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¿Qué gobiernos han sido mas corruptos? Los civiles o los militares

¿Qué gobiernos han sido mas corruptos? Los civiles o los militares

Mar 12, 2011

Ha comenzado a circular, en La Red de redes, una atractiva especulación, y digo atractiva, no por haber sido escrita por la diestra pluma de una mujer, a quien ni siquiera conozco y jamás he visto en persona. En esto del Internet, los caminos de la información y la comunicación suelen tener rumbos verdaderamente sorprendentes. Más aún, cuando el mensaje que se transmite, se hace como hace siglos, de boca a oído, aunque esta vez haya llegado por escrito y como duda a despejar sobre un posible regreso del militarismo o gobiernos de abierto corte militar, específicamente en la Presidencia de nuestro México.

Ya alguna vez, en este mismo espacio de Juicio Político, se tocó el tema hace algunos años, muchos antes de la creación o transformación de la Policía Federal de Caminos a Policía Federal Preventiva, dependiente de la Secretaría de Gobernación en los tiempos del subsecretario de origen libanés e hidalguense, Jesús Murillo Karam. Policía que, con el Gobierno del cambio, pasó a formar parte de los efectivos de la ahora Secretaría de Seguridad Pública Federal, a la cual se sumaron de inmediato la 4a y 5a compañía de nuestro ahora heroico Ejército Nacional.

Al margen y de manera especulativa u ocasional, se me ocurre recordar la presencia del hidalguense Jesús Murillo Karam en dos eventos de trascendencia nacional: el atentado en contra de la ahora finada abogada Raquenel Villanueca en el hotel Imperial de la Ciudad de México, y del cual salió ilesa, y la caída del avión sobre el mismo Paseo de la Reforma, donde murió el abogado y policía José Luis Santiago Vasconcelos, quien ese día 4 de noviembre, pediría al entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, “un aventón” –San Luis Potosí a México– para atender una cita en la Torre Caballito, pues lo había citado el actual Senador y ex subsecretario de Gobernación, en su calidad de Presidente de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales del H. X Senado de la República.

Hagamos un breve repaso a nuestra historia, para atender la pregunta inicial sobre el posible retorno del militarismo a México hecha el día de ayer en mi página de Facebook.

La historia inmediata nos conduce a una dolorosa conclusión en materia político-administrativa. Más hoy que se habla de corrupción y deterioro de la vida nacional y donde se ven, como hongos, brotar de todas partes esos signos de inconformidad social y que también se comenta se ha incrementado la participación de los mandos militares en acciones que debieran ser conducidas por autoridades civiles como son las del narcotráfico y el crimen organizado. Nuestros tiempos son momentos para reflexionar, hacer historia y reconstruir la memoria nacional. Ese gran archivo histórico que difícilmente consultan nuestros gobernantes; sean estos del PRI, PAN o PRD y no precisamente por pecar de ignorancia, sino porque se pasan de listos buscando únicamente el botín.

Mucho se ha dicho y escrito de la tan socorrida corrupción. Del policía que recibe “mordida” o del empleado público al que se le “huntan” las manos con algunos billetes para agilizar ciertos trámites o medianamente cumplir con su trabajo. Sin embargo y, quizá por cuestiones técnicas o administrativas, a la corrupción no se le ubica nunca en el tiempo, menos en el espacio. Y más si se trata de la nueva corrupción y perversión de las ideas; la reciente corrupción política que ha dado al traste con todas las ideologías y que incluso puede llegar a trastocar la verdadera función de las fuerzas armadas al convertirlos en vulgares policías, sicarios o delincuentes.

Ante nuestros ojos, los ejemplos vivos de tan deplorable actividad se muestran todos los días. Si se revisa un diario o se escucha algún noticiario de radio o televisión, nos topamos a diario con ella, ya sea en forma discreta o bien como una apología del mismo delito. “Búsquese al mejor candidato”, ha dicho el Presidente real de Acción Nacional, así no sea militante de “nuestro partido”, declaración que incluso podría abrirle la puerta a un desconocido o público delincuente. La idea es que no regrese el PRI, cueste lo que cueste. Así de claro y contundente.

Siendo justos, diremos que todo y cuanto se mueve en México está impregnado por ella. No sólo está en los ámbitos políticos, sus raíces y ramificaciones también abarcan los aspectos sociales, culturales, religiosos, financieros y, etcétera. Así que, decir quién o quiénes son los habitantes o gobernantes más corruptos de México, es como querer encontrar una aguja en un pajar y sin imanes. Si se les busca, pueden llegar a ser cientos o miles los involucrados. Si se les encuentra, todos serán inocentes y más si tienen “lana”, como ha pasado ya con: “El Divino”; el ex regente Óscar Espinosa Villareal; el empresario Carlos Efraín de Jesús Cabal Peniche, Merino Mañón y muchos personajes más de nuestra vida social o política.

