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Políticamente Correcto: La inseguridad que mata esperanzas

Políticamente Correcto: La inseguridad que mata esperanzas

Sep 2, 2017

 

Por César Iñiguez //

Francisco Álvarez tenía 17 años, estudiaba en la Universidad de Guadalajara y era alumno sobresaliente de la prepa de Tonalá y participante extra aulas, en proyectos científicos, artísticos y culturales.

De acuerdo a un reportaje del diario Mural, Francisco, además de asistir a la Preparatoria de Tonalá, iba a la Prepa 19 con la profesora Sandra Jara, que imparte química y dirige un grupo de estudiantes sobresalientes, al que acudieron alguna vez, también, los hermanos de Francisco.

En ese grupo, Francisco, de puso a investigar la forma de hacer madera o láminas de aglomerado de manera distinta, y creó el aglomerado de agave, porque después de hacer el tequila, se desperdician las pencas que solo se queman, por lo que quería darle utilidad.

Inicialmente, proyectó crear hilo con agave, lo que lo llevó a ganar el Concurso Código de Ciencia de Occidente, el año pasado, en el 2016.

Ahora, con su creación del aglomerado de agave, que ya lo tenía terminado y buscaba la aplicación del material en diversos muebles, participaría en un concurso y presentaría su proyecto en la Feria Nacional de Ciencias e Ingeniería a realizarse en octubre de este año.

También, Francisco, pretendía asistir a un campamento de ciencia que se efectuará en próximos meses en la Universidad de Virginia, en Estados Unidos.

Para prepararse para este campamento, Francisco, tomaba clases de inglés, clases a las que acudía con regularidad, y al dirigirse a una de ellas el martes pasado 29 de agosto en compañía de un amigo, perdió la vida..

Fue en la calle Río Madeira, entre Salvador López Chávez y Río Suchiate en la Colonia Quinta Velarde de Guadalajara, donde Francisco y un amigo fueron interceptados por un sujeto que traía un arma blanca, el ladrón les exigió sus pertenencias y Francisco le dio su celular, no conforme con ello, el ladrón lo acuchilló en varias ocasiones, provocándole la muerte.

Un suceso realmente lamentable que deja muchas preguntas y reflexiones.

Los padres de Francisco fueron determinantes en la formación de su hijo, cuidaron de él, lo guiaron y cumplieron con educar a un joven ejemplar.

¿Los padres de los asaltantes habrán hecho lo mismo?

¿Habrá el asaltante tenido padres, o quién habría sido el responsable de su educación, en su casa, si es que la tuviera?

Como sociedad estamos fallando, tanto que no se evitó que el delincuente llegara a ser tal y que anduviera por la calle robando y asesinando.

Como sociedad estamos fallando, porque a un joven con varios éxitos prematuros en la ciencia, y que seguramente sería una promesa realizada para nuestra ciudad, para nuestra Universidad, le arrebataron de manera artera la vida, por un ladrón que le robó su celular.

Tenemos una responsabilidad compartida, como sociedad, por crear delincuentes; por falta de formación, por falta de oportunidades, por mala educación, por muchos factores que se pudieron haber evitado.

Estamos de acuerdo, que sociológicamente, la delincuencia es directamente proporcional al crecimiento demográfico y de una ciudad; es imposible que no haya delincuencia y menos en ciudades grandes.

Pero lo que sí se puede hacer, es atender los focos rojos en la sociedad; las cifras señalan que los robos con violencia a personas, a vehículos, a negocios y a casas habitación, van en ascenso de manera alarmante.

El Gobierno municipal principalmente y el Gobierno estatal ¿qué están haciendo para atender este enorme problema?

Enfrascados en problemas políticos, preocupados por la siguiente campaña y descuidando lo primario: garantizar la seguridad pública de los ciudadanos.

En conjunto, sociedad y gobierno, están de manera omisa, siendo cómplices de una catástrofe, matando la esperanza de miles de jóvenes, que son un grupo vulnerable de la sociedad.

¿Cuántos jóvenes caminan por la calles y son asaltados? ¿Cuántos jóvenes usan el transporte público a diario y tienen que caminar para ir a su escuela y trabajo, y en el camino, son agredidos o robados?

Somos corresponsables, todos, de lo que ocurre, por acción u omisión, lo que la toca es evitar a toda costa, a través de nuestros medios, que se sigan matando las esperanzas.

Facebook: César Iñiguez

Twitter: @CesarIniguezG

E-mail: cesar_iniguez@hotmail.com