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RIP a Vía Express

El último intento ha hecho el gobernador del Estado, Emilio González Márquez, junto con Herbert Taylor para sacar adelante el proyecto de la Vía Express.

El as en la manga que había tenido guardado el Gobernador es el aumento al presupuesto del Congreso del Estado, como lo han demandado los coordinadores, a cambio del voto a favor del proyecto de la Vía Express.

Sin embargo, los legisladores no cedieron y prefirieron solicitar un crédito para solventar los compromisos inmediatos a doblegarse ante los intereses de González Márquez y Taylor.

En el programa Foro Al Tanto que conduce el periodista José Antonio Fernández, el diputado del Verde Enrique Aubry de Castro Palomino, denunció el acoso que han enfrentado de parte del Gobernador para que le den luz verde a la demanda de respaldar el proyecto que inicialmente se vendió como generador de una inversión privada en la entidad cercana a los seis mil millones de pesos, sin que le genere un costo al Estado. Aubry, incluso, calificó esa acción de la máxima autoridad de Jalisco como extorsión y de haber sido amenazado por el propio Gobernador.

El último golpe a la Vía Express fue asestado durante la semana por el presidente de la Coparmex Jalisco, Pablo Lemus, quien al lado de un grupo de ciudadanos y dirigentes de organizaciones ciudadanas publicaron un desplegado en el que manifiestan su rechazo por considerar que “la Vía Express va en sentido contrario al de una ciudad sustentable”.

Es significativo este desplegado por la calidad de los personajes que expresan su rechazo dicen haber considerado los argumentos técnicos de especialistas a escala local e internacional quienes muestran la certeza de que esta propuesta, lejos de ser una solución, hará más grave aún el problema de movilidad. Y subrayan: “Se ha demostrado que apostar por solucionar la movilidad sólo por medio de infraestructura para el automóvil ha generado una ciudad deteriorada, con graves problemas derivados como altos niveles de contaminación ambiental, afectaciones a la salud pública, pérdida de espacios públicos y la oportunidad de mejor convivencia ciudadana, así como un incremento en las distancias entre los lugares generando ineficiencia e inseguridad”.

Información mentirosa

El diario Público dio a conocer la falsedad de la información que el Gobierno del Estado ha manejado en cuanto al costo de la Vía Express y su financiamiento al divulgar el estudio elaborado por el despacho consultor García Rojas y Asociados que debió contratar el Ejecutivo para sustentar el proyecto, en el que queda de manifiesto que se pretenden canalizar recursos públicos para solventar el costo de la obra y a lo que hasta el pasado sábado no habían respondido los promotores de la misma, tal vez por andar de viaje en España.

De acuerdo a ese estudio, se contempla una inversión de mil 954 millones de pesos de recursos públicos para la realización de la obra y que el Gobierno del Estado se convierta en aval de la empresa constructora o del Fideicomiso que se cree para respaldar un crédito de dos mil 913 millones de pesos.

Asimismo, la inversión sería cercana a los siete mil millones de pesos y a la empresa privada aportaría el 32 por ciento del costo, lo que contrasta con la información que tanto Herbert Taylor como González Márquez dieron a conocer que el Gobierno no requería invertir.

Ese doble discurso que suele hacer uso este Gobierno es precisamente lo que le resta credibilidad, cuando esconde información, embarcando luego a dirigentes empresariales que le entran al juego del Gobierno del Estado para presionar a los legisladores.

En este contexto, resulta positivo que el Congreso del Estado se convierta en contra peso del Ejecutivo, porque en otra circunstancia, aprueba fast track las iniciativas del Ejecutivo, como sucedió con la reforma a la Ley de Pensiones que le permitió al ex presidente del Consejo de Administración, Óscar García Manzano utilizar recursos del fondo de los trabajadores para financiar un negocio privado en Chalacatepec canalizando 89 millones de dólares –más de mil millones de pesos– con un futuro incierto de este dinero, con la percepción de un importante sector de la opinión pública que esta operación obedeció más a un negocio del grupo gobernante que a una inversión estratégica que beneficie a los trabajadores.

La Vía Express se viene a sumar a una serie de desaciertos que ha distinguido a este Gobierno cuyos proyectos magnos quedarán para la anécdota con una limitada capacidad de realización.

La Vía Express es un proyecto fallido más y ante la oposición generalizada hay que darle los santos óleos.