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PORQUE YO LO DIGO | Almaguer, el bombero de Aris

PORQUE YO LO DIGO | Almaguer, el bombero de Aris

Jul 18, 2015

Menudo paquete le tocó a Eduardo Almaguer al frente de la Fiscalía General del Estado de Jalisco, una de las dos dependencias de gobierno que concentran mayor cantidad de poder en la entidad.

Laboral y profesionalmente se trata de un ascenso el que le concedió el gobernador Aristóteles Sandoval al exsecretario del Trabajo, sin embargo, no es del todo una gran oportunidad la que le da el mandatario al político jalisciense, pues se trata de un reto muy difícil.

No obstante, la decisión del gobernador habla del nivel de confianza que le tiene a Almaguer y del agradecimiento que le demuestra a algunos episodios previos en donde el hoy fiscal demostró lealtad a Sandoval, aun por encima de sus propios intereses.

No es la primera vez que Aristóteles solicita de Almaguer en calidad de bombero para ayudarle a apagar el fuego. Las dos previas le funcionó, hay que decirlo.

En la campaña por Guadalajara, el priismo tapatío estaba dividido y no todos estaban de acuerdo en la posibilidad de que Jorge Aristóteles fuera el candidato tricolor para la capital tapatía, a pesar de que se encontraba en las preferencias que reflejan las encuestas.

Había grupos predominantes en el PRI de Jalisco, como el de Arturo Zamora o el de Alfredo “El Güero” Barba que no estaban del todo de acuerdo en que él fuera el candidato, y más aún impulsaban a sus propios personajes.

Una alianza con Jorge Arana –entonces aún su amigo y padrino de bodas- logró que Eduardo Almaguer se quedara con la dirigencia del partido en Guadalajara, lo que allanó el camino para la llegada de Aristóteles a la candidatura, primero, y eventualmente a la presidencia municipal desde donde perfiló su carrera hacia Casa Jalisco.

Ya en el gobierno del estado, Almaguer fue requerido por el gobernador para encargarse de la Secretaría del Trabajo en donde prevalecía la corrupción y el desorden.

Almaguer llegó con el hacha afilada y limpió, primero por dentro, la Junta de Conciliación y la propia dependencia, y luego inició una guerra en contra de las mafias de abogados laborales, a los que señaló como los “Talibanes”. Lo que le logró buena presencia en medios de comunicación, en una dependencia en donde los sexenios pasados emanaban solo noticias relacionadas a las “semanas del trabajo” y eventos de promoción.

Ya en el filo de la designación del candidato por Guadalajara para la elección del 2015, y teniendo un largo trabajo que lo respaldaba para ser él el candidato, a Almaguer le pidieron que cediera el paso a Ricardo Villanueva para abanderar al PRI por Guadalajara. Fue una decisión muy difícil, probablemente la más grande de su trayectoria política, pero Eduardo Almaguer la asumió como una obligación y un símbolo de lealtad hacia el proyecto en el que participa. Y así lo hizo.

Almaguer guardó silencio, y aun estando en desacuerdo con la decisión de su partido, comandado por el gobernador –su jefe- se hizo a un lado permitiendo y eventualmente apoyando la candidatura de Villanueva. Que perdió.

Hoy Aristóteles Sandoval ha recurrido a Almaguer para relevar a quien varios sectores estaban ya en campaña abierta para que saliera Luis Carlos Nájera de la Fiscalía General tras los hechos del primero de mayo en el occidente del país.

Desde la fiscalía no sólo podrá imponer su sello de mano dura, sino que podría continuar lo que se estancó cuando su antecesor estaba al mando, referente a las denuncias e investigaciones contra los abogados corruptos que estaban adueñados del derecho laboral en la Secretaría del Trabajo, es decir, los mentados Talibanes.

Almaguer está ante un reto enorme. Para muchos no podrá cumplirlo, pero para otros es cuestión de tiempo para que imponga su sello a la dependencia.

Si Almaguer logra poner orden en la seguridad, procuración de justicia y otros ámbitos de su competencia, sin duda alguna habrá construido un proyecto político mayor al que tenía planeado para esta temporada.