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POLÍTICAMENTE CORRECTO | Los audios y la realidad de Alfaro

POLÍTICAMENTE CORRECTO | Los audios y la realidad de Alfaro

Mar 5, 2016

La voluntad de un gobernante, la manera que establece sus estrategias y la comunicación que genera con la gente serán determinantes para tener un buen gobierno, pero como en la vida diaria, el enemigo está en nosotros mismos, en la propia voluntad y sobre todo en la condición humana.

La vanidad, la soberbia, el desdén al desvalido, el deseo constante de reconocimiento, el abuso del poder y el cumplimiento de objetivos bajo presión hacen descarrilar a cualquier locomotora; y estos defectos no tienen nombre y apellido aquejan a todos por igual, solo que los efectos sí son distintos, dependiendo el grado de afectación de quienes lo padezcan.

Enrique Alfaro y el Partido Movimiento Ciudadano, que manejan como franquicia, ganó prácticamente en toda la zona metropolitana de Guadalajara, superando hasta sus propios pronósticos; aquí la pregunta obligada que debieron hacerse al entrar al gobierno es ¿por qué ganaron?

El resultado fue multifactorial, se debió a diversas circunstancias, por cierto nunca antes vistas y que confluyeron en el pasado proceso del 2015; el desgaste del PRI y su desencanto casi inmediato en el ejercicio del poder, pero particularmente el desgaste sistémico del marco político partidista, esto fue un tema determinante que provocó el resultado registrado en las pasadas elecciones; la figura de Alfaro fue la benefactora de estas circunstancias, que igual hubiera sido cualquier otro personaje en condiciones similares el beneficiado, una muestra clara que revela esto fue Pedro Kumamoto en el Distrito 10 de Zapopan, un candidato antisistémico que ganó por sus méritos, pero definitivamente ayudado de manera determinante por las circunstancias.

Las circunstancias llevaron al poder a los pemecistas, los llevaron a ganar en los municipios metropolitanos y en los distritos locales y federales, donde a muchos diputados de ese partido por ejemplo, ni siquiera los conocen.

Si Alfaro cree que puede hacer lo que quiera por el hecho de ser él, lo va a llevar a cometer muchos errores, como los que lleva hasta hoy y que le seguirán costando mucho.

En cualquier grupo de personas el líder influye y lo hace de manera determinante, tanto que los integrantes del grupo tienden a imitar su conducta; esta no es una condición aislada, es una constante que se da en el manejo de personas; en las civilizaciones, en la organización de la sociedad y en todo lugar, en todos estos espacios no hay malos grupos o buenos grupos, lo que hay son buenos o malos jefes y líderes.

La manera en la que se exhibió Hugo Luna en el audio que circuló por los medios de comunicación en el que amagaba a un representante de los locatarios del mercado Corona con su abogado, revela un lenguaje y una conducta idéntica a la de Enrique Alfaro, ahora en el audio en el que el alcalde fue también exhibido.

Esta misma conducta y el mismo lenguaje fue el que mostró el regidor pemecista Rosalío Arredondo Chávez, presidente de la Comisión de Mercados, en otro audio dado a conocer la semana pasada y quien le mencionó a un grupo de sus colaboradores, también con lenguaje florido, que ya no son oposición, palabras más, palabras menos, que no están para rogarle a nadie, que son gobierno y que deben de imponerse ante los comerciantes de los mercados y hacerlos colaborar en sus proyectos.

Los audios en los que han sido evidenciados Alfaro, Hugo Luna y Rosalío Arredondo denotan un común denominador, una conducta altanera, prepotente, extremadamente confiada, impositora y autoritaria.

Preocupa que todos los alfaristas exhibidos hasta hoy mantengan una conducta frívola y tiránica que refleja la manera de actuar de un grupo, que dirige y domina a la mayoría de los ayuntamientos metropolitanos y que piensa que las elecciones del 2018 son un mero trámite y controlarán la zona metropolitana y el gobierno del estado durante los próximos nueve años.

Los audios que se han dado a conocer revelan la forma de pensar y procesar los asuntos de gobierno de un grupo que usa un lenguaje que comunica el sentirse omnipotentes, perfectos e inmaculados; que no reconocen errores, no reconocen fallas y que cuando son exhibidos y descubiertos hacen lo que cualquier «grillero» barato hace, echarle la culpa al vecino, alegar guerra sucia y un complot en contra.

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