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Políticamente Correcto: La estrategia del PRI

Políticamente Correcto: La estrategia del PRI

Nov 20, 2017

Por César Iñiguez //

El proceso electoral arrancó y será 1 de julio de 2018 cuando se defina al próximo Presidente de la República, y en nuestro estado, en elección concurrente, todos los cargos de elección popular.

Los partidos políticos comienzan a definir sus lineamientos de selección de candidatos, a los que en esta ocasión se debe agregar la paridad vertical, horizontal y transversal, que en términos simples, la mitad de los cargos de elección popular deben ser para mujeres y el resto para hombres, en un criterio de alternancia entre géneros que alcanza la rentabilidad electoral.

De entre los partidos que compiten, vale la pena resaltar el caso del PRI, cuyo Presidente de México, emanado de ese partido, tiene la más alta desaprobación desde que se mide la popularidad de los mandatarios, de unos 25 años a la fecha.

Los precios de la gasolina se elevaron, los de la luz, el gas; el poder adquisitivo ha disminuido considerablemente en lo que va en este sexenio, además de que en este año cerraremos con una inflación histórica, por encima del seis por ciento, algo no visto en los últimos 15 años; lo que se traduce en que el próximo año, con el mismo dinero no alcanzaremos a comprar los mismos productos que compramos este año. La vida será más cara.

Además, la percepción de inseguridad es muy alta, de acuerdo a las cifras de la última encuesta del INEGI, se ha incrementado en casi medio punto porcentual, con respecto a los años recientes, es decir, poco más de ocho de cada diez mexicanos, nos sentimos inseguros.

Vale la pena señalar también los escandalosos casos de corrupción en los que se han involucrado de manera directa distintos personajes del PRI, en todos sus niveles comenzando con el primer mandatario del país y su bochornosa historia de la Casa Blanca.

Funcionarios priístas de primer nivel como Luis Videgaray y su casa de Ixtapan de la Sal, el caso de Emilio Lozoya de PEMEX y su caso de Odebrecht, el titular de la PGR Raúl Cervantes y su caso del Ferrari registrado en un domicilio falso en Morelos, el Duarte prófugo de Chihuahua, el Duarte detenido por su corrupción rampante en Veracruz, el recién detenido Eugenio Hernández exgobernador de Tamaulipas y los testigos muertos que lo acusaban, en fin, la lista sigue y es larga terminando con los Moreira recientemente descubiertos con inversiones en paraísos fiscales por más de 60 millones de dólares producto del robo cometido en Coahuila.

El PRI, es el partido político con mayores negativos; entre seis y siete mexicanos de cada diez, mencionaron, de acuerdo a las últimas encuestas publicadas por diversos medios de comunicación, que nunca votarían por el PRI.

¿Cómo es que el PRI pretende ser competitivo a nivel federal para la elección de Presidente de la República?

Sencillo, primero, maneja una amplia cartera de electores a los que trata de manera clientelar en diversas partes del país; el voto duro del PRI está, en términos electorales, en un 23 a 25 por ciento.

Si el voto antiPRI se une en una expresión, sin duda el resultado sería abrumador, ¿pero cuál es la estrategia? Atomizar el voto.

El Estado de México fue una prueba clara de ello, primero evitó una coalición PAN-PRD, después a como diera lugar impidió que la elección se fuera a tercios, por lo que buscó, compró y convenció a liderazgos medios del PAN que sintieron la imposición de Josefina como candidata, al tiempo que a través de la PGR la atacaba con infundios a su familia; al desplomarse Josefina, impulsaron al candidato del PRD, el cual dividió el voto de la izquierda entre ellos y Delfina de Morena.

Así logró atomizar la elección y que Del Mazo ganara por una naríz.

Ahora, el PRI acuerda con Felipe Calderón y su grupo, impulsando a uno de los suyos como precandidato presidencial, José Antonio Meade; al tiempo que golpea de manera burda y con saña a Ricardo Anaya, puntero para encabezar el frente; para una vez borrado del mapa, llevar a una elección de dos entre el desgastado Andrés Manuel y el PRI.

AMLO encabeza un partido de reciente creación, sin estructura evidente y sin capacidad para enfrentar una elección constitucional a nivel federal, cosa que el PRI sí tiene y cuenta.

En el PRI la cosa está clara, destruir a cómo dé lugar el Frente Ciudadano y al líder del PAN, impulsar independientes que atomicen el voto para jugar al final con AMLO, en una elección que pueda ganar con su resto menor.

La ruta está trazada.

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