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POLÍTICAMENTE CORRECTO: La política sin ética

POLÍTICAMENTE CORRECTO: La política sin ética

Ene 25, 2014

Por César Íñiguez —-

El PAN fue fundado en la asamblea constituyente del 14 al 17 de septiembre 1939, ahí emanaron los principios de doctrina que dieron origen a un derecho constitucionalmente establecido, de la libertad de asociación entre personas que tienen una misma orientación ideológica y persiguen los mismos fines.

Luego de su fundación año con año, los principios de doctrina se confirmaron, dando origen a los documentos de 1965 y del 2002; concluyendo estos últimos en una vasta exposición del deber ser en el ámbito político y social, sobre todo de quienes se dicen ser panistas; mismos que mencionan en el apartado de “Política y Responsabilidad Social2”, en uno de sus párrafos, que se debe exigir superar el individualismo, tanto en el orden de las instituciones públicas de gobierno, pero sobre todo en el partido, cooperar con la construcción democrática sacrificando los intereses personales para perseguir el bien común.

En las instituciones públicas y más en el PAN, debe prevalecer el diálogo la y colaboración a fin de que la responsabilidad social encuentre realidad y eficacia. Este mensaje es claro, el panista debe trabajar cuando no es gobierno en una oposición responsable, constructiva, sacrificando los reflectores, las vanidades y pretensiones personales, trabajando por los acuerdos que beneficien a la nación y sus estados, entendiendo que el fin mayor es la construcción del bien común, que reditúa en beneficio social.

Además de los principios de doctrina, los estatutos del PAN son claros en todas sus letras; son militantes del partido quienes de manera individual, libre y voluntaria acepten participar dentro de él, sujetándose a sus documentos básicos, con los derechos y obligaciones que esto conlleva.

El artículo 12 de los estatutos habla de las obligaciones de los militantes, que mencionan entre algunas, que deben asumirse y cumplirse los principios de doctrina, los estatutos del PAN y demás disposiciones que emitan los órganos directivos en sus ámbitos de competencia; además deben participar de manera permanente y disciplinada en la realización de los objetivos del partido y sobre todo con sus acciones salvaguardar la buena fama pública y el prestigio del PAN, de sus dirigentes y militantes, en su caso dirimir controversias en los órganos partidistas correspondientes.

Es sensato y de mero sentido común, que quien aspire a formar parte de un grupo guarde y cumpla las reglas a las que se asumió, proteja y busque el crecimiento colectivo. Ingrato sería que cualquier persona ingrese a un equipo, viole las reglas y luego se asuma con el derecho de ser el único benefactor de las metas. La política y la ética juntas, son lo políticamente correcto; antítesis de esto es la desvergüenza, la ingratitud y la traición.

Sería muy interesante conocer la opinión sobre lo descrito en los documentos básicos del PAN de Guillermo Martínez Mora, Víctor Sánchez Orozco, Juan José “El Peri” Cuevas García, de Alberto Esquer Gutiérrez y del otro que se había ido antes Ricardo Rodríguez Jiménez, quienes son diputados y fueron postulados por el PAN y que hace unos días renunciaron a hacer trabajo legislativo con su fracción en el Congreso de Jalisco para sumarse al autonombrado G10, junto con el Partido Movimiento Ciudadano.

En sus declaraciones revelaron que la agenda del PAN era insuficiente y que no generaba una verdadera oposición; agenda por cierto, en la que ellos formaban parte. Luego de estas declaraciones dijeron que no renunciaban al PAN, sólo renunciaban a la fracción de su partido en el Congreso. Esto se asemeja a una escena romántica; imagine que su esposa está enferma y convaleciente, se acerca para decirle que la sigue amando, pero que mejor se va con otra mujer. Me voy, pero te sigo amando, luego vuelvo.

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