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PORQUE LO DIGO YO

PORQUE LO DIGO YO

Sep 24, 2016

Con los elementos que existen a la vista de todos, no existe ninguno que me pueda hacer pensar que Enrique Alfaro no será el próximo gobernador.

Y no es que la ventaja que pueda llevar en las encuestas sea irreversible, ni que el ejercicio del gobierno en Guadalajara no lo esté desgastando con sus constantes errores y frentes abiertos contra todo tipo de contrincantes; sino que en los partidos políticos no existe ninguna señal de que vayan a lograr construir un proyecto competitivo con miras a la sucesión para gobernador en el 2018.

Es cierto, faltan casi dos años para el proceso, pero uno para que inicien las competencias internas en los partidos y solo Movimiento Ciudadano parece tener claro con quiénes va a competir por lo menos en las posiciones más importantes, amén de la de gobernador ya comprometida para Enrique Alfaro Ramírez.

En el Partido Acción Nacional no terminan de cicatrizar las heridas de las divisiones que generaron las traiciones de quienes se fueron a apoyar a Alfaro en el último proceso electoral, los que se quedaron enojados por la designación de Fernando Guzmán como candidato y quienes ni se fueron, ni se quedaron, porque no les gustó ninguna de las alternativas para participar en la competencia electoral.

En pocas palabras, el PAN que cayó a la lona primero contra el PRI en el 2009 y luego contra el Movimiento Ciudadano en el 2012, sigue noqueado y la cuenta regresiva ya va en el siete.

En el Partido Revolucionario Institucional las cosas son diferentes. La principal característica es la fragmentación: una muy grande entre los que gobiernan, una generación de cuarentones, y quienes simpatizan con el proyecto del senador Arturo Zamora Jiménez expulsado del seno del grupo en el poder en Jalisco.

Pero no es la única división. Están también los grandes perdedores de la última elección, los del llamado Grupo Tlaquepaque que encabeza la familia Barba Mariscal, que perdieron materialmente toda posición importante a la que jugaron en la última elección y se quedaron prácticamente en la banca, salvo algunas posiciones menores que aún mantienen como regidurías o direcciones de medio pelo en el Gobierno del Estado.

El Grupo Tlaquepaque no está casado con ninguno de los dos grupos antes mencionados, pero existe el antecedente de la alianza de don Alfredo Barba con Arturo Zamora cuando perdió la campaña para gobernador, por lo que podría inclinar la balanza hacia ese lado, dadas las diferencias de sus hijos, Alfredo y Marco, con el grupo alrededor del gobernador Aristóteles Sandoval y la falta de éste y éstos, de atenciones hacia ellos tras la derrota.

En el PRI algunos alimentan la idea de que el único con posibilidades de competir —que no ganarle— a Alfaro es Zamora; incluso existen quienes aseguran que así será que Arturo será el candidato y que vendrá ungido por el centro haciendo a un lado a quienes gobiernan y controlan al partido actualmente. Lo que no calculan es la voluntad del senador: ¿En verdad estará pensando Zamora en venir a arriesgar su patrimonio político en una campaña en la que a todas luces lleva desventaja? ¿En un escenario donde no cuenta con todo el apoyo de su partido localmente? Y donde podríamos suponer que por lo menos le harían campaña de brazos caídos muchos de sus correligionarios.

En la otra ala tricolor, existen varios alborotados, pero en los que pocos damos crédito en sus posibilidades de crecer al nivel necesario para competirle al alcalde de Guadalajara. Miguel Castro, Eduardo Almaguer, Francisco Ayón, Héctor Pizano y Roberto López aparecen en esa lista de los que se apuntarían lo mismo para candidato a gobernador, que para alcalde de Guadalajara que también estará en disputa en el 2018.

Otro factor que hay que tomar en cuenta es la creciente animadversión hacia el PRI por el papel que viene haciendo el presidente Enrique Peña Nieto, el más bajo en la aceptación como presidente desde que alcanza la memoria.

Como dije, ante este panorama, no existe por el momento ningún elemento que nos pueda hacer pensar que el camino está allanado para Enrique Alfaro, sin que ello no implique que puedan pasar muchas cosas en el camino, incluyendo que lo alcancen las responsabilidades tras las investigaciones de Sergio Schmith detenido y procesado en la SEIDO en la Ciudad de México.

alfonso_marquez@hotmail.com