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PORQUE YO LO DIGO | Inseguridad, la agenda pendiente

PORQUE YO LO DIGO | Inseguridad, la agenda pendiente

Dic 12, 2015

En la Zona Metropolitana de Guadalajara aumentó la inseguridad en lo que a los llamados «delitos comunes» respecta.

No por ser comunes, dejan de ser más indignantes para quien los sufre, y aterradores para quienes se enteran.

En los cinco municipios conurbados, abundan los casos de robos de autopartes, de asaltos a personas, de casas a las que se meten los delincuentes a robar y de cristalazos. En medio de éstos abundan los sucesos sangrientos producto de la impericia de los delincuentes o de la intención de las víctimas de defenderse solos ante la impotencia de contar con una autoridad que lo garantice.

Los delitos menores no llegaron con los nuevos gobiernos, por el contrario, la Zona Metropolitana de Guadalajara se convirtió en vivero de delincuentes desde varias administraciones atrás y empeoró en las dos previas del PRI.

Zonas como la de Chapultepec, el centro histórico y la calle de Obregón las perdimos, pues se convirtieron el territorios de delincuentes que mantenían, (y en algunos casos aún mantienen) las áreas bajo su control.

Si bien les llaman «delitos comunes» no son delincuentes comunes, ni personas que por hambre y necesidad tengan que robar, sino de redes perfectamente organizadas y especializadas en delitos específicos como el robo de celulares en la avenida Chapultepec, los cadeneros (arrancan piezas de oro de la gente que las porta) del centro de la ciudad y los ladrones de autopartes en todas las colonias de clase media hacia arriba, principalmente la colonia Americana, la Moderna, Providencia, la Estancia y las aledañas a la Minerva.

No son muchachos sin quehacer que producto de ello salgan a robar. Son delincuentes organizados y relacionados con los grandes cárteles, los que venden y trafican droga, que regulan la actividad delictiva, y muy coludidos con los cuerpos policiacos municipales.

No se puede concebir el robo de autopartes sin el acuerdo de estas bandas con los comandantes de zona. Son cuadrantes perfectamente delimitados y vigilados por los policías municipales que llevan participación de la ganancia de los ladrones.

El nivel de corrupción es tan grande que algunos alcaldes terminaron por voltear para el otro lado en lugar de enfrentar el problema, como le ocurrió en la pasada administración a Ramiro Hernández García en Guadalajara.

Hoy, a dos meses de la llegada de Enrique Alfaro, el problema de la inseguridad no parece ni bajo control, ni en vías de reducir. Por el contrario, los casos de personas a las que les han desmantelado el coche, o se les metieron a la casa, o les arrebataron el celular abundan por todos lados.

Destacan casos como el del adolescente al que le dieron un balazo en la cabeza por robarle el auto, y otros de personajes a los que les ha tocado —como a todos— sufrir el embate de los delincuentes.

Este aspecto de la inseguridad es el gran pendiente de la agenda de los presidentes municipales del área metropolitana. No tarda en dispararse el indicador de la percepción, que magnifica las cifras del delito, cuando la gente se convierte en víctima y lo platica, termina contagiando a todos los ciudadanos, víctimas y no víctimas de la sensación de que vivimos en un estado de inseguridad.

alfonso_marquez@hotmail.com