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Porque lo digo yo: Zamora: todo o nada

Porque lo digo yo: Zamora: todo o nada

Jul 1, 2017

Por Alfonso Javier Márquez //

Mucho especulan quienes siguen la política en Jalisco, de frente al proceso electoral local del próximo año. Priistas, no priistas e incluso esos “priistas de café” se preguntan y hacen pronósticos sobre quién será el candidato del PRI que le competirá a Enrique Alfaro Ramírez de Movimiento Ciudadano en la elección del año entrante.

En los círculos de la política tanto del PRI como de los otros partidos hay personas completamente convencidas de que Arturo Zamora Jiménez, líder nacional de la CNOP, será el candidato del Revolucionario Institucional para gobernador de Jalisco. La explicación simple que dan esos analistas novatos es  que “no hay de otra, es el mejor posicionado en las encuestas” y el único que puede evitar que el Gobierno de Jalisco cambie de partido político. Y viéndolo así, a simple vista, parece muy lógico.

Pero para tener un punto de vista probablemente más cercano a la realidad, habría que ponerse en los zapatos (estilo bostonianos, como de notario) de Arturo Zamora, y cómo probablemente vea las cosas el senador con licencia.

Arturo hoy juega en las “ligas mayores” de la política. Es uno de los políticos más influyentes en el Senado y con un peso específico muy importante en el priismo nacional donde encabeza (por imposición de la cúpula) el sector popular al que siempre perteneció, pero del que nunca ha sido parte. Hoy por hoy, pues, Zamora es el político jalisciense mejor ubicado en el mapa político nacional.

Para pensar en ser candidato a gobernador, seguro Zamora ha considerado varios factores: Uno, desde su posición Arturo puede aspirar a ser diputado federal y, si el PRI pierde, convertirse en uno de los hombres más poderosos de ese partido político como coordinador de su bancada, la que seguro será más fuerte de la oposición o una de ellas. Pero en caso de que gane el PRI –para muchos poco probable- Arturo estaría en posición de aspirar a formar parte del gabinete del nuevo presidente, quien quiera que este fuera, por ejemplo como procurador de la república, comisionado de seguridad o incluso hay quien le da tamaño de secretario de Gobernación.

Quedándose en México, Arturo Zamora Jiménez, gana si su partido pierde y si sí gana, gana él también. Si el político zapopano sabe sacar cuentas, seguro tiene bien previsto todo esto.

Un anhelo de siempre de Zamora como “hombre de ley” es llegar a ser magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, posición que solo podrá buscar en el centro.

Pero por otro lado también debe tener muy presente que en el gobierno de Jalisco, tiene más enemigos políticos que amigos; por lo tanto no contaría con una buena parte del Comité del PRI ni con la estructura en el poder. Tendría que nadar contra la corriente del Gobierno del Estado y el partido en el poder y en su poder.

Decía que hay que ponerse en los zapatos de Arturo, y desde ahí hay que considerar que ya perdió en una ocasión una contienda para gobernador, que debió ser uno de los peores momentos de su vida y tal vez el peor episodio de su carrera política. Arturo, aun cuando iba muy adelantado en las encuestas no logró ganar. Hoy que va atrás, y que hay una tendencia desfavorable para su partido, se antoja más complicado remontar las tendencias en una elección. Sería mucho arriesgar cuando no se tiene el apoyo de la estructura del partido y se tienen muchos antagonistas.

Buscar la candidatura a gobernador, para Arturo sería una especie de ruleta rusa en la que el revólver tiene la mitad de las balas. La única posibilidad por la que Arturo aspiraría a gobernador sería por una verdadera obsesión (que no tiene) o bien porque se lo ordene el presidente (cosa que no creo que ocurra).

Zamora se ha estado moviendo en Jalisco y eso confunde a muchos sobre sus intenciones. Lo más probable es que lo que él quiera es utilizar su tamaño nacional para acomodar a su partido en lo local más cerca de sus intereses. Incluso podríamos pensar que esté buscando ser él el que sugiera o en el mejor de los casos, al candidato a gobernador por el PRI para el 2018 que de seguro será impuesto por el centro.