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Revolucionar al campo

Muchas respuestas a las interrogantes sobre la sustentabilidad que tendrá nuestra vida futura, sin duda alguna, siguen encontrándose en el origen: nuestra tierra, desde donde provienen en gran medida nuestros satisfactores básicos como lo es la salud y alimentación, y sobre la que el Gobierno Federal llama ahora a emprender una nueva “Revolución Verde”.

Este movimiento nacional denominado Programa de Modernización Sustentable de la Agricultura Tradicional (MasAgro), en el que todos tenemos un compromiso fundamental a desempeñar, con el firme propósito de no tan sólo recuperar la autosuficiencia alimentaria, sino también ser solidario-subsidiario en el suministro de productos alimenticios en aquellas naciones que enfrenten dificultades.

Nuestro campo es vasto y diverso, como muy pocos existen en el planeta; su potencial productivo es inmenso aunque en algunos sectores se ha abusado e incluso irresponsablemente subutilizado. Así que se trata de aumentar la capacidad productiva del agricultor tradicional, particularmente el de escasos recursos y pequeñas parcelas, acercándolo a los avances tecnológicos, así como reforzar el mejoramiento genético de las semillas (sobre todo de maíz y trigo), para producir más y mejores alimentos para todos, al mismo tiempo que a un precio más bajo.

No olvidemos que al margen de las afectaciones que ahora enfrentamos por el cambio climático, como pude advertirlo el fin de semana pasado en Los Mochis, Sinaloa, ha crecido reiteradamente la demanda mundial de alimentos y con ello, vienen de la mano sensibles incrementos en su precio, circunstancia que puede volverse inaccesible para los mexicanos más pobres, cuando existen alternativas viables y sustentables para hacer productiva la tierra, sin dañarla ni alterar su ecosistema.

A imagen y semejanza del esfuerzo emprendido en los 60, por el científico Norman Ernest Bourlag, el padre de la “Revolución Verde” emprendida desde sus aportes al desarrollo de semillas híbridas, se trata de exponenciar la productividad de las siembras a efectos de lograr el círculo virtuoso que permita la subsistencia de agricultores y responder a la creciente demanda de alimentos.

Es así como se trabajará porque el rendimiento del maíz pueda pasar de 2.2 a cuatro y media toneladas por hectárea en promedio, en próximos 10 años. De igual forma, que el trigo pase de una y media a 6.5 toneladas por hectárea, en plazo máximo de 20 años.

La idea es hacer altamente productivo a nuestro campo y con ello favorecer a los productores con efectivas ganancias, y a los consumidores con mejor abastecimiento y a más accesible precio. Por ello, saquemos a los políticos de esto y permitamos que actúen técnicos y expertos con experiencia.

México tiene Prisa de un mejor y más productivo campo que responda a las demandas de sus habitantes, en condiciones sustentables y generosas para todos, por lo que emprendiendo esta nueva “Revolución Verde” con determinación, podremos tener la firme esperanza de que lo mejor está por venir.

PD. Felicitaciones a don Alejandro de la Vega y Caretta, agricultor ejemplar, por sus primeros 90 años de vida.

 

* Es consultor y empresario

E-mail: rapo@rapo.com.mx