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Políticamente Correcto: Reconciliación

Políticamente Correcto: Reconciliación

Jul 14, 2018

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Por César Iñiguez //

Para el PAN, luego del proceso electoral, vale la pena que se haga un corte de caja y evaluar lo ocurrido para poder echar la mirada al frente y decidir con objetividad cuál es el escenario venidero.

De entrada, lo que podemos decir bien, como lo dijo Don Luis H. Álvarez, uno de nuestros ideólogos: “Si no nos derrotó la derrota, que no nos derrote la victoria”, y parafraseándolo a la inversa, deberemos ser íntegros, objetivos, solidarios y visionarios con la derrota y con el escenario aparentemente adverso.

Sí durante el tiempo en el que la hegemonía partidista del PRI, provocaba un símil a una dictadura disfrazada, donde la oposición era oprimida a grado superlativo, donde la disidencia era perseguida a puntos burdos e inimaginables, logramos salir adelante, con vigor, con fuerza, con convicción y con la razón, es tiempo de volver a la sensatez y a los orígenes.

Hoy, después de haber logrado una organización que concluyó con haber conseguido la presidencia de la República en dos ocasiones y haber sido referente de crecimiento en muchos rubros para el país, vale la pena valorar el camino futuro.

La actual dirigencia nacional que trajo consigo la candidatura de Ricardo Anaya puede ser sujeta a un escrupuloso juicio para determinar la eficiencia de sus decisiones; podemos, entre otras cosas, concluir que la alianza nos dejó como resultado que nuestra propuesta se diluyera y por consecuencia que perdiéramos la identidad para ofrecer una propuesta clara de soluciones para México; el bien mayor, que fue la presidencia de la República fue puesto por encima de la vida interna, por encima de las legítimas aspiraciones de la militancia y trajo consigo encono al interior y agravios en muchas partes del país.

No podemos desdeñar a su vez, que el camino ganador que se venía presentando era inobjetable, el crecimiento del partido y sus conquistas electorales eran palpables, lo que dio el síntoma que esta estrategia podría funcionar en todo el país.

Como humanos que somos, se cometen errores, pero también, se tienen diagnósticos de lo posible y en eso, la dirigencia tiene el beneficio de la duda de que el bien mayor pudo conseguirse.

Hoy, podemos concluir que no fue una buena decisión, pero tampoco podemos preparar el fuego y lanzar a la hoguera a los responsables; debemos, por contrario, con toda objetividad, entender que fueron decisiones pensando en un bien mayor para el país, en el que la mayoría de los panistas, con entereza, asumimos.

Punto aparte merecen quienes al verse inconformes y decepcionados, antes, aventaron la toalla y sin escrúpulo alguno obedecieron sus intereses pragmáticos y personalísimos para seguir por su cuenta un camino que los llevó a apoyar otras expresiones políticas y candidatos de otros partidos.

Muchos que están en este supuesto aparecen hoy como férreos críticos del partido y su dirigencia; ellos, no merecen, sino encajonarlos en un espacio dedicado a la vergüenza ajena.

La estrategia de reconstrucción y reconquista del partido debe ser protagonizada por los panistas que no se doblegaron, que no huyeron, que no negociaron por adelantado y que no escucharon el canto de las sirenas para ir en pos en una aventura electoral por fuera del PAN.

Hoy es tiempo de reconciliación, es tiempo de evitar el conflicto, de entender que la fuerza del PAN está en su militancia y la unidad que logre cohesionarse para salir en busca de recuperar la confianza de la gente.

Hoy, son tiempos de encontrar las coincidencias y valorar que todos somos importantes para construir de nuevo el camino de un PAN ganador.

Es tiempo de volver a lo que nos distingue, a la gran vida y democracia interna, al respeto irrestricto de la voluntad de los militantes y apostar por las mujeres y hombres capaces para dirigir los destinos de nuestro partido.

Debemos volver a valorar las alianzas como un instrumento horizontal, de consensos; nunca más a las imposiciones con verticalidad sin escuchar lo más valioso que tiene el PAN, sus bases y la gente.

Es tiempo de que el PAN vuelva a ser lo que era, un instrumento de construcción de ciudadanía y no observar y pretender el poder por sí mismo.

Hoy es tiempo de reconciliación, de claridad de ideas, de adaptación del partido a la realidad moderna de nuestro país; son tiempos de entender los reclamos legítimos de la sociedad y acatarlos sin regateo.

Hoy, son tiempos de jalar parejo, son tiempos de poner por encima el interés individual por el interés colectivo.

Hoy, son tiempos de generosidad y reconciliación.

Twitter: @CesarIniguezG

Facebook: César Iñiguez

E-mail: cesar_iniguez@hotmail.com


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