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PORQUE YO LO DIGO | Resultados diferentes

PORQUE YO LO DIGO | Resultados diferentes

Jun 6, 2015

«No esperes resultados diferentes si haces lo mismo»… En esta frase atribuida a Albert Einstein podría estar la clave de la victoria, o derrota de Enrique Alfaro Ramírez este domingo 7 de junio. ¿Acaso hizo las cosas diferentes en esta campaña a las realizadas en el 2012?, ¿cuáles fueron sus errores entonces?, ¿los repitió?

El candidato de Movimiento Ciudadano para presidente municipal de Guadalajara centró su estrategia en captar por un lado el voto independiente, el de las personas que no tienen preferencia por un partido o que están cansados de las alternativas tradicionales y por el otro, en el voto arrebatado al Partido Acción Nacional que se encontraba en ese entonces y ahora en un estado de crisis, cual barco que se hunde. El voto-objetivo de Alfaro fue entonces y ahora el mismo. En eso no hubo cambio.

La estrategia de comunicación en ambas ocasiones fue la misma: el peso de la campaña lo llevaron las redes sociales, y los medios masivos, a los que llama tradicionales, recibieron una atención mucho menor que las de cualquier candidato.

Todo indica que en su estrategia, enemistarse, criticar o ignorar a los llamados líderes de opinión, es decir, a quienes influyen de alguna manera en algún sector importante de la población, le parece más rentable que buscar su simpatía. Enrique, desde que se convirtió en candidato «Ciudadano», es decir, sin partido político, adquirió con el estatus una especie de desprecio por los medios de comunicación a los que permanentemente llama «comprados» o «vendidos» en especial si le critican o cuestionan algo.

El PRI, partido del que salió tras su formación familiar Enrique Alfaro, apuesta su estrategia a la movilización, al voto duro y al uso de la estructura de gobierno a ganar. En 2012 y ahora también.

Tanto su voto–objetivo (target) como su estrategia de comunicación coinciden en el perfil de elector: un nivel socio-económico de medio hacia alto. Es decir, en los círculos sociales pudientes, y culturalmente altos, la propuesta de Enrique Alfaro tiene mucha aceptación; no obstante, el voto popular, el de la gente de menos recursos, que ocupa la pirámide poblacional más amplia, no recibió con la misma intensidad los mensajes de Alfaro y esto se debe al acceso que tiene la población pobre a las redes sociales, y al poco entendimiento en lo general que hay en ese sector del uso de las redes, en especial twitter, la favorita de los genios de la comunicación de Movimiento Ciudadano.

La posibilidad de Enrique Alfaro de ganar esta elección está en la capacidad que haya tenido de hacer llegar su mensaje a los electores independientes. A esos ciudadanos que no están casados con ninguna marca o que estuvieron y ya no y que generalmente no lo hacen pero esta vez tienen la convicción de salir a votar el domingo por tratarse de Alfaro.

Se antoja difícil, pero podría ser. Las herramientas de comunicación, las características de la campaña, el tipo de mensajes —de golpes por lo general— fueron diferentes en este proceso que en los previos, por lo que predecir que el resultado del último en el que participó Enrique será igual sería muy complicado.

Lo cierto es que no hizo las cosas diferentes, Movimiento Ciudadano descargó prácticamente todo el peso de su estrategia en el caudillo Alfaro y trató de colgarle la imagen de todas sus candidaturas al de Guadalajara, lo mismo que lo hizo hace tres años en la campaña de gobernador. El territorio no es el mismo, en aquella era todo el estado lo que estaba en juego y hoy sólo es Guadalajara. Pero hay que tomar en cuenta que en 2012 Alfaro sí tuvo más votos en la capital que el candidato del PRI y en ese tenor podría repetirlo. Aunque en ese entonces el tricolor no se enfocó sólo en Guadalajara como sí lo hizo ahora, para que gane Ricardo Villanueva. Este domingo veremos la verdad.

 

alfonso_marquez@hotmail.com