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Porque lo Digo Yo: ¿Ejercicio de “ratificación” de mandato?

Porque lo Digo Yo: ¿Ejercicio de “ratificación” de mandato?

Ago 5, 2017

Por Alfonso Javier Márquez //

¿Alguien en su sano juicio creerá en el ejercicio que están cerca de llevar a cabo los alcaldes del Partido Movimiento Ciudadano como un verdadero ejercicio de prueba para quienes gobiernan? No creo que ni ellos mismos, los alcaldes, crean en él.

Y me explico. No porque no crea en que el pueblo debe tener la última palabra en la evaluación de sus gobernantes, por el contrario, en estricto apego al concepto de democracia (demos, pueblo/ cratos poder) es la gente la que debería decidir si los mantiene o los quita.

Pero vamos por partes. El Famoso término de “ratificación” es una invención de Enrique Alfaro que quiso ponerle su sello al verdadero ejercicio que busca retirar del poder a quienes no lo ejercen bien y que se llama “revocación de mandato”, que, como su nombre lo dice, pretende revocar, quitar, retirar, el poder a quien se lo dio de manera democrática.

En 2006 siendo Alfaro diputado hizo la propuesta con el nuevo nombre, una especie de versión light de la revocación que sirve más para enaltecer el trabajo del gobernante, con la auto alabanza a través de una consulta controlada, que para quitar del puesto a quien no cumple con el perfil. La propuesta del diputado –entonces perredista- se aplicó justo cuando se convirtió en alcalde de Tlajomulco dos años después y de la que –como era de suponerse- salió victorioso, ¡aprobado!

Ratificar el poder, implica desde el nombre, una manifiesta intención de quien lo ejerce de seguir sentado en la silla, pero con dos grandes ventajas: uno, sentirse legitimado y dos, decírselo a todo el mundo que él (o ella en su caso) está allí por la voluntad del pueblo.

Pero no es otra cosa que jugar el juego del Tío Lolo: hacerse tarugo uno solo.  En este ejercicio participan principalmente quienes son seguidores del político en cuestión. La autoridad que efectúa la consulta es designada por el propio líder o su gobierno, luego entonces garantiza que el resultado sea favorable.

Nadie está pensando que alguno de los 25 presidentes municipales llevados al poder por el Partido Movimiento Ciudadano, vaya a perder la chamba por el ejercicio de ratificación; aunque existen algunos mal pensados, que dicen que  el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, podría aprovechar la oportunidad de deshacerse de la presidenta de Tlaquepaque, María Elena Limón, quien no se alineó en estos dos años a las órdenes del líder del proyecto. Pero ese sería un caso único y deliberado desde el mismo seno del grupo político.

En realidad el ejercicio es una trampa en la que irremediablemente caeremos los contribuyentes, los que pagamos impuestos en cualquiera de los municipios donde habrá ratificación de mandato. Una trampa porque en realidad es una campaña publicitaria en tres etapas: la actual que gracias al PRI le ha resultado gratis a los alcaldes en ratificación. En los medios se habla todo el tiempo de este ejercicio. La segunda que es la promoción del ejercicio donde seguro preguntarán en los spot a la gente si aprueba o desaprueba a fulano de tal, lo que será una descarada e ilegal promoción de imagen y la tercera etapa que será la promoción abierta del resultado del ejercicio que pretenderá erigir como legítimo y aprobado al gobernante supuestamente “evaluado”.

Pero existe un verdadero absurdo en esta trampa: están haciendo el ejercicio de ratificación de mandato en agosto, y tres meses después abandonarán ese mandato para irse de candidatos todos, incluso los que se querrán reelegir. Claro, empezando por el líder del equipo anaranjado, Enrique Alfaro quien tendrá que dejar la presidencia municipal para asumir la candidatura al gobierno de Jalisco.

En síntesis, se va a gastar dinero para una causa absurda, pues si lo que quiere es ratificarse, los ciudadanos lo harán en julio del 2018 cuando se presente de nuevo en la boleta como candidato a gobernador.