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PORQUE LO DIGO YO | La seguridad, el talón de Aquiles de Alfaro

PORQUE LO DIGO YO | La seguridad, el talón de Aquiles de Alfaro

Jun 18, 2016

No es lo mismo querer que poder. Hablando de la seguridad de Guadalajara, ésta está cada día peor. Si bien se es un problema que viene rebasando administraciones, fronteras y temporalidades, la expectativa social cuando los ciudadanos van por un cambio, es que quien llega al poder, pueda.

En los 9 meses que lleva al frente de la actual administración Enrique Alfaro Ramírez no ha podido solucionar el problema de la delincuencia común que mantiene azotada a la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Es muy común que quien gobierna atribuya a «intereses políticos» la crítica respecto a la ausencia de resultados en materia de seguridad. Pasó en el pasado y ocurre actualmente.

La policía no se ve en las calles. A pesar de que el Comisario de Seguridad, Salvador Caro Cabrera, ha manifestado en reiteradas ocasiones que todo ha mejorado desde que «se modificaron los cuadrantes y se estableció el polígono de vigilancia» ¿?, la seguridad de los tapatíos va viento en popa.

No es cierto. Ni la seguridad va viento en popa, ni han mejorado las cosas, ni hay motivos políticos detrás de las críticas contra el trabajo del comisario de seguridad ciudadana que no ha podido con el puesto, pero que parece inamovible por voluntad del alcalde Enrique Alfaro.

Y uno de los problemas es que hay muchas maneras de medirlo, pero cada quien mide a su conveniencia. Hay una forma muy sencilla de medir la seguridad en términos de percepción social que al final es lo más importante: salir a la calle y preguntarle a la gente.

En la actualidad basta con salir a la calle y hablar con la gente. No queda tapatío al que no le haya pegado de una u otra forma la delincuencia, que le hayan robado las piezas de su carro, que se le hayan metido a su negocio, o casa, que le hayan roto los cristales para robar lo que hay en el interior del vehículo o en los mejores de los casos que no tenga un amigo o familiar al que le haya ocurrido.

Ya desde la pasada administración dijimos en este mismo espacio que la delincuencia no opera si no tiene un acuerdo con los jefes policiacos. No se puede entender que haya territorios que parecen propiedad de las bandas delictivas en donde le pegan una y otra vez a la gente y la policía jamás los logra agarrar. Tiene que estar coludida la policía.

El problema de la inseguridad no es un asunto menor. La preocupación de un padre de familia por saber si llegarán bien a casa todos sus miembros, es un intangible que afecta mentalmente al ciudadano que se siente impotente. En esta ciudad tan polarizada, el que no está con uno está en contra, por ello a quien se atreva a contradecir –como lo hizo el fiscal general Eduardo Almaguer- a los comisarios de los gobiernos emanados de Movimiento Ciudadano, es un enemigo que habla por motivos políticos.

La realidad es que el patrullaje es muy malo; quien encabeza la corporación tapatía, fue nombrado por un compromiso político, no por experiencia, pues nunca había dirigido corporación alguna, es más, no conoce siquiera lo que es la calle en términos policiacos, en otras palabras:  el uniforme de comisario, es el primer uniforme de policía que utiliza.

Lamentablemente, en el actual gobierno de Guadalajara no parece haber el ánimo de reconocer fallas. Si no se reconoce lo que está mal, no se puede plantear una solución, por lo que quienes habitamos en la Zona Metropolitana de Guadalajara, tendremos que seguir viviendo en la zozobra y con la pregunta ¿cuándo nos toca? Mientras los personajes a cargo de este que es el principal dolor de cabeza de los ciudadanos, siguen preparando sus campañas políticas.

alfonso_marquez@hotmail.com