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Recordemos nuestras raíces

Recordemos nuestras raíces

Mar 10, 2016

México es un país multicultural, contamos con un gran número de grupos indígenas que enriquecen nuestras raíces, de las cuales debemos sentirnos orgullosos. La diversidad cultural de nuestra nación hace una singular mezcla de tradiciones y costumbres que son admiradas a nivel internacional.

Mientras en otros países nuestros pueblos indígenas causan fascinación y atracción internamente parece que los tenemos olvidados. Desde la llegada de los españoles a lo que hoy es nuestro territorio nacional, los grupos nativos fueron colocados en un eslabón social desfavorable, han pasado casi 500 años y esta situación se mantiene.

No se puede negar que a lo largo de la historia de nuestro país los indígenas, al ser una minoría vulnerable, se han encontrado en situaciones precarias. Y son ellos quienes siguen constituyendo la parte más pobre de la población y quienes aún enfrentan obstáculos para tener acceso a los servicios básicos como son la salud, la justicia o la educación.

Por desgracia en México ser indígena, ser un descendiente de aquellas grandes culturas que forman parte de la identidad nacional, puede convertirse en un sinónimo marginación. Cuestiones tan absurdas son utilizadas para generar discriminación étnica; el color de la piel, sus vestimentas o su lenguaje.

Incluso tenemos la idea errónea de creer que un indígena es sinónimo de una persona incapaz, pero de ser esto cierto, ¿cómo es que estas comunidades han logrado mantenerse después de tantos años? La respuesta es simple; sí tienen las capacidades suficientes para mantener todo un sistema político, económico y social interno.

El problema se presenta cuando analizamos su situación respecto al resto de la sociedad, ante la cual sufren una extrema marginación. Es importante recalcar que la discriminación étnica no solo perjudica a los grupos que la sufren, sino también al tejido social en su conjunto, porque pone en riesgo la armonía y los vínculos entre todos los sectores socioculturales que lo integran.

Los esfuerzos por tratar de mejorar la calidad de vida de los miembros de comunidades indígenas no han sido suficientes, muestra de ello es que aún no somos capaces de ofrecer educación bicultural acorde a las tradiciones de las minorías que habitan en el país.

Lo que buscan los indígenas es poder vivir en sus tierras de origen, o cualquier otro sitio, en armonía y con dignidad, además de buscar que se respete su identidad. Hay que reconocer el valor y la diversidad de los grupos étnicos, así como la necesidad de mejorar su situación respetando sus características distintivas.

Basta con darnos una vuelta por el centro de Guadalajara para toparnos con algunos indígenas, por qué no acercarnos y apreciar las grandes obras de arte impresas en sus vestimentas o sus artesianas, representaciones del gran legado cultural de estos grupos,  por qué no darnos el tiempo para platicar con ellos y conocer su manera de vivir. Apuesto a que quedaríamos maravillados.

El objetivo es difícil más no imposible, crear igualdad de condiciones pese a las diferencias económicas, sociales y culturales. No se trata de llevar a las diferentes culturas indígenas tras una vitrina para admirarlas ni tampoco de darles privilegios, se trata de darles las condiciones para que puedan seguir manifestándose. Busquemos crear una cultura de respeto más allá de la tolerancia y ayudemos a sentar las bases de un futuro mejor para las nuevas generaciones de indígenas.

 
por Karla Alejandra Labrador Correa