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“‘Rápido y furioso’ vs. Lento y complaciente”

Pues entre las pláticas –porque no fueron conversaciones– que tuvo nuestro amado señor presidente don Felipe Calderón Hinojosa ahora que fue a los Estados Unidos a solucionarle los problemas a Obama, se cuelan conceptos que en ese momento no parecen importantes, y luego al recordar las jornadas históricas cobran importancia. Yo creo que en alguna de las pláticas entre ambos, el norteamericano como que no quiere la cosa que le dijo: “Qué friega nos pusieron los malos con lo de ‘rápido y furioso’”, y nuestro tlatoani no lo peló, hay que entender el contexto, con lo fregado que estaba el gringo, Calderón estaba cansado de peticiones que le había hecho sin descanso toda la santa mañana el ex Senador de Illinois y ésta era la primera cosa que no era petición y no le hizo caso, pero algún periodista, de esos que no saben dar más que noticias malas, en lugar de presumir la estabilidad del país o el avance histórico en carreteras fueron a preguntar que qué demonios era “rápido y furioso” –claro que además de la película– y el que pregunta se lleva y al que pregunta mucho, pos le contestan y le dijeron que era una operación secreta para introducir de un solo golpe un arsenal equivalente al 3 por ciento de las armas detenidas en el sexenio, pero no lo hicieron con mala intención, fue nada más para ver para dónde se iban, digo, a la mejor dudaban que se iban a manos de los malos que aunque les estamos dando una madrina feroz todavía quedan muchos.

 

Bueno, qué tanto es tantito, no está bien, pero no pasa nada, nuestras autoridades dijeron por una vez la verdad, no sabían de qué se trataba y eso hay que reconocerlo, nuestras autoridades y en especial la Procuraduría no tiene idea de qué se trata. Siguieron los periodistas preguntando y los gringos contestando extrañados, que cómo que no sabían, claro que les dijimos, desde luego que nuestras autoridades lo negaron, pero no sé si me voy a ver mal pero yo les creo a los gringos por dos razones muy sencillas, la primera es que los gringos creen que todo lo que ellos hacen está bien, que es lo que debe de ser y siempre avisan, no necesariamente a quien deben hacerlo sino como en toda nuestra relación como a ellos les pega la gana. Más vale que no sigan preguntando porque lo que quieren saber van a averiguarlo, ahora qué tal y como es costumbre tanto aquí como allá ya se nombraron comisiones para investigar el asunto lo que nos garantiza que “se llegará hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga”, no cabe duda que ésta es una de las declaraciones públicas que más me gustan sobre todo si quien las pronuncia lo hace enfáticamente.

 

Todavía no se formaban cuando salió un gringo de una agencia de allá diciendo que rápido era solo una operación de muchas similares y que nadie les ha dicho que esto deba parar, cuando no… Esto ya es ánimo “joditivo”, ganas de hacer que quedemos mal, creo sinceramente que los periodistas deben de dejar de ser negativos, deben dejar de estar con la trompa escarbando la humedad y con la cola espantándose las moscas y hablar de los éxitos.

 

La nota gloriosa del tema fue cuando alguno de los muchos funcionarios opinantes sugirió una idea brillante, que el presidente Obama modifique la legislación norteamericana sobre armas, el presidente debe de haber visto a los funcionarios con consideración, debe de haber entornado los ojos y dicho haznos señor buenos asnos, desde luego que nuestros prohombres no sabían que la segunda enmienda garantiza allá que “no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas” y lo toman muy en serio, resulta muy difícil para nuestros funcionarios ya que si bien el artículo 10 con más limitaciones que la norteamericana, legisla el derecho de tener ciertas amas, también es cierto que si para contentar al tlatoani en turno es necesario o simplemente él quiere cambiar la ley, pues todos estarán más que dispuestos a cambiarlo; otro punto a considerar es la diversidad de penas ya que allá no les parece un delito grave y aquí sí, de manera que no creo que sea el camino.

 

Pero en fin de este tema, como de muchísimos otros, no debemos preocuparnos porque podemos tener la casi absoluta seguridad de a la operación “rápido y furioso” se opondrá la operación “lento y complaciente”, eso sí, aderezada con los gritos de muchos legisladores exigiendo de la administración acción en relación a la violación evidente de nuestra soberanía.