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POLÍTICAMENTE CORRECTO | ¡Porque lo digo yo!

POLÍTICAMENTE CORRECTO | ¡Porque lo digo yo!

May 21, 2016

Un mal que aqueja a políticos de todos colores es la visión miope que tienen cuando llegan al gobierno, en cuanto a la transparencia y rendición de cuentas, pero sobre en el ejercicio del poder.

A algunos políticos se les olvida que el proceso de campaña ya terminó, que concluido este proceso llegan al poder a través del voto ciudadano pero inmediatamente se asumen como gobernantes de todos, de quienes votaron por ellos y de los que no.

Un alcalde del PRI deja de ser candidato de su partido para convertirse en el alcalde de su municipio; y por tanto, las acciones que realice deben de beneficiar a todos, por la simple razón que maneja la ley para el bien común y administra los recursos e impuestos de todos, no sólo de los suyos y de los que votaron por él.

Un caso sonado en estos días fue el del alcalde de Tonalá, Sergio Chávez, de quien se descubrió asignó sin razón alguna escoltas para «cuidar» a sus amigos del Verde en el Congreso, al coordinador Omar Hernández y al violento Enrique Aubry.

Facilito, los diputados del Verde le pidieron a su cuate, el alcalde, policías de su municipio para que les sirvieran de escoltas, porque según dicen, los suyos andaban tramitando los permisos y Sergio Chávez, como es su cuate, se los prestó.

¿Podrá más el cuatismo de Sergio Chávez, con sus amigos verdes, que sacar de las calles policías municipales que cuidan y garantizan la seguridad de la gente?

Tal parece que así sucedió.

Ahora, de mayor gravedad resulta el asunto, porque en el enésimo caso de violencia y armas en el que participa Enrique Aubry, su coordinador Omar Hernández mencionó que fueron los escoltas los que amagaron con un arma al ciudadano que los denunció hace días.

Más grave representa el tema el asunto, al tener a Sergio Chávez un alcalde que saca a sus policías de cuidar las calles y ciudadanos en Tonalá para acompañar a Aubry y amagar a un automovilista.

Un caso que merece mención especial es el del señor Enrique Alfaro, presidente municipal de Guadalajara, quien sostiene por sus ganas a Carlos Delgado Padilla «El Weren», su director de Comunicación y Análisis Estratégico del Ayuntamiento, quien hace algunos años fue sentenciado por el delito doloso de lesiones, por lo que cuenta con antecedentes penales, mismo que solicitó unilateralmente la asignación de 10 millones de pesos para las empresas en las que trabajaba antes de entrar al Ayuntamiento.

¿Y qué cree, amable lector?

Alfaro no sólo les dio contratos millonarios a Euzen, Indatcom y La Covacha, empresas en las que trabajaba «El Weren», sino que lo hizo con adjudicación directa, sin licitar, sin concurso, por sus ganas y violando la ley.

Al ser cuestionado, Alfaro dijo, son mis amigos, son mis empresas con las que he estado trabajando desde hace tiempo, en mis campañas y en Tlajomulco.

De igual forma, como en el caso de Tonalá, a Alfaro se le olvida que es presidente de una ciudad, y que los contratos de gobierno, los cuales hace con nuestros impuestos, los debe concursar, respetando la ley.

«El Weren» quien solicitó contratar a más empresas para las que trabajaba cayó en un supuesto de responsabilidad administrativa que contempla la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de Jalisco, del artículo 61 que habla de las obligaciones:

«Fracción IX: Excusarse de intervenir de cualquier forma en la atención, tramitación o resolución de asuntos en los que tenga interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquellos en los que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o parientes consanguíneos hasta el cuarto grado, por afinidad o civiles, o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para socios o sociedades de las que el servidor o las personas antes referidas formen o hayan formado parte».

Al señor Enrique Alfaro se le olvida que ya acabó la campaña y que gobierna para todos los tapatíos, por lo que deben conducirse sin favoritismos y complicidades, cumpliendo la ley.

El argumento del «porque yo lo digo» además de verse en las películas de ficción del actor Damián Alcázar, se ve en algunos municipios donde sus alcaldes están desfasados de la realidad.

El ayuntamiento naranja tapatío cayó en una grave responsabilidad administrativa, debe ser un asunto que traiga consigo un castigo ejemplar, para recordarle a Alfaro que sus palabras, aunque las pronuncie fuerte, no son la ley.

Twitter: @CesarIniguezg
Facebook: César Iñiguez
cesar_iniguez@hotmail.com