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RESPUESTAS: Primero, ordenar la casa

RESPUESTAS: Primero, ordenar la casa

Feb 25, 2017

 

Por Javier Medina Loera

Como resultado de las tremendas locuras del nuevo presidente de Estados Unidos, que quiere acomodar el mundo a su modo, pero que seguramente lo está llevando al abismo, a los mexicanos, sus eternos vecinos, no nos queda otra alternativa que ordenar nuestra casa con la mayor urgencia.

A nadie escapa, a estas alturas, que el señor Trump trae una fijación mental contra los mexicanos, a quienes ve como vulgares delincuentes, ladrones, violadores, irresponsables, flojos, corruptos, gente de mal vivir, lo cual podría ajustarse a algunos, como ocurre con todas las razas de la Tierra, pero nunca con todos.

No hay mal que por bien no venga

Pero «no hay mal que por bien no venga», y ante estas circunstancias, hemos de aprovechar las locuras del señor Trump para encontrar nuevos caminos de superación, de empleo, de salud física y mental, sin pensar más en los sueños del Norte, sino en lo que podemos hacer en nuestra propia tierra para mejorar nuestras condiciones de vida.

En primer lugar, hemos de buscar un gobierno que responda por los intereses de la mayoría, no por los de unos cuantos y menos extranjeros que han abusado hasta la saciedad de la gente de escasos recursos, sin que nadie los llame a cuentas, porque hasta hoy hacen lo que se les pega la gana; los banqueros son el mejor ejemplo de esta injusticia.

El nuevo gobierno de Estados Unidos da la pauta para que los países de América Latina, pobres como siempre, vean por sus propios intereses. Si de nacionalismos se trata, los mexicanos tenemos mucho qué ofrecer. Hay que tomarle la palabra.

Prioridades del país

En primer lugar, si hemos de ordenar la casa, hay que combatir a fondo la corrupción, cáncer que corroe hasta los nervios más sensibles de la sociedad mexicana. Es inconcebible cómo desde el gobierno, el Ejecutivo y el Congreso, se difunden mensajes contra la corrupción, cuando ellos son los que la propician.

La desigualdad social es lacerante; ningún país puede superarse con un peso tan tremendo como es la disparidad entre pobres y ricos, entre poderosos y débiles, y menos cuando existen gobiernos que protegen a los primeros y olvidan a los segundos. Si queremos salir adelante como nación, hay que combatir la pobreza, pero en serio, con hechos, no con discursos demagógicos.

La inseguridad pública es manifiesta, y con ella la injusticia, la impunidad, que es necesario corregir y desterrar desde sus cimientos, no con nuevas leyes, que no sirven para nada, sino con hechos, con voluntad política.

Voltear para otros lados

Dice la sabiduría popular que cuando una puerta se cierra, otras se abren. Si a los gringos ya no les convino nuestra amistad (en su salud lo hallarán), los mexicanos tenemos desde luego otra muchas alternativas de alianzas, comercio y desarrollo con el resto del mundo. Los países hermanos de América Latina nos esperan con los brazos abiertos, lo mismo que Europa y Asia, sobre todo China con su enorme potencial.

¡Muchas gracias, señor Trump, por abrirnos los ojos!

www.javiermedinaloera.com

Javier Medina Loera es periodista.

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