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Políticamente Correcto | Represión en Guadalajara

Políticamente Correcto | Represión en Guadalajara

Nov 27, 2016

El gobierno de Enrique Alfaro en Guadalajara aprobó hace unos meses un proyecto que tenía como objetivo “liberar las baquetas de estorbos” así establece en el portal: http://portal.guadalajara.gob.mx/programa-banquetas-libres/, y advierte que esto será incluso retirando puestos y ambulantes.

La idea no es mala, si pensamos en la legítima y pura intención de que los espacios de banquetas por donde deben caminar los peatones deben estar libres; la sospecha comienza con la manera violenta en la que comienzan a operar el programa, las multas estratosféricas que imponen y a quiénes afectan con esto.

Si la idea es quitar carros mal estacionados, respetar cocheras, rampas y ciclovías, es una excelente idea; pero la insensibilidad de Alfaro va más allá y lo lleva a cometer actos de represión, de injusticia y violación de derechos humanos.

El gobierno de Guadalajara demuestra que no conoce la ciudad, impone su visión miope y se olvida de lo más importante, de su gente.

Primero dice hacer cumplir una ley municipal, que él mismo modificó y aprobó mediante el mayoriteo de su partido en el ayuntamiento, y con esa ley municipal que aprobó pretende irse a violentar y hacer uso excesivo de la fuerza pública en contra de personas que se ganan su vida de manera honesta y decente.

El comercio en Guadalajara y en su zona metropolitana es una actividad primaria; y hay banquetones, banquetas, banquetitas y muchos espacios abiertos en la vía pública que han sido utilizados por personas para vender sus productos.

Afuera de templos, escuelas, placitas, colonias, casas, cocheras y en diferentes espacios, muchas personas instalan puestos provisionales para vender sus productos; y no lo hacen de manera irregular, porque siempre les han expedido licencias y han pagado responsablemente sus impuestos.

Es parte de la tradición tapatía, de su vocación y de la manera que muchas personas se ganan la vida con puestos de comercio que están instalados ahí, en muchas colonias, es esos espacios, están desde hace décadas y mucho antes de que llegara Alfaro.

Gobernar es dar soluciones y generar equilibrios, así como tomar decisiones responsables.

Alfaro modificó la ley para quitar a un comerciante que vende frituras afuera de un templo, que la gente está acostumbrado a verlo ahí, que le consume y que no le “estorba”, que cohabita con peatones y que es parte del entorno tradicional de la colonia, con el pretexto de que la banqueta debe estar libre.

Así lo hace en todas las colonias; comerciantes de Oblatos, de San Onofre, de San Eugenio, de Polanco, de la Echeverría, del Fresno, de Santa Cecilia y de muchas partes de la ciudad se quejan de que ya no les renovaron las licencias municipales por la nueva ley modificada por Alfaro, y peor aún, que desde que llegó al gobierno, sí les recibió el impuesto de las licencias, y ya ahora los desconoce.

Los manotazos que anunciaba Hugo Luna a los magistrados del Tribunal de lo Administrativo, que les daba Enrique Alfaro, parecen ser reales, porque los magistrados no han atendido el derecho legítimo de muchos comerciantes que han interpuesto recursos jurídicos para hacer valer su antigüedad y el principal argumento de que durante muchos años, han cumplido con sus obligaciones tributarias.

Por ejemplo, en la colonia San Onofre, un cerrajero que tiene en esta actividad su único ingreso, está instalado desde hace 25 años en un banquetón en el que convive con jardineras y que por supuesto, no estorba el pase peatonal; pues el gobierno de Alfaro le negó su permiso y está por demolerle su puesto en el que lleva décadas trabajando.

El caso de los comerciantes de la 74 y la calle Pensador Mexicano, es emblemático, porque refleja la represión del gobierno alfarista; él modifica la ley, con mayoriteo en el cabildo y con ese pretexto se lanza en contra de comerciantes a retirarlos de manera violenta, aprovechándose de la fuerza pública y de la nocturnidad.

¿Qué cuenta más para Alfaro?

¿Los derechos humanos de los comerciantes, su economía y estabilidad familiar, su antigüedad en la práctica de su oficio o tener una banqueta que no se usa desde hace 30 años?

Dicen que lo que cuenta en una discusión es el “tonito”, de igual manera, en el ejercicio del gobierno lo que cuentan son las formas.

¿No será más importante y valioso preservar el derecho humano de decenas de familias y su única fuente de empleo, que el tener una banqueta?

Ahora bien, si lo que quiere es recuperar una banqueta para hacer cumplir una ley que él mismo modificó, ¿no sería mejor antes de desalojar a los comerciantes con el uso de la fuerza, verificar alternativas y resolverles su situación?

Así las cosas en Guadalajara, donde Alfaro y su gobierno es represor y violento con los comerciantes y complaciente con los constructores irregulares.

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