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Porque yo lo digo

Porque yo lo digo

Feb 5, 2011

A como están las cosas ser diputado federal es una buena posición para aspirar a algo importante en Jalisco. A diferencia del pasado, donde hubo casos de políticos jaliscienses que se quedaron de plano en México, ahora estar en el Congreso de la Unión parece brindar más y mejores posibilidades para trabajar candidaturas desde lejos y sin estar metido, más de lo necesario en los debates y golpeteos políticos locales.
Los diputados federales por Jalisco difícilmente se han visto envueltos en situaciones adversas ante la opinión pública porque su posición se los permite. Tendrían que hacer algo verdaderamente grave para sonar en escándalos en Jalisco. Además tienen la ventaja de que en la capital se codean con las grandes figuras de la política nacional.
Anteriormente, la diputación federal si bien era una buena posición política de buen nivel, no dejaba de ser un exilio de la pista central de la política local o bien una especie de almacén para alguien que había tenido alguna posición complicada previa.
Hoy, los diputados trabajan desde el Congreso sus candidaturas, y gracias a las redes sociales y la tecnología cibernética –sin contar que hay vuelos de avión casi cada media hora– los legisladores federales construyen desde México sus plataformas y proyectos a los que aspiran. Y eso incluye a todos los partidos.
Por citar algunos como ejemplo, por Acción Nacional, César Madrigal, ha estado trabajando los fines de semana y cuanto día puede, en los distritos de Guadalajara en busca de la candidatura. En el caso del PRI, Salvador Caro también aspira a ser presidente municipal de Guadalajara y su estatus lo mantiene fuera del torbellino político que reina en Guadalajara donde el actual alcalde es el más probable candidato a gobernador, lo que lo mantiene bajo el fuego cruzado de los partidos y sus enemigos políticos de casa.
También está el caso de JOLOPO, Jorge López Portillo Basave, que pretende la dirigencia estatal del tricolor y la está trabajando en el círculo cercano al nuevo dirigente nacional, Humberto Moreira, y por el PRD, figura Tonatiuh Bravo que espera en la línea de los que pueden ser “el próximo rector” de la Universidad de Guadalajara o bien el “Plan B” de la Casa de Estudios para Guadalajara, la que apoya al también diputado federal, Trinidad Padilla López, pero por el PRI.
Por cierto, que escuché recientemente que en la universidad, ante las complicaciones que prevén pueda tener el actual alcalde, Aristóteles Sandoval, están pensando mejor en acomodar a Trino Padilla en la multi codiciada lista de los candidatos a senadores donde figuran los viejos políticos: Rafael Yerena Zambrano de la CTM, Alfredo Barba Hernández de la CROC, Rafael González Pimienta del PRI estatal, Arturo Zamora Jiménez, diputado federal y el acalde de Tlaquepaque, Miguel Castro Reynoso, como “Plan B” si no se “cuaja” algo para el Gobierno del Estado. También está en la lista –aunque nadie se la cree– Jorge Arana, quien todo mundo vocifera que buscará de nueva cuenta Tonalá lo que le garantizará por un lado mantenerse en el servicio público y la política (vigente) otros tres años y reconstruir probablemente un proyecto para gobernador, es decir volver a recorrer el camino de hace 11 años.
También está el caso de Enrique Ibarra Pedroza, diputado federal por el Partido del Trabajo, que por extraño que parezca dada la configuración política en Jalisco, representa a la circunscripción por esos juegos matemáticos de los códigos electorales. Enrique es de los diputados más activos y de más “colmillo” político y se ha sabido acerca mucho al grupo de Andrés Manuel López Obrador, por lo que no sería difícil imaginar que logre acomodarse en otra posición importante en los listados de los plurinominales, probablemente para senador.
Como dije, ser diputado federal dejó de ser lo que en otros tiempos, como cuando José Luis Lamadrid se fue y ya no regresó más que para buscar otras posiciones, pero siempre se movió en México mejor que aquí. Era considerado un político jalisciense chilango, lo mismo que otros aun vigentes como María Esther Schermann Leaño que solo aparece en Jalisco –si acaso– cuando hay elecciones o reparto de posiciones plurinominales.
El mismo Ibarra Pedroza en sus tiempos de priísta era eso: se fue a México y se andaba quedando. La derrota, el cambio de partido y su capacidad de adaptación a las nuevas formas de la política y el nuevo partido al que pertenece, lo hicieron cambiar y jugar diferente a la política.
El congreso federal es un timbiriche, donde cada movimiento de pieza afecta a otra casilla de abajo, de un lado o de arriba. Así es como en el llamado tiempo no electoral se tejen las posiciones. La distancia no deja de ser un factor y a veces, la más funcionan las aspiraciones desde San Lázaro, y a veces, no…