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¿Quién conoce a Alonso Ulloa?

Al margen de haber formado parte de una de las peores y más vergonzosas legislaturas en la historia del Estado, tanto por su improductividad como por sus excesos y agandalles presupuestales, así como de ser uno de los cuadros políticos panistas más incendiarios que tienen en Jalisco, prácticamente nadie conoce al todavía secretario de Promoción Económica, Alonso Ulloa Vélez, quien suspira con ser candidateable para la gubernatura del Estado.

 

Y es que salvo uno que otro dirigente empresarial de Jalisco, de esos incondicionales que nunca faltan a la línea dictada desde Palacio de Gobierno, la gran mayoría de efectivos y legítimos líderes del sector privado, precisamente se han formulado esta pregunta al asumir Alonso Ulloa Vélez, la Secretaría de Promoción Económica al relevo del ex presidente de la Coparmex, Guillermo Martínez Mora. Porque de promotor y economista, tiene lo que Emilio González de estadista.

 

Y es que al margen de tratarse de un político “chapulín” que brinca de un lado a otro en busca de cargos que le representan ingresos más que propósitos reales de servicio a la comunidad, al otrora legislador local y federal no se le ha distinguido jamás por tener relación alguna con los sectores productivos, menos interlocución y todavía más lejana comunicación con alguno de ellos. Vaya, ni siquiera sabe qué es poner en marcha un changarro, porque siempre ha vivido del erario.

 

Por mucho que le ilustren la infinidad de viajes internacionales que a últimas fechas ha efectuado con cargo a los contribuyentes, no es garantía para que tenga una mínima información sobre lo que significa invertir el patrimonio en un proyecto productivo, mucho menos pagar los excesivos impuestos y sufrirle para pagar nóminas y gastos de operación, por lo que este circunstancial funcionario seguramente también no garantiza permanecer mucho tiempo en esa dependencia (Seproe) tan vital para el desarrollo de la entidad, toda vez que sus prioridades responden más a sus intereses partidistas.

 

A lo sumo, la Seproe será un trampolín más para sus pretensiones personales y de circunstancia, porque no permanece más de dos años en una instancia gubernamental, como consta en su reseña bibliográfica presentada en la página oficial del Gobierno del Estado; otra muestra de ello es su participación en la Presidencia de la República que únicamente le duró algunos meses, habida cuenta su competencia profesional y productiva en el servicio público.

 

Claro está que no existen más datos que refieran su perfil de competencia en el ámbito gubernamental, porque por igual trabajó como director de Informática en la Secretaría de Administración, que como coordinador de Giras y Audiencias, al margen de su escasa formación universitaria como ingeniero industrial, a la que solamente ha acompañado de dos diplomados, sin posgrado alguno en su haber.

 

¿O acaso distingue o identifica alguna acción trascendente de este servidor público, comenzando por su gris y ausente paso por el Congreso de Jalisco y la Cámara de Diputados, en las consideradas como peores y más vergonzosas legislaturas en la historia del Estado y el país? ¿Alguna trascendente medida que haya propuesto o emprendido durante su desempeño como directivo en distintas dependencias del Gobierno del Estado?

 

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