Pero, reparemos un poco en nuestra corrupción política, dejemos la corrupción a secas. Ubiquémonos en el lugar llamado gobierno, de donde han surgido las fortunas más formidables del México pos revolucionario durante los últimos 82 años de priísmo y 11 de gobiernos panistas. Sin duda encontraremos que, a pesar de sus excesos y arbitrariedades, los gobiernos militares no acabaron sumergidos en un mar de fango, escándalo y corrupción como los llamados gobiernos civiles o “del cambio”. Alemán, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Martha Sahagún y Felipe Calderón. Ninguno que se sepa llegó a sacarse la LOTERÍA y menos estando en funciones y menos aún dos o tres veces.

Ningún gobernante militar tiene la fama de los encabezados por: Miguel Alemán.

A todos ellos, los militares, se les puede definir con otros calificativos, incluso como a Victoriano Huerta “El Chacal” que usurpó la Presidencia de México. Empero, no tienen fama de haber sido extremadamente corruptos o de haber fomentado esa actividad a niveles de tétrica lacería. Tal vez su mayor pecado haya sido la ingenuidad al creer que los civiles estaban preparados para gobernar un México analfabeta, inocente y cargado de ilusiones y fantasías.

La Revolución Mexicana se equivocó con Miguel Alemán y continuo equivocándose con todos los siguientes; el llamado gobierno o gobiernos del cambio”, también le han fallado a México. Autos de lujo y blindados, casas y residencias de lujo, joyas y grandes cantidades de dinero depositadas en el extranjero y en México, son la tónica nacional. Y, estamos hablando de todos los políticos y de todos los partidos. Incluso de algunos que se arriesgan a tener el dinero en maletas en domicilios particulares, recientemente visitados por Los Zetas.

Analicemos y cuantifiquemos cuánto es lo que lograron atesorar nuestros gobernantes civiles de Miguel Alemán para acá y, sobre todo su séquito de aduladores y meretrices. Sin duda, la balanza siempre estará en favor de los gobiernos militares a quienes sólo les tocó algo de alcohol, unos cuantos centavos y una que otra prostituta de lujo. Luego entonces, si la historia nos demuestra lo anterior, porque tanto temor de que los militares regresen a gobernar; sea esto como Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) o en forma de Ejército Popular Revolucionario (EPR), o cualesquier otra forma de organización de corte militar, así sean los mismos Zetas. El país no necesita más sicarios ni gatilleros, simplemente necesita orden y progreso. Empleo, empleo e inversiones.

Si esto fuera así, cuando menos tendríamos asegurada la anticorrupción y la delincuencia organizada, y no tener que recurrir al exterminio o ley fuga. Pero, claro está, los fuertes intereses político-financieros que pesan sobre México, se seguirán oponiendo a su regreso en los principales cargos de Gobierno. Antes que volver a ver un militar en la Presidencia de México, prefieren ver a Genaro García Luna, uno de los dos “tapados” que nos tiene preparados el Señor Presidente, y más después de sus más recientes declaraciones donde les ha pedido a los consejeros de su partido, busquen al mejor, así no sea militante de Acción Nacional y sólo sea un ciudadano “común y corriente”. Recuérdese que García Luna es herencia de Vicente Fox y actor principal en el caso Florence Cassez, una razón de peso y pesos para considerarlo PRESIDENCIABLE, dentro de las nuevas tesis del Señor Presidente, y que coinciden a la perfección con las de los gringos que hoy claman justicia por la muerte de uno de sus agentes y connacionales. Genaro García Luna tiene lo que otros aspirantes presidenciales no tienen, un ejército particular a su servicio. Luego entonces, no requiere ni necesita al mismo Estado Mayor Presidencial.

Hace lustros que las cuotas para los militares se terminaron en los gobiernos priístas. Los que se encuentran actualmente en los Estados como secretarios de Seguridad Pública, han salido del retiro o de la PFP. Hace tiempo que los militares de carrera ya no significan nada en los asuntos legislativos o parlamentarios. Qué decir cuando –si acaso– se les ve lucir en los balcones de Palacio Nacional los 16 de septiembre, viendo el desfile o parada militar. Ahora son simplemente guardianes de la corrupción que se recicla en las altas esferas del Gobierno, porque EL PODER, como dijera el senador hidalguense y ex secretario general del PRI, Jesús Murillo Karam, éste ya se encuentra en otra parte.

Espero que con estas líneas haya sido respondida esa pregunta sobre el retorno de los militares a la Presidencia de la República en el 2012. Y, entiéndase que si, la única forma para evitar el regreso del PRI a “Los Pinos”, es esa y no se llama alianza ni componenda “democrática”. En política el Ejército siempre será el último de los recursos.