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RUTA PELIGROSA

RUTA PELIGROSA

Oct 23, 2011

“Que no haya ilusos, para que no haya desilusionados”: Manuel Gómez Morín

En alguna ocasión, Carlos Castillo Peraza citaba a Luigi Giussani para decirnos que el ideal de la democracia surge normalmente como exigencia de unas relaciones precisas, justas entre personas y grupos. Es decir, una verdadera democracia es la exigencia natural de que la convivencia ayude a la afirmación de la persona. Agregaba que el espíritu de una auténtica democracia moviliza la actitud de cada uno en el respeto activo hacia el otro, en sus valores y en su libertad.

Tocqueville decía que la democracia también podía ser definida como una emoción. No afirma que la emoción democrática sea grata. Habla de ella como de una energía incontenible. Por lo tanto, como toda emoción puede confundir y seducir. En un amplio e interesante libro publicado por Trotta, Luigi Ferrajoli advierte sobre la crisis de la democracia por una discordancia entre normatividad y efectividad.

En este “complejo” ambiente democrático, con el fuerte descrédito de todos los partidos políticos, el PAN decidió tomar una ruta peligrosa. La dirigencia nacional acordó nombrar candidatos a diputados federales en 141 de los 300 distritos. La designación de candidatos se impuso también en el caso de las diputaciones plurinominales y de senadores de mayoría.

Hay voces que señalan como causa de esta decisión “la falta de confianza” en el padrón interno. Otros, de que el padrón electoral panista tiene “dueños” y que se ha engrosado de manera clientelar. Sin embargo, la elección de candidato a la Presidencia de la República se llevará a cabo con ese padrón “tan contaminado” y en el caso del Municipio de Guadalajara y de Jalisco ¿será confiable el padrón? O ¿se anticipa un método de designación en ambos escenarios?

¿Será real el argumento de que se buscará postular a candidatos con alta rentabilidad electoral? Es decir, ¿el Comité Estatal del PAN buscará perfiles como el de Enrique Alfaro, Pablo Lemus, Carlos Andrade o José María Andrés Villalobos?

El problema del PAN no es su método de elección de candidatos sino los elementos que llevaron a tomar esta decisión. Quizá como lo ha escrito Germán Martínez, el PAN tiene una enfermedad grave y aguda: el PAN perdió las ganas de ganar, y perdió por algunas maneras de ser panista y con algunos estilos de gobernar.

Nadie puede decirse sorprendido por la decisión que tomó el CEN del PAN; las candidaturas externas no son extrañas al partido, de hecho muchos de los que cuestionan la decisión hoy, aplaudieron la postulación a Gobernador en Oaxaca, Sinaloa y Puebla con candidatos ajenos al pensamiento y militancia de Acción Nacional.

No puede llamarse desilusionado el que ha seguido las diversas intervenciones del Presidente Felipe Calderón, quien el pasado 6 de marzo ante el Consejo Nacional del PAN, afirmaba: “Desde ahora sugiero respetuosamente que nos aboquemos todos a ver en cada distrito electoral, en cada Estado, en cada puesto de elección popular, quien verdaderamente, militante o no, puede responder a ese atributo de ser la o el mejor porque está en juego es nada menos que el futuro del país y no sólo en el Gobierno de Acción Nacional”.

Sería un error caer en el discurso que esa decisión va contra la historia de Acción Nacional. El PAN es más sólido que una elección y nunca ha sido un vehículo de resentimiento. Acción Nacional es más que un antipriísmo, el PAN sabe que la democracia requiere paciencia, y sobre todo, la formación de una clase política competitiva. El PAN sabe que sus contiendas no deben ser ferias del cobre o querellas de ineptos. El PAN sabe que hoy más que nunca hay que cuidar a México, por encima del partido.