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Porque lo digo yo: Fiesta en el penal

Porque lo digo yo: Fiesta en el penal

May 13, 2017

Por Alfonso Javier Márquez //

Pues a mí no me sorprende nada de lo que vimos la semana pasada que ocurre al interior de las cárceles de Jalisco. Lo que me sorprende es que se sorprendan de que los sorprendan. También me asombra la mala manera en que manejan los asuntos de interés general, las respuestas de los funcionarios públicos mal elaboradas y que generan más dudas que certezas.

Pero vámonos por partes. Si no hubiera sido porque alguien le filtra a Grupo Milenio un video de más de una hora de duración en el que los internos aparecen como si estuvieran el libertad: tomando Buchanan’s 18 (Whiskey), fumando, con celulares en la mano, música y todo lo que tenían cuando en pleno uso de su poder como miembros del narco trafico hacían.

De alguna manera, ya sea por rumores o por testimonios, todos sabemos que al interior de las cárceles la vida no es como las vemos en las películas gringas: aquí existen auto gobiernos, que controlan no solo la vida y tráfico de drogas y artículos prohibidos al interior de los penales, sino que mantienen el contacto permanente y los vínculos con los grupos delictivos que siguen operando, muchos de ellos bajo su mando, en el exterior.

En México los delincuentes no pagan por sus delitos. Viven a cuerpo de rey en las prisiones bajo la complacencia de los gobiernos, que, o se hacen de la vista gorda –en el menos de los casos- o participan de las ganancias que deja el control de las drogas, bebidas, prostitutas, y artículos prohibidos al interior de los penales.

La actual administración no puede deslindarse así como así, solo diciendo que fue en tiempos de los anteriores cuando la fiscal central, Marisela Gómez Cobos, tenía tres meses como responsable de los reclusorios. Así hubiera sido en el primer minuto del día uno de su periodo, tiene responsabilidad. Lo más grave, es que siendo la fiscalía la dependencia que procura la aplicación de la justicia, deje ante los ojos de todos en la impunidad un asunto en el que no solo debería haberle costado el trabajo a la funcionaria y a varios de sus subordinados, sino que debería habérsele fincado responsabilidad penal por cohecho y los delitos que le resulten de esos hechos y posteriores que presumiblemente ocurrieron y que probablemente siguen sucediendo. Pero no solo es la hoy fiscal central. Son sus jefes los que tienen que responder por sus acciones al ser su subordinada.

Quienes están en el gobierno, supuestamente deben ser quienes luchen contra el peor de los problemas que tiene este país y este estado que es la impunidad. Pero lamentablemente no es así. Es el peor de los males, el que más le duele a los ciudadanos. Por encima de la inseguridad y la corrupción, duele más que no haya castigo para nadie como consecuencia de éstas, y a eso se le llama impunidad y es la razón por las que la gente –para no decir ciudadanos- se ha alejado de la clase política de una manera tan evidente.

El asunto del que hablamos hoy es solo uno, de los muchos, donde existe la impunidad, con el agravante de que se quedan sin castigo alguno  quienes ante una cámara de video violaron la ley; aunque haya sido hace cuatro años, el delito prevalece, hubo una fiesta que no debió existir en ese reclusorio bajo su responsabilidad y eso no se quita con nada. Tal vez hay habido y aun en este momento haya otra en otro penal, pero esa es la que vimos todos y ya hasta aceptó el fiscal general, Eduardo Almaguer, que fue en el tiempo en el que el gobernador es Jorge Aristóteles Sandoval.