marcada en el papel, lo que se notó con la visita de Donald Trump es de que hay un hombre al que Peña Nieto le hace caso a ciegas: Luis Videgaray Caso.

Transcurridos varios días de la vergonzosa visita de Trump, se conoció que fue el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, el artífice de la visita; quien de manera directa se coordinó con el jefe de la oficina de la presidencia y a través del yerno del candidato republicano logró contactarlo para traerlo a nuestro país en una visita oficial.

Cuando se conoció en el primer círculo del presidente que el encuentro era inminente y se realizaría, hubo voces de rechazo, entre ellas la de la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, quien ni cuenta se había dado del encuentro y ofreció su renuncia al no haber sido considerada en una decisión que debió de haber llevado en el área de su competencia; trascendió que Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de Gobernación al saber del inminente encuentro, se opuso y sugirió suspenderlo y ofreció su cabeza para manejar el control de daños.

Diversos analistas consideran miope la versión conocida de las razones del porqué Luis Videgaray decidió traer a Trump a México, para influir positivamente en el mercado internacional al dar una apariencia de conciliación con el candidato republicano y aunque muy improbable, posible presidente de Estados Unidos.

Videgaray Caso ignoró (ojalá sea así y no para desfortuna de los priistas, un ariete al interior del gobierno de Peña con una acción premeditada) el tema diplomático, político y social, basando su argumento en el tema económico.

Para muchos, por no decir todos, nos pareció una aberración traer a un sujeto, cualquiera que sea su posición y cargo, que lleva un año ofendiendo a nuestro pueblo, llamándonos violadores, criminales y causantes de la violencia en Estados Unidos.

Lo peor de todo fue el trato que le dio el presidente a este sujeto. El gran problema de Peña Nieto es que no invitó como ciudadano de manera individual a su casa a cenar a Trump; y si lo hubiera humillado, sería asunto suyo y no del dominio público; lo que es muy lamentable es que usó su investidura de mandatario (que le dimos los mexicanos) para recibir a un tipo vulgar y aberrante, servirle de tapete, ayudarle en su proyecto electoral y terminar haciendo el ridículo internacional.

Es inconcebible que le hayan recibido en el hangar presidencial, trasladarlo en helicóptero hasta Los Pinos y exhibirlo en una rueda de prensa conjunta con el presidente en un salón oficial, con banderas de ambos países y todas las formas al mismo nivel; cuando este tipo es un candidato y no ha sido, ni será seguramente, electo presidente.

Luego de la desafortunada visita de Trump, a Peña se le vino la crisis en todos lados; su Cuarto Informe de Gobierno fue una vergonzosa pantomima, su reunión con «jóvenes» no resultó ser más que una reunión con militantes priistas que forman parte de su estructura y que en muchos casos incluso empleados del gobierno federal.

Su gabinete ofendido y desorientado da muestras que el agua llega a los aparejos y un tema que no ha dimensionado Peña es que la visita de Trump no cayó en gracia al presidente norteamericano Barack Obama y a la candidata demócrata (no hay una sola encuesta a estas alturas, que no la den por ganadora) Hillary Clinton.

Peña Nieto y su miope, cobarde e incompetente secretario de Hacienda, Luis Videgaray, deben entender que a los tiranos, autoritarios y altaneros, no se les debe agachar la cabeza, a ellos se les enfrenta con gallardía y determinación.

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