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PORQUE YO LO DIGO | El nuevo momento de Alfaro

PORQUE YO LO DIGO | El nuevo momento de Alfaro

Jul 25, 2015

El gobierno de Enrique Alfaro, que inicia el primero de octubre, contará con una gran ventaja para el nuevo presidente municipal: la esperanza de la gente en que las cosas cambien. Los ciudadanos de Jalisco y Guadalajara han sido defraudados (literal) por gobiernos emanados del Partido Acción Nacional y del PRI y quedó claro el descontento social el 7 de junio pasado, día de la elección.

Contar con gobernabilidad es equivalente a un gran poder, pues la oposición del pueblo al inicio de una nueva administración se encuentra dormida y no despierta sino hasta transcurrido el primer año de gobierno a menos de que el alcalde en turno se encargue de hacer algo escandaloso que anticipe el término de la llamada «luna de miel».

Ojalá que Enrique esté consciente de que contará con un periodo natural en el que la esperanza de la gente en que las cosas cambien permitirá hacer cambios y tomar decisiones que en otro momento de la administración pueden resultar complejas. Ojalá que aproveche también ese periodo de tiempo para construir de manera firme una buena relación con la sociedad que lo lleve a buen puerto.

Sin embargo, como le dijeron al Hombre Araña, «todo gran poder, conlleva una gran responsabilidad», y el uso que haga Alfaro en ese periodo inicial de ese gran poder tendrá qué ver con su relación que tenga posteriormente con la sociedad. Es decir, al principio del gobierno todo lo que haga es probable que todos los vean bien, pero tendrá que ser cuidadoso en que eso que él lleve a cabo sean acciones encaminadas a que en el resto de su administración o por lo menos en el segundo año pues tal vez el tercero no sea completo pues estará buscando la candidatura a gobernador, las cosas salgan bien; se concreten los proyectos y se consoliden los programas.

Con base en experiencias previas, podemos decir que la gente es muy complaciente al principio y que los cambios que haga de rumbo el nuevo gobierno los recibe bien, pero que al paso de los meses va complicándose su relación y deteriorándose de manera natural la imagen del nuevo alcalde y su gobierno. Así pasó, por ejemplo, cuando ganó el PAN por primera vez Guadalajara con César Coll, quien no supo manejar este fenómeno y terminó su administración muy lastimado en su relación con la sociedad a la que gobernó.

También ojalá que Alfaro esté consciente de que Guadalajara no es Tlajomulco, y que si bien el gobierno del que ya fue presidente resultó complicado por la circunstancia que le dejaron sus antecesores, y lo libró relativamente bien, el municipio tapatío es de tal complejidad que requerirá de todo su talento y capacidad para regresar al orden en todos los sentidos.

Se necesita un alcalde con pantalones y mano dura, pero con capacidad política para gestionar para la capital de Jalisco, tanto dinero como acciones a favor de la ciudad.

Enrique, pues, deberá estar consciente de que está ante una nueva gran oportunidad para su carrera política y ojalá que no utilice este nuevo momento para revanchismos y rencores de etapas previas en contra de sus enemigos políticos y la gente a la que considera antagónica.

Guadalajara ya se merece un buen gobierno, hasta ahora sólo ha sido trampolín político de los últimos tres gobernadores, y si bien, es muy probable que Enrique Alfaro lo utilice también para brincar a Casa Jalisco, tendrá que pasar la aduana tapatía dejando buenos resultados, pues la sociedad cada día se está volviendo más exigente, y si bien lo ha repetido tres veces, es decir al alcalde tapatío en turno le ha dado el voto para ser gobernador, en la que sigue tal vez la gente madure un poco más y se base en el papel que haga el nuevo alcalde antes de darle el pase a la candidatura y abrirle la puerta al gobierno del estado.

alfonso_marquez@hotmail.com