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POLÍTICAMENTE CORRECTO | ¿Quién asesora a Kumamoto?

POLÍTICAMENTE CORRECTO | ¿Quién asesora a Kumamoto?

Ago 8, 2015

El Congreso de Jalisco, a diferencia de los demás poderes, es un espacio de gobierno donde las decisiones, resoluciones y el trabajo legislativo preponderantemente se resuelven de manera colegiada, con acuerdos y mayorías.

Jurídicamente, de los tres poderes que tiene el estado, el único que es soberano es el Poder Legislativo, por su composición representativa en el que se encuentran los representantes de toda la población jalisciense.

De acuerdo a la cantidad de habitantes hay 20 diputados de mayoría relativa y 19 más de representación proporcional; estos 39 diputados son iguales entre sí, pero ¿cómo le hacen 39 diputados iguales entre sí, para ponerse de acuerdo y encargarse de los órganos de representación dentro del Congreso del Estado? Pues con una lógica muy simple, en grupos y fracciones parlamentarias, que pesan de acuerdo al número conjunto de votos que sacaron en su elección.

En esta ocasión llegará al Congreso por primera vez un candidato independiente, Pedro Kumamoto, que fue candidato sin partido. ¿Es Kumamoto más que los demás? ¿Debe Pedro Kumamoto tener menores o mayores consideraciones que el resto de los diputados? La respuesta en ambos casos es no.

En días pasados Kumamoto fue a cabildear algunas reformas a la Ley Orgánica del Congreso, (el protagonismo es tal que hasta le pusieron «Ley Kumamoto») en la que pide entre otras cosas, las siguientes:

  1. Presidir una comisión de las de mayor envergadura.
  2. Ser integrante, por ser independiente, de la junta de coordinación política (espacio en el que se reúnen los coordinadores de los grupos parlamentarios).
  3. Integrar, además, cuatro vocalías en otras comisiones.
  4. Integrar la comisión de administración, única comisión en donde sus resoluciones se deben de dar de manera unánime.
  5. Integrar el solo su fracción y coordinarse a sí mismo (así como lo lee).

Ante estas peticiones del candidato independiente electo nos hacemos las siguientes preguntas:

¿Qué pasará si un diputado de un partido renuncia a él y se declara independiente? ¿Formará también el solo su fracción y se asumirá como coordinador de sí mismo? ¿Se integrará también por ser independiente en la junta de coordinación política y en la comisión de administración? ¿Qué pasaría si todos los diputados se asumen como independientes?

Ese sería un buen camino para el diputado de un partido que no quedó conforme con el reparto de las comisiones y decide hacerse independiente para pretender una «más importante».

El argumento de Kumamoto es que algunos partidos sólo tienen un diputado, se asumen como coordinadores y les dan espacio en la junta de coordinación política y en la comisión de administración.

La reflexión que debe asumir Kumamoto es que el coordinador es tal porque representa a un grupo de diputados iguales que él, o bien, porque representa a una institución legalmente constituida, como lo es un partido.

En todo caso llegando al Congreso ¿para qué sujetarse a un partido cuando de independiente tienes mayores privilegios?

Imaginemos la barbarie que sería un Congreso en el que los 39 diputados se sientan más que los demás y todos pretendan los mismos espacios y comisiones. Sería un verdadero desastre.

El artículo 24 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo establece que los diputados que no pertenezcan a un grupo parlamentario (entiéndase quienes se declaran independientes) serán apoyados con las mismas consideraciones para que puedan desempeñar sus funciones para las que fueron electos.

El ejercicio legislativo y parlamentario tiene que ver con la conciliación, los acuerdos y la construcción de mayorías.

Imaginemos, que se aprueba la «Ley Kumamoto» y logra presidir una comisión de las de mayor envergadura.

¿Qué pasará si sus pares, sus vocales en la comisión, por sus aires de grandeza, no le aprueban nada?

Su comisión sería de adorno e inoperante.

¿Qué pasaría con las iniciativas que presente? No digamos que se las rechaza la asamblea en pleno, ni siquiera pasarían de ser aprobadas en comisión y el dictamen de su iniciativa sería votado por mayoría en contra.

Lo que Kumamoto debe entender es que llegará a un espacio donde las decisiones se toman de manera colegiada, construyendo mayorías y en el que tiene el mismo respaldo ciudadano y es uno igual, a otros 38 más.

Twitter: @CesarIniguezG
Facebook: César Iniguez
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