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POLÍTICAMENTE CORRECTO | Los efectos del #gasolinazo

POLÍTICAMENTE CORRECTO | Los efectos del #gasolinazo

Ene 14, 2017

El aumento a la gasolina, la medida más impopular de todo el sexenio comienza a generar reacciones en la sociedad y los gobiernos estatales, municipales y partidos políticos comienzan a anunciar medidas.

Tan impopular ha resultado la medida, con un evidente y previsible costo político muy alto para el partido en el poder a pagar en las siguientes elecciones, que algunos priistas ya salieron a renegar de la decisión del Ejecutivo y comienzan a anunciar sus propias medidas de contención.

La irritación e indignación es tal en la población, que no puede concebirse una clase política, en lo general, privilegiada, sostenida con nuestros impuestos, evidenciada con despilfarros, lujos y excesos, mientras el pueblo le batalla cotidianamente con el gasto familiar y observa cómo algunos se aprovechan del dinero de todos.

Por este reclamo social bien vale la pena tener la cabeza fría para aportar medidas que den solución al verdadero problema.

El Gobierno del Estado anunció cinco medidas para amortiguar el impacto inmediato del alza a las gasolinas, una de ellas es que no subirán las tarifas del transporte público; bien, cabe señalar que esta decisión es riesgosa para Aristóteles Sandoval, porque evidencia que su voluntad es la que impone la tarifa y que la comisión, en su momento y ahora el consejo consultivo, están de adorno, porque él define si sube o no el pasaje; al final se decidió lo importante, que no subirá el costo, habrá que ver qué ocurre después.

También anunció la suspensión del nuevo programa de verificación vehicular, ¿por qué, si había comentado que no tendría fines recaudatorios? ¿No había dicho que era para mejorar el ambiente?

Con esto, el Gobierno del Estado demuestra que esta medida solo buscaba recaudar impuestos con el pretexto de mejorar la calidad del aire, lo que debiera ocurrir es que se eliminara totalmente y se regresara al esquema anterior, que aunque también era negocio para el gobierno, no era tan lastimoso para la ciudadanía.

También como otra medida, anunció que quiere quitarle el presupuesto a los partidos políticos en años no electorales, esto es, en dos de cada tres años; ¿para qué? Para regalar calentadores solares y generar programas de apoyo a la comunidad con ese dinero.

Es una medida popular; porque aunque no resuelve de nada quitarle unos cuantos pesos a los partidos, comparado con el recurso que tienen el gobierno federal, el gobierno estatal y los municipales, la gente se queda tranquila por el descrédito que arrastran la mayoría de ellos.

La pregunta es, ¿reducirá el costo de los partidos para comprarle a quién, bajo qué criterios y para entregarle a qué parte de la población?

El beneficio de cualquier ahorro debiera ser para el ciudadano, no para el gobierno, quien le quita dinero a los partidos para quedárselo él y administrarlo a discreción.

Por otra parte, el miércoles 11 de enero, los alcaldes de Movimiento Ciudadano, junto con sus diputados federales, anunciaron con bombo y platillo que presentarán una controversia constitucional; jurídicamente adoptarán la ruta de combatir el trato desigual para los mexicanos en las diversas regiones del país por el costo diferenciado de las gasolinas. Unos pagan más que otros, dependiendo la región y eso es injusto, por tratarse del mismo producto.

El argumento es bueno, que no era necesaria una controversia constitucional, sino presentar amparos individuales y posteriormente colectivos, como ya había ocurrido hace unos días con unos abogados de la Ciudad de México. Además el camino en la Corte es sinuoso y complejo, aunque más mediático en busca de reflectores.

Seguramente lo que obtendrán, en caso de que prosperara la controversia constitucional presentada, es que logren que se fije un precio uniforme en todo el país, y muy probablemente sea el más alto, que es el que sufrimos aquí en Jalisco.

La opción más real es llevar el tema al Congreso de la Unión y promover la eliminación, o cuando menos, la reducción sustancial del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS), al reducir el IEPS se reduce el costo de la gasolina provocando un impacto directo a la economía familiar, sin triangulaciones y medidas secundarias.

La gasolina es uno de los pocos productos ilógicamente gravados con doble impuesto, el IEPS y el IVA; de cuatro y dos pesos respectivamente por cada litro; si se baja al 50 por ciento el IEPS el impacto sería la reducción de dos pesos en el costo del litro.

El camino es reducir el impuesto, directamente, en el Congreso de la Unión para mejorar la economía familiar.

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