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PORQUE LO DIGO YO | Vega, la papa caliente

PORQUE LO DIGO YO | Vega, la papa caliente

Oct 29, 2016

El asunto del presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco tiene un tufo a podredumbre, pero no de lo descompuesto que está el Sistema Judicial del Estado, sino de lo podrido que está todo el sistema político; sí, ese sistema del que están hartos la mayoría de los ciudadanos, del que todos nos quejamos, del que todos sabemos que existe, pero pocos hacemos algo real para acabarlo.

De alguna manera en este asunto se vuelve a presentar una situación similar a lo que ocurrió cuando detuvieron a Sergio Kurt Schmidt: todos sabían quién era, decían saber que tenía relaciones con grupos delictivos y que operaba dentro de las estructuras de seguridad de algunos gobiernos. Todos lo sabían, pero nadie decía nada.

Esta vez, en el caso de Luis Carlos Vega Pámanes, todo mundo le quiere echar la culpa a los demás de que este hombre haya escalado todo el sistema judicial hasta llegar a la cumbre, es decir, la presidencia del STJ, pero señalan a los demás como si no tuvieran parte de la responsabilidad todos. Y cuando digo todos, es todos.

Vega Pámanes no llegó de un planeta extraño, se formó en las calles y aulas de la Universidad de Guadalajara. Si era un descarriado, lo era desde joven y las evidencias no dejan ninguna duda. No era un muchacho ordinario, ni un chavo que cometió un error. Era, afirman quienes lo recuerdan de la época, un porro universitario que más allá de los movimientos estudiantiles, era un delincuente juvenil que «andaba armado».

Pero eso no es raro. Buena parte de la clase política que hoy gobierna desde los tres poderes, son abogados, y muchísimos contemporáneos a él en la facultad de derecho, por lo que hay una gran cantidad de éstos, incluyendo los que están dentro del Poder Judicial que lo conocieron, incluso como maestros suyos, y sabían exactamente quién era.

No extraña que la carrera de Vega Pámanes terminara como terminó, extraña que nadie dijera nada después de tanto tiempo.

Estuvo al frente del Poder Judicial, el encargado de impartir la justicia en Jalisco, por dos años sin que nadie objetara nada. Un par de señalamientos vienen a mi mente, ambos de personas que podríamos encuadrar en «fines políticos» por lo que sus expresiones se quedaron en ese campo.

Pero nadie de los que sabían, nadie de los que estuvieron en esa época cercanos a los hechos delictivos, al robo del vehículo y posterior muerte de una mujer dijeron nada.

Pero no solo eso, sino que quienes aprobaron su nominación como magistrado, en la antepasada legislatura, hoy voltean para otro lado como si ellos no tuvieran responsabilidad. Luego, en la pasada legislatura quienes lo convirtieron de simple magistrado a presidente del STJ, tampoco dicen nada.

Todos tienen responsabilidad, todos los que se prestaron a la farsa. Los que supieron que no era un hombre con merecimientos ni requisitos para ser el líder de uno de los poderes del estado y lo permitieron.

Y la pregunta que surge es: ¿por qué lo permitieron? Si Luis Carlos era una persona de bajo perfil, que no puede ni pronunciar correctamente algunas palabras, ¿por qué hacerlo magistrado y presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado? Una teoría es que haya sido producto de una negociación y la otra que haya sido una petición de alguien muy poderoso.

En la primera teoría, habría que saber quién negoció y qué es lo que negoció para que los diputados le dieran para adelante a la carrera del abogado.

En la segunda teoría, sería bueno que esos que recibieron la orden o petición para que votaran a favor del abogado, ahora que están embarrados, mejor dijeran quién fue y a cambio de qué.

No podemos descartar que haya sido una combinación de las dos cosas: que se negoció entre partidos políticos y personajes políticos a cambio de posiciones en los propios poderes, de espacios en la Magistratura, en la Judicatura, en el Congreso y hasta en el propio Ejecutivo del Estado.

En este juego de complicidades, lo más triste es que como todos están implicados, nadie tirará la primera piedra porque ninguno sale bien librado.

alfonso_marquez@hotmail.com