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POLÍTICAMENTE CORRECTO: La falla del transporte

POLÍTICAMENTE CORRECTO: La falla del transporte

Mar 22, 2014

Por César Íñiguez —-
El transporte público en Jalisco atraviesa por una crisis insuperable. El gobernador, Aristóteles Sandoval, anuncia medidas, acuerdos, líneas seguras y todo sigue igual; un servicio peligroso, caro, accidentado y que sobrevive a costillas de los usuarios. El Gobierno está siendo rebasado por uno de los motivos por el que hemos hablado en múltiples ocasiones, el transporte público es visto como un negocio, no como un servicio.
El sistema negocio provoca que los “inversionistas y concesionarios” del transporte se preocupen únicamente por ganar más, a costa de lo que sea y de quien sea, enfrentándose a una lucha voraz causada por su propia ambición, llevándose entre las llantas de los camiones urbanos a los usuarios.
Es un problema que lejos está de terminarse, sobre todo porque el transporte urbano es el reflejo de una sociedad en subdesarrollo, una sociedad que contrasta con el primer mundo.
El salario mínimo en el área metropolitana es de 67.29 pesos, mientras el costo del pasaje, después del hecho vergonzoso y lamentable de la prepa 10 en el que fueron atropellados dos decenas de estudiantes, quedó nuevamente en seis pesos.
Un pasaje de camión representa casi el 10 por ciento del salario mínimo de un día laborado en la zona metropolitana; un transporte ineficiente y caro, contrario a lo que debería de ocurrir, un servicio eficiente que sea garantizado por el Estado.
Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York, el salario mínimo se encuentra en 8 dólares la hora, lo que en una jornada ordinaria de ocho horas representan 64 dólares.
El servicio del transporte público se ofrece de dos maneras; el pago de 2.5 dólares por 90 minutos o el mismo pago por usar el transporte transbordando ilimitadamente de un destino a otro.
Es decir, una persona puede trasladarse desde cualquier punto de Nueva York utilizando varias líneas y transbordando, o bien, ir a algún punto, bajar y regresar siempre y cuando lo haga dentro de 90 minutos.
La primera impresión es que parecería caro el transporte, porque un pasaje del metro neoyorquino son más de 30 pesos mexicanos, pero en proporcionalidad, es mucho menos porcentaje con respecto a su salario mínimo y día laborado para lo que representa a un habitante de esta ciudad.
Además de tratarse de un menor porcentaje con respecto al salario mínimo de su ciudad, su transporte es sumamente ejemplar; aunque sucio, muy eficiente, rápido y cuenta con decenas de líneas que te llevan a cualquier parte del estado de Nueva York; por ejemplo, cerca del complejo financiero de Wall Street en Manhattan, trabaja cerca de un millón de personas que acuden diariamente a las oficinas y a las decenas de rascacielos del lugar, sin embargo, hay muy pocos coches, toda la gente se mueve en el “subway”.
Otro ejemplo es Boston, en Massachusetts, donde el metro cuesta desde los dos, a los 2.5 dólares dependiendo del trayecto que se haga, mientras que el camión va desde 1.25 a los dos dólares.
En Boston, el salario mínimo es de 64 dólares por ocho horas; en esta ciudad hay promociones de acuerdo al uso del transporte público, hay tarifas de uso diario, por semana, por quincena y por mes, lógicamente entre más tiempo se use es más barato.
Tienen todas las unidades del transporte público adaptadas para los discapacitados quienes tienen el servicio gratuito junto con las personas de la tercera edad.
En la realidad, el fondo del tema del transporte no es comparar el primer mundo contra el mundo subdesarrollado, el problema está en la visión del transporte, un verdadero servicio al usuario contra un negocio a costa del usuario; esa es la gran diferencia.

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