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PORQUE YO LO DIGO | Alfaro, con el viento a favor

PORQUE YO LO DIGO | Alfaro, con el viento a favor

Nov 28, 2015

Las cosas que ha hecho Enrique Alfaro a poco más de mes y medio de haber asumido la presidencia municipal de Guadalajara le han salido bien. El episodio del nombramiento de Salvador Caro al frente de la policía tapatía y el retraso en los resultados de control y confianza quedaron en eso, simplemente en un episodio del que ya nadie se acuerda. El resto de las cosas que ha hecho el alcalde tapatío le han traído dividendos enormes en materia de opinión pública.

Si algunos pensamos que en el momento que entraran los alcaldes de Movimiento Ciudadano iniciaría una competencia por la simpatía social (preferencia electoral) pues nos equivocamos porque hasta ahora no hay tal. El que sería el otro contendiente, el gobernador Aristóteles Sandoval y los priistas, desaparecieron del mapa. O como decía la periodista Sonia Serrano la semana pasada en su columna, pareciera que “ya tiró la toalla Aristóteles”.

Al alcalde de Guadalajara no se le han presentado hasta el momento crisis que pongan en riesgo sus niveles de popularidad. La limpia de comerciantes del centro, la manera de hacerlo y la imagen que presenta hoy el primer cuadro de la ciudad, provocan que hasta los antagónicos al alcalde de Guadalajara reconozcan que Alfaro hizo lo que ninguno de los presidentes municipales previos, ni los del PAN ni lo del PRI tuvieron el valor, capacidad e inteligencia para hacer: simplemente, hacer valer la ley.

Por si fuera poco, una semana después liberó la calle Obregón de ambulantes, delincuentes y la escoria social que por décadas estaba adueñada del área, bien llamada la “zona roja”. Como era de esperarse los ambulantes y delincuentes intentaron impedirlo, pero con muy poco éxito pues el alcalde hizo valer la fuerza pública para tener éxito y no sólo eso, con el apoyo del Gobierno del Estado que prestó sus policías. Sin haberlo planeado, hasta eso le salió bien a Alfaro, pues quien se ensució las manos fue la Fiscalía del Estado que liberó la calzada independencia del bloqueo de encapuchados y al final del día el que quedó como héroe fue el propio Enrique Alfaro.

Desde pequeñas acciones, como limpiar fuentes, hasta otras de mediano esfuerzo pero de gran impacto, como el programa de liberación de banquetas, le han quedado como logros importantes al excandidato a gobernador, lo que ha provocado que acciones controvertidas como la eliminación de cobro por acceso a las unidades deportivas —que criticaron algunos— queden también como puntos positivos de la marcha de la administración en Guadalajara.

Aún no son dos meses de iniciado el gobierno de Alfaro, y las cosas se ven mucho mejor de lo que algunos pensamos resultarían. Guadalajara es un municipio muy complejo, que no encontró solución en sus problemas con intentos igual de complejos sino que tuvo que llegar un hombre que mediante acciones simples, sencillas, de lógica común como “aplicar la ley” está logrando más que todos los últimos seis presidentes de los últimos 16 años en la capital tapatía.

La receta es muy simple, lo que no implica de fácil aplicación: poner las cosas en su lugar, poner orden.

Enrique Alfaro, de espíritu guerrero, hasta ahora se ha visto más tranquilo que lo que acostumbra, pero con más firmeza que su tranquilidad.

Si hubiera que buscarle algo qué criticarle, yo diría que vestirse de policía; primero, porque no es policía, y segundo porque era una de las “payasadas” que la gente le criticó al panista Emilio González Márquez. Y tal vez el episodio de exagerar el probable impacto del Huracán Patricia en la ciudad, del que nunca supimos si era exagerado o adecuado pues nunca llegó. Pero esas son nimiedades al lado de las acciones ya mencionadas y lo que hacen avanzar a una ciudad aletargada por tanto “más de lo mismo”.

@alfonso_marquez
alfonso_marquez@hotmail.com